Un lugar al que llamar hogar

N11. La extinción

Kryon giró esbozando una sonrisa escalofriante y la observó con molestia, casi como si supiera que fue testigo de todo lo que había sucedido... Inmediatamente, comenzó a correr hacia la muchacha; ella levantó los puños, y preparada para todo, se puso en guardia; él la encaró para luego sonreír, mostrando sus dientes chuecos. No retrocedió, y al el asesino estar a una distancia segura, le mandó un golpe de puño al estómago; en respuesta, ella se cubrió, pero terminó por recibir una patada en los oblicuos y cayó al piso adolorida. Levantó la mirada y lo vio parado enfrente de ella, mirándola fijamente.

—Kendrick... —se interrumpió.

Levantó su mano y con el dedo índice señaló para que se callara; luego, de su espalda sacó un arma láser con el cañón interior de un color rojo intenso, apuntando directamente al casco de la joven. Su dedo se posicionó en el gatillo y amagó a disparar; la chica tragó saliva... Por primera vez en mucho tiempo sintió miedo; cerró los ojos. Pasaron segundos sin que disparara; entreabrió los ojos con terror y lo vi aún monitoreándola con desdén... Escondió el arma detrás de su cintura y se marchó, dejando consigo un aura oscura. Parpadeó para recobrar algo de la compostura perdida sin creer que un homicidio había sucedido enfrente de ella; una voz cálida y grave hizo que despertara del horror vivido.

—Darcelle, ¿ya están viniendo?

Quiso abrir la boca, pero las palabras se esfumaron de su mente y quedó en completo silencio durante algunos minutos, tratando de darle forma a lo que iba a decir. Dejando un vacío en el que solo podía ver dos cosas: el homicidio y la imagen de Kryon apuntándole con un arma capaz de arrebatar la vida en el acto.

—¡Darcelle! —chilló aquella insistente voz.

—No. —respondió instintivamente.

—¿Cómo que no? ¿¡A qué mierda te refieres!? —vociferó Kendrick, con un aparente enojó.

—¡No sé dónde está, no lo encuentro! —mintió sin saber qué más decir.

—¡Quédate en la colina, ni se te ocurra moverte de la zona! —ordenó y comenzó a gritar por el intercomunicador—. ¡Asher, responde, ¿dónde estás?, grita, haz algo!

En cuestión de segundos lo vio corriendo hacia la locación de la joven tan rápido que parecía no tener equipado el traje... Entonces, al llegar a la cima de la colina, exploró la zona sin encontrar rastro que indicara el paradero de Asher. La muchacha, acobardada, no hizo más que seguirlo con la mirada mientras daba vueltas sin orden.

—¡Darcelle, ayúdame a buscar! —gritó señalándola.

Obedientemente, accedió y comenzó a dar vueltas, evitando la zona en la que Kryon asesinó a Asher, empujándolo abruptamente por el acantilado. En una de las ocasiones la muchacha se acercó disimuladamente al borde... Era tan profundo que ni su estrella era capaz de iluminar el abismo y, por mucho que ella lo pensara, nadie podría haber sobrevivido a semejante caída. Volvió a sus sentidos para comenzar a recorrer la colina para simular que ayudaba cuando de repente Kendrick vino hacia ella con una expresión de enojo que nunca imaginó en él...

El muchacho agarró del cuello del traje a la chica, levantándola en el aire, y le exigió que le dijese todo. —¡Darcelle!, ¡dime qué fue lo último que hiciste! —rugió tan fuerte que sintió como sus tímpanos gritaban de dolor.

—¡Ken-Kendrick pa-para!, ¡yo no le hice na-nada, no sé dónde está! —estaba tan enojado que las venas se le dibujaban en su rostro rectangular—. Bas-basta, Kendrick, me está doliendo... —explicó con quejidos de dolor, mientras le miraba a sus ojos oscurecidos.

Kendrick, que estaba en medio de un ataque de ira, al darse cuenta del daño que le estaba produciendo, inmediatamente la bajó de golpe y el color de sus ojos pareció relajarse. —¡No soy como él! —gritó agarrándose el casco y se arrodilló arrepentido—. ¡No quiero ser como él, jamás! —vociferó con los ojos vidriosos.

—Preocupada, la muchacha se acercó a él—. Kendrick, ¿te encuentras bien?

—¡No te me acerques, necesito pensar! —clamó empujándola lejos—. Tranquilízate, no debes alterar a todos... solo llama a Lance y dile. —se repitió, exhalando e inhalando para relajarse.

—Chicos, ¿todo bien? —preguntó Lancé uniéndose al grupo—. La IA me dijo que no se mueven de la zona...

—¡Lance, no encuentro a Asher por ninguna parte! —disparó sin pensarlo demasiado.

—¡¿Qué?! —exclamó alterado—. ¿Cómo que no lo encuentras?

—¡No sé dónde está, no lo veo por ningún lado! —agregó con la voz rota.

—¡Usa el localizador GPS, Kendrick, ahora! —gritó el líder.

—S-sí, claro. —encendió su pantalla táctil y con las manos temblorosas comenzó a apretar varios lugares, incluso en ocasiones equivocándose—. Listo, creo que ya lo está localizando. No funciona, me dice que no hay alcance necesario... —anexo golpeando su panel.

—¡IA, entrelaza las antenas de Kendrick y Darcelle! —ordenó Lance con molestia.

—Buscando, buscando, buscando... error... la persona que intenta localizar tiene apagada su antena. —explicó la IA de su casco.

—¿¡Qué!? —cuestionó molesto—. Es imposible, esto no puede estar pasando. —añadió con rabia.

Probó dos, cuatro, siete veces; los intentos aumentaban cada vez más, pero siempre la respuesta era igual... Durante estos intentos, Lance trataba de comunicarse con Kendrick, pero él, al estar tan centrado en sus intentos, no parecía entender que Ash era ilocalizable; incluso a veces golpeaba su antena pensando que era problema de él.

—Llamaré a una emergencia... —comentó Lance, marchándose del grupo.

El casco de la muchacha mostró una señal en rojo, impidiendo su visión casi por completo; esta decía: "Evacuación de urgencia: Se les suplica a todos los constituyentes que retornen en este momento al transbordador seleccionado; cualquier sujeto que no se halle pasados los diez minutos del abordaje del líder será supuesto extraviado y se procederá según la ley marcial espacial". La alerta estuvo mostrándose durante algunos segundos más y de repente Kendrick le habló a Darcelle.




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