Un Lugar Mejor

CAPITULO 23

Me aleje de ella lentamente, pero antes de poder decir que ya estaba a salvo, ella me detuvo otra vez.

  • Muy bien Alex, ya basta de evadirme— más bien perdóname si no fue una buena persona con Tigo antes. – mira Emma, sé que tu tío te está obligando a ser buena y sencilla con migo, pero créeme que no voy a caer en jueguitos absurdos.

     La mirada de Emma, se tornó algo confundida y sorprendida a la vez, era muy extraño el por qué fui tan des precavido con mi vida personal. Probablemente, todo ya se había ido por la borda, ya había revelado mi identidad secreta, o al menos lo que quedaba de ella.

          La chica fuerte ahora deseaba hacerse la débil, algo raro e desafío so, por lo menos mi mente sabia muchas razones y causas del por qué la gente es a veces irresponsable consigo misma.  

  • Alex, mira… mi tío no me obligo si, bueno me dijo que podría hacerlo.
  •   ¿así que lo hiciste?—oye Emma, estas nerviosa, es mejor que primero pienses las cosas antes de hablar, no quiero tener problemas con nadie.

      Emma dio dos pasos adelante, me miro y solo me volvió a abrazar. – ¿Oye, porque haces esto?— mira si es de querer algo con migo, no lo pienses, además solo eres una simple chica rara y desconocida. – ¡para ti soy una desconocida!, ¡pero para mí no!— luego de aquel estúpido tema, todo ya empezaba a ponerse muy desesperante y confuso, más de lo que debió ser.

  • Em… ¿a qué te refieres, con que para ti no? Los ojos de la chica, se habían puesto algo extraños, parecía que aquella mirada revelaba algo dentro de mí. – una mirada, que posiblemente me describía un consejo el pasado.

         Mire al hombre del sombrero, al parecer nos había dejado con algo de privacidad. Regrese la mirada a Emma.

  • Oye, ¿porque, creo que te he visto antes?— dio un suspiro y relajo el cuerpo. – bueno, es porque realmente me has visto antes.

       Las cosas de destino se traían muy malas y buenas pasadas, todo a veces era muy concordante pero por otro lado  solo expresaba lo más duro de lo ilógico e injusto de la vida.

           Mire nuevamente a los ojos de Emma, aquella figura me parecía ser muy conocida, a pesar de que una vez Julián me dijo que todo era por una causa, este debió ser un pequeño regalo por lo que había vivido antes. 

  • Bueno, no he visto tu cara nunca en mi vida, y tu vos, bueno es algo parecida a una persona que…-- espera Alex, em… mira, nunca me viste el rostro pro que estaba encapuchada, con una ropa algo a lo ocultista— soltó una pequeña risa, pero luego demostró su seriedad.
  •  Bueno tu figura es igual, pero no entiendo… porque creo que si…-- hay por favor Alex, yo soy a la que una vez, le dijiste que no se largara de tu vida. A pesar de que solo estuvimos juntos una media hora escapando.

        Finalmente, todo los problemas había dado un giro algo inesperado, fue muy inútil el pensar que la vida no me traería algo de felicidad a mi tristeza o estúpida soledad.

  • Pero, lo de aquella vez fue…-- si lo se Alex, dijiste que fue amor a primera vista, y eso que fue sin ni siquiera conocerme en cara. – es que me gusto tu forma de ser, tu actitud.
  •    Si, lo se… --wow, han pasado tres años desde aquella vez. – lo se Alex, pero míranos, otra vez estamos aquí.

      Por un momento, sentía las ganas de abrazarla, pero me contuve para así poder preguntarle algo que aún no me cabía bien en la cabeza.

  • Bueno solo una última cosa, ¿porque no me lo habías dicho antes?, ¿y por qué me tratabas de una forma muy, no sé, arrogante o cruel?
  •    Bueno, mi tío no sabe que eres un, amigo o bueno, un cariñito del pasado. Y dos, pues quería saber cómo eras realmente, no se quería conocerte mejor. – ahora que tuve una buena  oportunidad, te lo estoy diciendo, a pesar de que estuve con un idiota hace dos años atrás, aun me acordaría de ti.

        No pude pensar en otra cosa más que abrazarla nuevamente, y así fue, la abrase de la mejor forma posible, las ganas de besarla no eran uy fuertes, pero comprendía que aquel momento no era el correcto.

              Caminamos directamente al hombre del sombrero, Emma llevaba una sonrisa en el rostro, como si lo que hubiese hecho hace unos minutos fuera algo que había deseado hacer, desde niña. El hombre del sombrero, le devolvió la sonrisa, y concluyo que nuestro momento ya había terminado, avanzamos sin mirar atrás, toda la ciudad, estaba muy sucia y polvorosa.

         Volví a dirigirme a Emma, después de tiempo, me sentía feliz de estar al lado de alguien. – oye, em… que bueno que te salve del shankers, en el edificio. – Emma, me miro con una mirada de inocencia. – bueno, al menos me gusto, que me hayas rescatado. – además, ya no aguantaba seguir ocultando el secreto… además de saber que me gustaste apenas vi de lo que eras capaz de hacer.

       Mi corazón se aceleró un poco, solo podía imaginarme a Emma entre mis brazos, recordando como todo había empezado. – bueno es malo, que no me hayas dicho tu nombre aquella vez, si hubiese sido así, ya me hubiese hecho la idea de que eras tú, y te hubiese llevado a mi cuarto sin problema alguno.

            Emma se echó a reír, aquella risa, solo me hacía desear besarla de una vez, quizás el esconderme era también una opción, ya que un momento rochoso estaba ocurriendo en ese mismo instante. – vamos, Emma, bueno… perdón fue raro el comentario— claro que lo fue, además espera algo de tiempo, pronto me tendrás comiendo de la palma de tu mano.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.