Un Marido ideal

Capítulo 19

 

 

Capítulo 19

MIKE

Tiendo la mano y limpio los restos de helado de sus comisuras, ella me sonríe, siempre está sonriéndome. A veces, me da por preguntarme si esto es real, si tal vez, el hecho de que sea por tiempo limitado no hace que todo lo que sentimos con mayor intensidad.

—Piensas. —Me toma la mano sobre la mesa.

—Siempre estoy pensando.

—Es cierto, pero cuando piensas en cosas que te gustan una leve sonrisa se curva en tus labios, cuando son cosas que te desagradan, frunces el ceño y cuando solo estás en silencio tu rostro no tiene expresión. —Me sorprende los detalles tan precisos que da sobre mí. Como si me hubiese observado por mucho tiempo.

— ¿Y qué estaba pensando ahora? —pregunto curioso.

—En cosas buenas, estabas sonriendo.

—Estaba pensando en ti.

—Me alegra ser el motivo de tus alegrías.

—Yo también —Nos tomamos la última cucharada del postre —, hay una segunda planta con una pista de baile, ¿quieres subir?

—Por supuesto que sí.

Ahora mismo estoy agradecido de esas clases de baile que creí nunca serían necesarias. Aun puedo recordar a mi madre diciéndome que bailando encontraría el amor real. No la encontré bailando, pero la puedo sacar a bailar con la seguridad de que no le romperé los pies de tanto pisarla.

Saldó la cuenta y la tomó de la mano, la llevo hasta la segunda planta.  Nos encamino hasta el centro de la sala, un amigo de Lenon me ayudo a ocupar el salón solo para nosotros. La canción que reserve para nosotros empieza a sonar.

—¿Es Biblical de Calum Scott? —Qué conozca la canción, que creo, nos define, me emociona en proporciones que apenas puedo describir.

—Sí —La acerco a mí, sus brazos me rodean por el cuello, yo la abrazo por la cintura.

»¿Quieres saber un secreto?

—Sí.

—Estuve pensando que no te he dicho mis votos matrimoniales, y pensé: ¿cuál sería el momento perfecto para hacerlo? —Respiro profundo —Cuando empecé a crecer también empecé a creer que nunca encontraría el amor o que el amor no me encontraría porque siempre estoy ocupado, me alegro saber que no es así. El amor nos alcanza a todos.

» Por ti empecé a pensar en ser romántico, dulce y planificador. Este es el resultado final. A continuación, te diré mis votos matrimoniales Milna Ross, cuando estes lista para escucharlo, asiente.

Pasan unos segundos antes de darme la señal.

—Lista.

En este momento no se si el corazón disparado es el de ella o el mío.

—Si el momento se fuera a detener, ¿en qué momento me gustaría que se detuviera?, esa es la primera pregunta que siempre se asoma a mi mente cada vez que te tengo cerca.

» Te diré que tengo muchos momentos para elegir. —Agacho un poco mi cabeza para colocar mi boca cerca de su oreja. —Esta la primera vez que nos vimos, la celebración que hiciste cuando creíste que no estaba cerca, la primera vez que hice el desayuno para los dos y tu parecías no tener freno en las palabras, tal vez escogería la primera vez que me ayudaste a curar mis heridas externas o esa otra vez en la que me abrazaste solo porque te lo pedí.

» Me gusta pensar que no tendrías esa misma confianza con ningún otro desconocido —Su suave risa me hace sonreír —, también podría escoger la vez que te consolaste conmigo, me abrazaste por la espalda y solo me pediste un momento. Un momento, un momento es lo que a mí me sobro para caer rendido a tus pies.

» No tengo suficiente tiempo para escoger, porque ninguno me sobra. Mi momento favorito será cuando te llevé a verme, me dije que solo quería distraerte, pero en el fondo, el distraído era yo. Aun sin saberlo conscientemente, yo solo quería protegerte.

» Luego quise amarte, cuidarte y protegerte del mundo y hasta de mí, si fuera necesario.

» Tú aseguras que nadie vería más allá de tu dinero o de la fama que alguna tuviste y pronto recuperarás; más yo veo a una mujer dulce, atrevida, solidaria, comprensiva, luchadora y amable.  Y aun con todo lo que te he contado, mi mejor momento, fue al pasar el anillo de casados por tu dedo, tú vestida con ese lindo pijama de bambi. Espero que al final de mis días, ese sea el último vistazo de mi vida.

» Quiero pasar nuestras noches juntos, abrazados, amándonos tan despacio que el tiempo no se sienta pasar y tan cerca que la luna y el mar sientan envidia. Quiero disfrutar cada momento de vida contigo, que cada decisión sea tomada por los dos, que los sueños sean compartidos y las pesadillas no sean un secreto. —Mi voz apenas es un susurro, estoy seguro de que tiembla, porque de verdad estoy nervioso.

» Deseo ser todo lo que te mereces, porque definitivamente, eres lo que me falto soñar.

 

 

 

 

 

 

 

MILNA

—Moe —Arrastro mis manos por mi cara con frustración. —, Dios mío, Moe, ¿qué voy a hacer?

—¿Qué te preocupa Mil?

—Todo, me preocupa todo —Doy vueltas sobre el mismo lugar —, bueno, no todo. Me preocupa Mike.

—Parece buen chico.

—Es un buen chico —Tengo todas las pruebas y cero dudas.

—¿Entonces?

—Le voy a romper el corazón Moe —Mis ojos se llenan de lágrimas de inmediato —, no podré vivir conmigo misma luego de eso.

—Él ya lo sabe y no parece molestarle.

—Moe, Moe, Moe —Estoy al borde del colapso —, el hecho de que lo sepa no le quita peso a que yo me siento una estúpida fantasiosa egoísta que de alguna manera se está aprovechando de él.

—Él también tiene sus beneficios.

—¿El dinero? —Moe asiente —, no lo quiere.

» No me deja pagar el alquiler, ni la cuota inicial de gym, no me deja pagar mi comida —Mi rostro se empieza a sentir húmedo —. Yo he estado ahí cuando llega de luchar, yo lo he visto quedar destrozado sin quejarse. Moe, yo ayude a curar sus heridas y ahora que puedo ayudarlo, él no se deja.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.