Completamente aterrado y muy sorprendido por el gran cambio, el comerciante le expresa a Ersaí:
— Oh, ¿pero que se hizo? Yo no creo que sea usted.
— Soy yo, y me acuerdo que usted me dio un envase de sopa, y yo me senté allí y lloré mucho por lo que estaba viviendo, gracias de nuevo, porque nadie me quería dar nada.
— Así fue, yo lo vi llorando... oh, usted es otra persona.
Ante la mirada de Mónica desde lejos, Ersaí se da vuelta y ve que ella lo está mirando, y alza su mano derecha y se despide de ella. Y luego se despide del comerciante, y se va a seguir trabajando en su libro...
Minutos después, Ersaí llega a casa y se encuentra a el pastor hablando con su padre de Dios...
Ersaí saluda al pastor con un fuerte abrazo, y después le dice:
— Sigan en lo que están.
Joaquín le expresa a su hijo:
— El pastor me está hablando de Dios, y enseñando muchas cosas de la Biblia.
— Que bien, yo también quiero escuchar.
Ersaí se sienta. Cuando el pastor les dice a los dos:
— Sin Dios no somos nada, debemos de llevar una vida con humildad, perdonando a nuestro prójimo y respetando a los demás, no estar en discusiones ni en borracheras, ni en peleas... el hijo debe de respetar al padre y el padre al hijo.
Joaquín le expresa al pastor:
— Todo eso me cae a mí, y más cosas que aún no ha nombrado.
— ¡Joaquín! ¿No querrás decir que te caía?
Ersaí le dice a su padre:
— El domingo que recibiste a Jesús como tu salvador, te despojaste de todo eso.
— Si, porque yo no perdonaba, me hacían algo y yo estaba con esa falta de perdón, pero el día que sucedió el milagro, ese día perdoné a mi hijo, y me arrepentí de todo lo que le había hecho y dicho.
De inmediato, Ersaí abraza a su padre, y el pastor les dice a los dos:
— ¡Qué bonito se ven! ...
Horas después, barrio Ciudad Dos mil, calle cuarenta y dos, Mónica llega a su casa, y pone su Biblia en la mesa, y tiene la necesidad de orar otra vez, y se va a encerrar a su habitación...
Minutos después, Maleja llega de su trabajo, y ve la Biblia de su hija en la mesa, y comienza a llamarla:
— ¡Mónica! ... ¡¿Mónica estas aquí?!
Mónica escucha a su madre, pero todavía sigue orando y se concentra. Cuando Maleja abre la puerta de la habitación, y ve a su hija orando, y cierra muy suavemente la puerta...
En ese instante, Maleja se va a su habitación y se cambia de ropa, y luego se va a la cocina a tomar agua. Cuando Mónica sale de su habitación, y le pregunta:
— ¿Cómo estas mamá?
— Bien.
— ¿Pasó algo en el trabajo? Porque llegaste muy temprano.
— La verdad, es que tuve un malentendido con un cliente, y no fue mi día sinceramente, me enoje mucho y hable con unas compañeras para que me cubrieran esas horas. Y antes que me recuerdes que tengo que dejar todo a Dios, yo te recuerdo que recién tengo dos días yendo a la Iglesia, y voy paso a paso.
Mónica se sonríe bastante, y le dice a su mamá:
— Debe ser que estas extrañando a Lowiston, y por eso no te estas aguantando a los clientes.
— No me hables de Lowiston ahora.
Maleja se va para la sala y se sienta en su sofá. Cuando Mónica le dice:
— Como esta reciente la separación, es lógico que te lo mencione.
— No quiero hablar de ese hombre, será que no hay un hombre que no traicione, no lo voy a perdonar, y mejor cambiemos de tema y dime, ¿cómo te fue hoy?
Mónica se acuerda de Ersaí, y le responde a su madre:
— Pues... como decirte...
— ¿Qué?
— Me encontré con alguien del pasado. Y estoy con muchas dudas.
Maleja se asusta, y pone su mano derecha en la frente, y le pregunta a su hija:
— ¿Alguien del pasado? ¿Y cómo así que con dudas?
— Aja...
A Maleja se le vienen las imágenes de Frank y Georgino, y enérgicamente le dice a su hija:
— ¡Cuidadito Mónica caes de nuevo con ese hombre llamado Frank!
— No mamá, no, no, no, como se te ocurre.
— Georgino no, porque se que ese hombre que casi te mata todavía está en la cárcel, y le falta mucho para salir.
— Me encontré con Ersaí.
— ¿Quién es ese?
— El joven que vivía al frente cuando nos pasamos a vivir en el barrio Pance.
— ¿En el barrio Pance?
— Si, el que robó en la fundación.
— Ah, ya, ya me acorde, ¿y qué pasó con él?
Mónica le cuenta la mamá gran parte de lo que le contó Ersaí, que pasó en la calle y que es cristiano también...
En seguida de saber todo eso, Maleja piensa por unos segundos, y le expresa a su hija:
— Pídele señal a Dios, porque Dios te dirá que hombre es para ti.
— Si, eso estaba haciendo ahora que llegaste...
Centro de la ciudad, luego de compartir bastante tiempo con el pastor, Ersaí se pone a seguir terminando con su libro, mientras Joaquín se va a otra entrevista de trabajo...
Ersaí descansa un poco de escribir, y piensa:
"¿Qué le pasará a Mónica? ... ¿será que ella no es para mí? No quisiera preguntar eso al Señor...
Barrio Ciudad dos mil, mientras Maleja esta sirviendo la cena, vuelve a pensar en los buenos momentos que pasó con Lowiston, y dice en voz baja:
— Ojalá mi hija si pueda encontrar a alguien que la respete.
En ese instante, Mónica y Maleja se sientan en el comedor, y como es de costumbre, Mónica le agradece a Dios por la comida, y le habla a su madre de Dios...
En la noche, Mónica se pone a orar antes de dormir, y ya terminando la oración, le pide otra vez a Dios una señal, que le muestre el hombre indicado para ella...
Mónica termina de orar y se acuesta a dormir, y alrededor de la una de la mañana tiene un sueño...
En ese momento, Mónica entra a una Iglesia que no conoce, y la recorre por dentro, mirando hacia todos lados. Cuando le sale al encuentro Ersaí, quien repentinamente le da un beso en su mejilla derecha, y después de ese beso en la mejilla derecha, le dice:
— ¡En esta Iglesia nos vamos a casar! ...