Un Menesteroso

FELIZ CUMPLEAÑOS

Mónica se despierta, y queda muy sorprendida por el sueño, que ve la hora por medio de su celular, y sentada en la cama, dice:

— ¡Es el! ...

En la mañana, Maleja se prepara para irse a trabajar, y desayuna junto a su hija, diciéndole:

— ¿Dormiste bien?

— Si.

— Pues no parece.

— ¿Es que me veo mal?

— Te ves como si no hubieras dormido, como preocupada.

— Pensativa diría yo.

— ¿Qué piensas?

— Mami, en cosas que aún no puedo decirte.

— Uf, bueno, te voy a dejar tranquila con tus pensamientos.

— Después te digo.

— Bueno, me voy a trabajar.

— Te cuidas.

— Bueno.

Mónica termina su desayuno, y piensa:

"Le pediré al Señor una confirmación, porque quizás fueron deseos de la carne" ...

Centro de la ciudad, Consuelo está en su habitación y le tiene un regalo a su hijo y es descubierta por Joaquín, que la ve sacando la caja de su bolso, y le pregunta:

— ¿Qué es eso?

Sorprendida, Consuelo le responde a su esposo:

— Esto es para Ersaí.

— Oh, ¿y qué es?

— Pues te vas a enterar en la habitación de él, hay que aprovechar que todavía está en la cama.

— Vamos entonces.

De inmediato, Consuelo y Joaquín se van a la habitación de Ersaí, y Consuelo despierta a su hijo, diciéndole:

— No duermas tanto, despierta hijo que te tengo una sorpresa.

— Hola mamá, hola papá.

Joaquín le dice a su hijo:

— Hola hijo, ¿cómo amaneciste?

— Bien.

Consuelo le muestra la caja a Ersaí, y saca un celular de la caja, diciéndole:

— Este regalo es para ti.

— Oh, gracias mamá.

— Este es un regalo adelantado por tus cumpleaños, aunque faltan dos días para eso.

— Te acordaste mamá. Gracias.

Ersaí abraza a su madre. Cuando Joaquín se sorprende, y dice:

— ¿Ersaí no cumple el diecisiete de septiembre?

Consuelo le responde a su esposo:

— Tu hijo cumple el diecisiete de agosto.

Ersaí también le dice a su padre:

— Es en dos días, el diecisiete de agosto.

Joaquín pone su mano derecha en la frente, y le expresa a su hijo:

— Perdóname hijo, se me había olvidado la fecha.

— Tranquilo papá.

Consuelo le da un beso en la frente a su hijo, diciéndole:

— Ya me tengo que ir a trabajar, pero dentro de dos días, si Dios permite, vamos a celebrar esos cumpleaños.

— Bueno, mamá.

Joaquín dice:

— Ojalá me llamen para trabajar, para celebrar por doble.

Ersaí le expresa a su padre:

— Vas a trabajar.

— Dios te escuche...

Minutos después, Ersaí agrega el número de Mónica a su nuevo celular, y comienza a intentar llamarla, pero se arrepiente a cada instante...

Joaquín se está bañando. Cuando Inés llega a la casa de visita, y Ersaí le abre la puerta, diciéndole:

— Llegaste a buena hora.

— ¡Si! ¿Y eso?

Inés entra. Cuando Ersaí le dice:

— Me he vuelto a encontrar con Mónica, la que vivía al frente de nuestra casa hace como quince años de eso.

— Si, ya sé quién es, pero hermano, ¿no fue por ella que cometiste ese error? Y, además, esa mujer nunca te prestó atención.

— Ella ahora es cristiana, y hablamos cada ocho días, porque ella evangeliza en el centro.

— Oh, eso sí es una sorpresa, Mónica es cristiana. Que bueno.

— Si, y me dio su número, pero cuando intento llamar, me detengo, ¿qué hago?

— ¿Cómo que me preguntas que haces? Llámala y punto.

— Si, la voy a llamar, pero voy a esperar a que sea más tarde, está muy temprano para llamarla.

— Así es.

Inés ve el teléfono de su hermano, y le dice:

— Oh, pero estamos estrenando teléfono.

— Si, nuestra madre se acordó que en dos días cumplo años, y me lo regaló.

— Si, verdad que cumples en este mes, yo me había olvidado.

— Nuestro padre también se olvidó.

— Ah, ¿y donde esta él?

— Se está bañando.

— Esta bonito tu regalo.

— Gracias, pero yo le doy más gracias a Dios por tenerme aquí con vida, por saber que hay un Dios Todopoderoso, y también, por haber recuperado a mi familia.

— Eso es verdad.

Joaquín sale de la habitación y saluda a su hija de besos, y desayunan todos en la mesa y hablan bastante de una posible celebración de cumpleaños...

Después de dos horas, Ersaí se decide y llama a Mónica, y esta mira el número desconocido, y duda en contestar, pero luego dice:

— ¡Pueda que sea Ersaí!

En seguida, Mónica contesta el teléfono, diciendo:

— ¡Hola!

— Hola Mónica.

— ¿Con quién hablo?

— ¡Ersaí!

— Ah, hola Ersaí. ¿Cómo estás?

Mientras Joaquín atiende una llamada de un amigo de la Dian, Ersaí se va a la ventana y le responde a Mónica:

— Bien, estoy bien, pensando estos días y preguntándome, ¿qué sucedió el viernes que nos vimos?

Mónica no quiere decirle nada de eso que le pasó, y le expresa:

— ¿Cómo se llama la Iglesia que asistes?

— Caminemos con Dios., te invito este domingo.

Mónica se sonríe, y le responde a Ersaí:

— Gracias, pero como sabes, yo ya asisto a una Iglesia acá en el barrio.

Joaquín termina de hablar con su amigo y queda viendo a su hijo hablar por teléfono y sospecha que está hablando con una mujer y se sonríe bastante...

Ersaí le pregunta a Mónica:

— ¿Y en donde vives?

— Yo te dije.

— Se me olvidó.

— En el barrio Ciudad Dos mil. Y la Iglesia que asisto queda acá mismo, y se llama el templo de Dios.

— Pues me gustaría visitarte en algún momento.

Mónica camina por la sala sonriente, y le expresa a Ersaí:

— Una pregunta.

— Dime.

— ¿Le has preguntado a Dios sobre la mujer indicada para ti?

— No, no lo he hecho.

— ¿Por qué?

— Porque hace muchos años vi la mujer que es para mí. Y todavía sé que es esa.

Mónica se pone un poco nerviosa, porque se acuerda del sueño, y todavía no ha recibido la confirmación, y le dice a Ersaí:




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