Después de una larga charla y buena comprensión, y ante la mirada de Ersaí y consuelo, Joaquín y Martha se dan la mano y se abrazan...
Luego de eso, todos están en la mesa, y Martha cuenta algunas experiencias y lugares que conoció en España...
Ersaí está emocionado por la cita con Mónica, y su madre lo ve más contento de lo común, y le pregunta:
— ¿Pasó algo hoy Ersaí? Que te noto diferente.
Ersaí se sonríe. Cuando Joaquín también ve a su hijo, y le dice a Consuelo:
— Ese rostro tiene nombre, una mujer.
— Oh, hijo. ¿Cuándo piensas presentarla?
Ersaí se sigue sonriendo, y le responde a Consuelo:
— Pues, mañana tengo la primera cita formal con ella, pero si todo sale bien; se las presentaré lo más pronto posible.
Martha le dice a Ersaí:
— Sobrino, te deseo lo mejor.
— Gracias tía.
— Yo todavía me siento muy culpable por todo lo que pasaste, Consuelo me contó que viviste en la calle como por quince años.
— Si, fue duro, porque no sabía que tenía respaldo de Dios.
Joaquín le expresa a Martha:
— Ya no te culpes más Martha, cometiste un error, pero ya te has arrepentido.
Consuelo le dice a su hermana:
— Escucha a Joaquín, y disfrutemos que todos estamos juntos, bueno, casi todos porque Inés vive en otro lado.
Martha les da las gracias a todos. Cuando el antiguo jefe de Joaquín lo llama por el teléfono...
Joaquín atiende la llamada alejándose de los demás, y recibe la buena noticia, que regresa a la Dian, y al colgar la llamada grita de emoción asustando a todos...
De inmediato, Consuelo y Ersaí dicen al mismo tiempo:
— ¡¿Qué pasó?!
— ¡Regreso a la Dian!
En seguida, Consuelo, Martha y Ersaí, abrazan a Joaquín, y lo felicitan bastante...
En la mañana siguiente, Ersaí está muy pensativo caminando de un lado para el otro. Cuando su madre lo ve en esas, y le pregunta:
— ¿Qué te sucede hijo?
— Es que estaba tan emocionado ayer con la cita que le di a Mónica en un restaurante de acá del centro, que no me acorde que no tenía dinero.
— Oh, ¿se llama Mónica?
— Si.
— Espera...
De inmediato, Consuelo saca cien mil pesos, y se los da a su hijo, diciéndole:
— Ahora ya tienes.
— ¡Madre! Es mucho.
— ¿Te parece?
— Si. ¿No te has quedado sin pasajes para ir a trabajar?
— Claro que no, recibe hijo, que madre no es feliz viendo a su hijo feliz.
— Gracias mamá.
— Ahora es tu turno de conquistar a esa mujer y presentármela.
Ersaí se sonríe bastante, y le dice a su mamá:
— Con ayuda de Dios, así será...
Joaquín sale de la habitación, y ve a su esposa y su hijo en la sala, y les pregunta:
— ¿Qué tanto hablan ustedes dos?
Consuelo le responde a Joaquín:
— Aquí tu hijo que está en plan de conquista.
— Oh, que bien, estoy ansioso por conocer a esa joven que Ersaí tanto habla por teléfono.
Ersaí le expresa a su padre:
— Y la conocerás...
Horas más tarde, Ersaí llega primero al restaurante La Sevillana Parrilla Centro, y se sienta. Cuando la mesera se acerca, y le saluda, diciéndole:
— Muy buenas tardes señor.
— Buenas tardes.
— Aquí tiene el menú.
— Gracias, voy a esperar unos minutos antes de escoger, porque estoy esperando a una persona.
— Bueno.
— Ah, ahí viene.
En ese preciso momento, Mónica llega al lugar acordado, y saluda a Ersaí y a la mesera, y se sienta, diciéndole a Ersaí:
— ¡Esta bonito este lugar!
— Oh, si, esta bonito, pero ahora que llegaste prefiero ver tu belleza.
Mónica se sonríe y mira a la mesera como con pena, y le dice a Ersaí:
— Gracias.
En seguida, la mesera les entrega el menú del día a los dos, diciéndoles:
— ¡Aquí tienen!
— ¡Gracias!
Ersaí ya sabe lo que va a pedir, y mira a Mónica, y luego le dice a la mesera:
— Yo quiero la carne asada con ensalada, y sus complementos.
Mónica también le dice lo mismo a la mesera, y esta se va a traerles la comida. Cuando Ersaí le expresa a Mónica:
— Muchas veces soñé con este momento invitándote a comer.
— ¿Tuviste sueños conmigo en este restaurante?
— No, si no que, me imaginaba invitándote a comer.
— Ah, pues déjame decirte Ersaí, que yo no me imaginaba antes estar en un restaurante contigo, pero Dios le muestra tarde o temprano a la persona indicada.
La mesera les trae la comida. Cuando Ersaí piensa en eso último que dijo Mónica, y le pregunta, mientras comen:
— ¿Y Dios ya te mostro la persona?
— Si... pero aún me falta la confirmación.
— Confía en Dios...
— Si, siempre, si no fuera por mi papito Dios, yo no estaría viva.
— Nuestro Padre celestial es grande y maravilloso... porque desde el primer día que te vi... yo dije entre sí, que es la mujer reservada para mí. Yo no había sentido nada parecido por otra persona, como lo siento cuando te veo.
Inevitablemente, Mónica se sonroja un poco, y le pregunta a Ersaí:
— ¿Estás seguro que no es atracción porque te parezco bonita?
— No, no es atracción física, es algo espiritual, es algo que me indico que tú eres la persona que Dios tenía para mí.
De inmediato, Mónica se acuerda del sueño, y le expresa a Ersaí:
— Eso... eso me hizo acordar nuevamente un sueño que tuve.
— ¿Qué sueño?
— Entre a una Iglesia desconocida y voy recorriendo la Iglesia. Cuando tú me sales al encuentro y me das un beso en mi mejilla, y me dices que en esa Iglesia nos vamos a casar.
Ersaí se alegra mucho al escuchar eso de parte de la mujer que en el pasado lo rechazó bastante, y le dice:
— Pues, el sueño lo dijo todo.
— Parece que si...
Ersaí coge de las dos manos a Mónica, y le pregunta:
— ¿Quieres ser mi novia?
— ...Si.
Ersaí se sonríe como nunca. Cuando Mónica le dice:
— Pero nada de nada, hasta que...
— Si, hasta que nos casemos.