Con sorpresa y al mismo tiempo contento por tener ya de novia a Mónica, Ersaí dice:
— Todavía no puedo creer que hayas aceptado ser mi novia, y que le hayas hablado de mi a tu madre.
— Así, estoy en las mismas... porque yo, sí que te rechace.
— Oh, sí, pero nunca dije que me iba a rendir.
Mónica se sonríe, y dice:
— Yo tengo mucha confianza con mi madre, y hablamos casi de todo, y me pareció bueno hablarle de ti.
— Me imagino que ella quedo con la imagen de lo que pasó en la fundación, y no la culpo.
Ersaí termina de comer. Cuando Mónica le dice:
— Pues, mi madre te tiene en buena estima, y más cuando le conté que pasaste mucho trabajo en la calle y que ahora eres cristiano.
— Me gustaría ver a Maleja.
— Entonces, vamos a mi casa.
— Bueno...
Minutos después, Mónica lleva a Ersaí al barrio Ciudad dos mil, y esperan a que llegue Maleja del trabajo, mientras hablan del tiempo que llevan buscando de Dios...
Media hora después, Maleja llega del trabajo y de golpe se encuentra con Ersaí en la sala conversando con su hija, y lo reconoce, diciendo:
— Oh, eres tú.
De inmediato, Ersaí se levanta y saluda a Maleja, diciéndole:
— Buenas tardes señora Maleja, ¿cuánto tiempo sin verla?
Inevitablemente, Maleja se acuerda del problema que pasó en la fundación, pero también se acuerda lo que le dijo su hija, y dice:
— Hola Ersaí, lo mismo digo... mucho tiempo sin vernos.
— Si, es que pasaron muchas cosas.
En seguida, Maleja le dice a Mónica y a Ersaí:
— Bueno, voy a dejarlos solos, porque me voy a mi habitación a descansar un poco.
Mónica no le agrado mucho la actitud de su mamá para con Ersaí, que cuando su madre se va a su habitación, le expresa a Ersaí:
— Llévame a tu casa a conocer tu familia.
— Bueno...
Centro de la ciudad, Martha está recorriendo la casa que el pastor le cedió a Ersaí, y piensa en la suya. Cuando Joaquín llega a casa, y muy contento de estar oficialmente de regreso a la Dian, ve a Martha, y le dice:
— Hola Martha, ¿qué haces?
— Pensando en mi casa.
— Mira Martha, cambia esa cara, porque si a mí me va bien y recupero la casa, tú te vas con nosotros, y, es más, puedo ayudarte a tener una casa propia.
— ¿Tu harías eso por mí?
— Claro.
— Gracias Joaquín.
Minutos después, Consuelo llega del trabajo, y pregunta por Ersaí, porque quedo desde la mañana con mucha incertidumbre por la cita, pero ni Martha ni Joaquín le dan razón. Cuando Ersaí entra a la casa junto con Mónica...
Joaquín y Consuelo se llevan una gran sorpresa al ver que ya conocían a Mónica, y la saludan con gran amor.
Martha también recibe con mucho agrado a Mónica y abraza a su sobrino, diciéndole en el oído, que está muy bonita la novia...
Todos comparten como una gran familia, haciendo que Mónica se sienta muy bien con todos...
Siete meses después, el libro de Ersaí le gusto a la Editorial Escribe Más, y su libro fue hecho en físico obteniendo muchas replicas.
Gracias a las oraciones de Ersaí, y que Martha comenzó a asistir a la Iglesia, los que le tenían la casa a Martha fueron todos atrapados agracias que la policía descubrió a uno de ellos; que estaba queriendo robar otra casa e intentaba duplicar la firma del dueño de la casa, y fue capturado después de un largo seguimiento, y todo fue un éxito...
Joaquín recupera la casa del barrio Pance, y solo queda debiendo unas cuantas cuotas, y todos se van a vivir de nuevo a Pance...
Mónica se pasa a la Iglesia donde esta Ersaí, después de hablar con su pastor. Y se siente muy contenta por estar junto a Ersaí.
Editorial Escribe Más, Inés, Henry, y los hijos de Inés, Consuelo y Joaquín, Martha, Mónica y Maleja, el pastor y su familia, Filomena y su familia, todos están sentados en las primeras filas de la presentación.
Un poco nervioso, Ersaí está en la presentación del libro "LO QUE VIVÍ", y esta con los dueños de la editorial, y le pasan el micrófono para hablar del libro ante su familia y cuarenta personas más. Cuando Ersaí mira en los últimos puestos a Alonso, quien está sentado.
Estupefacto, Ersaí se queda en silencio e intenta ir a saludar a Alonso, pero ante la mirada de todos que esperan que hable; Ersaí sigue mirando a Alonso, y habla diciendo:
— Primero que todo, le doy las gracias al Todopoderoso, quien me dio la oportunidad de estar aquí parado, porque si no fuera por nuestro Señor Jesucristo... hoy... hoy lunes, yo no estaría aquí, Dios lo es todo para mí, y le vuelvo a dar gracias a Dios, porque puso en mi camino al pastor Edison y su familia.
Ersaí sigue mirando a Alonso, quien se sonríe un poco. Cuando Ersaí lo mira fijamente y dice:
— Gracias también, a un gran amigo que cuando estaba en esos días que estaba muy necesitado, él me ayudo...
Ersaí mira por dos segundos a su padre y su madre, y nombra a Alonso, pero se percata que Alonso no estaba más en ese lugar, y solo ve esa silla vacía, y vuelve a decir:
— Alonso me ayudo cuando más lo necesitaba, gracias amigo...
Ersaí muestra el libro a todos, y dice:
En este libro está escrito todo lo que viví, y aun muchas cosas que no dije personalmente, de mis vivencias en las afueras de esta ciudad, aquí esta lo más importante, mi conversión a Dios, porque yo no creía en Dios, pero ese día que me quebrante y me sincere, y pedí perdón de verdad por lo que había hecho en años anteriores; Dios me escuchó y se hizo sentir de la manera más maravillosa y espectacular que ustedes se podrían imaginar, sinceramente, fue algo hermoso... yo también le agradezco al pastor Edison por ayudarme con todo, y sabe cuánto lo quiero.
Edison se sonríe bastante, y Any y los hijos también se sonríen y se miran unos a otros. Cuando Ersaí también dice, mientras da unas miradas a ver si vuelve a ver a Alonso:
— Agradezco a la editorial, en especial a Marcos, quien creyó en el primer momento que vio el escrito, y a todos los trabajadores de la editorial, gracias a todos, gracias, muchas gracias...