En ese instante, Ersaí termina de hablar, y de nuevo; queda mirando por todos lados en busca de Alonso. Cuando es invitado por Marcos a una mesa para firmar algunos libros...
Ersaí se sienta a firmar libros. Cuando Joaquín le dice al oído a Consuelo:
— ¿Te habías imaginado a tu hijo de escritor?
— No, claro que no. Yo lo hacía antes o me imaginaba más manejando una gran empresa, pero eso era antes, ahora estoy muy contenta de que a nuestro hijo le esté yendo bien.
— Y lo más importante, que estando en la calle conoció a Dios.
— Si.
Maleja le pregunta a Mónica:
— ¿No notaste a tu novio como un poco abismado mientras hablaba ahora?
— Si, parecía que estuviera viendo a alguien especial...
Ersaí termina de firmar algunos libros, y se disculpa con Marcos y busca entre la gente a Alonso, pero no lo ve. Cuando Mónica coge su mano izquierda, diciéndole:
— ¡Ersaí! ¿Qué sucede?
— Vi a un amigo sentado entre la gente.
— ¿Quién?
Inés abraza a su hermano y lo felicita junto a Filomena, y Martha. Cuando los demás amigos y familiares; se acercan y felicitan a Ersaí...
Luego de todo eso, la gran mayoría concuerdan en ir a una gran cena que va hacer Joaquín en su casa recuperada...
Dos horas después, el pastor y su familia conocen la casa de Joaquín, y se sientan a la gran mesa que preparo Consuelo y Martha, y estos se acomodan junto a Maleja, Inés y su esposo Henry, Mónica y Ersaí. Cuando Joaquín les dice a todos:
— Es te es un día de mucha alegría para esta familia, y le doy gracias a Dios por haber recuperado a mi hijo, y gracias de nuevo a mi Padre celestial, porque estaba yo perdido, fuera del camino de Dios, y Dios me dio otra oportunidad...
Sara aplaude a Joaquín, y todos los demás aplauden. Cuando Joaquín les dice a todos:
— Bueno, disfruten la comida que prepararon Consuelo y Martha...
Maleja se levanta, diciendo:
— Yo les ayudo a servir.
Inés también se levanta y ayuda a Martha y a Consuelo...
En seguida, Any le expresa a Ersaí, mientras también se levanta para ver en que ayuda:
— Que tengas muchísimo más éxito con tu libro.
— Gracias señora Any.
El pastor también le dice a Ersaí:
— Lo mismo te digo, te mereces lo mejor.
— Gracias pastor, todo esto se lo debo a Dios, y a usted.
Mónica toca el hombro y también el brazo izquierdo de Ersaí, diciéndole en voz baja:
— Esta es la oportunidad.
— Si.
En ese instante, Consuelo, Maleja, Inés y Any, sirven a todos en la mesa, mientras Martha sigue en la cocina sirviéndose de último el sudado de pollo con ensalada de papa.
El pastor ora antes de que coman todos, y después de la oración; todos comienzan a comer. Cuando Mónica vuelve a mirar a Ersaí, y este se levanta, diciéndole a todos:
— Les tengo una gran noticia.
De inmediato, todos quedan en alerta. Cuando Consuelo le pregunta a su hijo rápidamente:
— ¿Te pasa algo malo hijo?
— No, no, es bueno... Mónica y yo... Mónica y yo nos vamos a casar.
De inmediato, todos aplauden a la pareja y los felicitan a los dos. Cuando Maleja le dice a su hija:
— ¿Ya tienen la fecha?
— Dentro de un mes.
Joaquín se levanta de su silla y abraza a su hijo, y le promete una sorpresa...
Seis días después, todos los hermanos están en la Iglesia cantando las adoraciones a Dios, mientras Ersaí, quien está al lado de su novia Mónica, e inevitablemente comienza a pensar aún más en el matrimonio...
Luego de las adoraciones a Dios, el pastor se sube al púlpito, y les da la bienvenida a todos, y comienza a predicar, diciendo:
— Es muy importante congregarse, estar, así como estamos, todos los hermanos juntos... no dejemos de congregarnos, y amémonos unos a los otros.
Al pastor se le sale una lágrima de su ojo derecho, diciendo:
— Que tan importante es amarnos los unos a los otros... la predica de hoy es: Todo lo que respire alabe a Dios...
El pastor baja del púlpito y les dice a todos:
— Les voy a decir una experiencia que viví esta semana en el carro, es que iba en el vehículo con mi esposa e hijos. Cuando presenciamos un choque de un taxi con un carro particular, y el choque no fue duro, fue suave, ni siquiera los carros se afectaron, ni se dañaron, pero los dueños de los vehículos si salieron a acabarse... en ese momento yo estuve entre dos pensamientos, dos pensamientos se me activaron, y uno fue salir del carro y meterme en el medio para que los dos hombres no se mataran, y el otro pensamiento fue; quedarme en el carro con mi familia e irnos de ahí... esto fue muy rápido, y mire al cielo rápidamente, y abro la puerta del carro, y me dispongo a ir. Cuando mi esposa me coge el brazo derecho, diciéndome que cuidado me dan a mí con esas crucetas y con ese cuchillo, y yo le dije yo no me puedo quedar como están los otros; que esperan a ver quién cae primero e intentar meter paz.,, mis hijos me rogaban que me quedara dentro del carro, pero de inmediato me fui hasta allá, y los desaparté hablándoles de Dios, y los confronté a los dos al mismo tiempo, y la policía llegó como enviada de Dios, y los dos se calmaron... pero después que esto resultó bien, y que dejara a mi familia en casa de una hermana, y también que le pidiera disculpas ca mi familia... yo iba a la casa, porque se me había quedado algo, y en un cruce, casi choco con otro carro, y el conductor de ese carro fue muy grosero conmigo, pero yo no le conteste nada, y me detuve bastante lejos, y le dije al Señor, ¿qué porque las personas están tan alteradas? ¿Por qué están todos tan rabiosos? ¿Sera que no conocen a Dios? Me dio sentimiento de ver cómo están todos; que por cualquier cosa se quieren matar... ¿acaso Dios nos ha hecho para que nos matemos los unos a los otros? ¿Qué nos está pasando?... necesitamos tener amor, pidámosle más amor a Dios... todos somos creación de Dios, y, por tanto; todo lo que respire alabe a Dios, adore a Dios, exalte a Dios, sin él no somos nada... démosle gracias a Dios todos los días, por la oportunidad que nos da cada día de estar en su presencia, ¿porque que sería de nosotros si estuviéramos muerto sin conocer a Cristo? ¿En dónde estaríamos? ... alabemos al Señor todos los días, desde la mañana, en la tarde y en la noche, porque él es digno de toda alabanza, él es digno de toda adoración y de toda exaltación...