Un momento más

Capítulo 2

Han pasado más de tres semanas desde mi llegada a la academia.

Mis amigos y yo hemos quedado en hacer un picnic bajo el gran árbol que se encuentra en el jardín, en el centro de la academia.

Llegué antes que ellos y mientras esperaba, mi mirada se desvió hacia Adrián, que hablaba muy animadamente con una chica hermosa. Es imposible no compararme con ella.

No he dejado de compararme con esa chica, Alexia, ya que ella sí logro ser alguien a los ojos de Adrián. Yo me he matado de hambre para poder terminar las clases de futura consorte, me he matado a mí misma por otra persona, he luchado por este puesto de consorte, he recibido amenazas e insultos, pero no importa porque el únicamente la ve a ella.

Para no atormentar tanto a mi pobre corazón, me siento bajo el gran árbol y apoyo mi espalda en el enorme tronco.

—El la ama —murmuré sin pensarlo mucho.

—Quizás lo parezca, pero ella solo lo utiliza —dice una ardilla mientras se coloca en mi regazo.

—A él no le importa —le confesé con angustia, mientras con mi mano le tocaba una oreja a la ardilla.

—Él es el que pierde, mi señora, ya que tú eres la más poderosa, pero él es solo una migaja a tu alrededor —explica la ardilla mientras se sube al árbol y me deja con la mirada perdida.

Ojalá que esta habilidad de hablar con los animales le fascinara a Adrián, pero a él no le importa nada de mí ya que miles de veces intenté decírselo, pero nunca quiso saber.

Sin darme tiempo de pensar lo suficiente, puedo ver como Lisa se acerca corriendo

—Lo siento por tardar, pero la profesora de Dominio elemental no quería dejarme ir hasta que terminara un hechizo —jadea mientras toma asiento a mi lado.

Lucas llega mordiendo una manzana, junto a Ariana que trae una canasta en sus manos, los cuatro nos sentamos sacamos la comida y comenzamos a disfrutar del picnic.

—Toma Kerent, sé que te gustan mucho —afirmó Lisa, mientras me da una manzana muy roja que se ve demasiado apetecible.

—Gracias —Le agradezco mientras le doy un mordisco a mi manzana, y sabe tan dulce que a mi cuerpo le da un escalofrío.

Mientras disfruto de mi manzana. Mi mirada se detiene en Adrián, que aún sigue hablando con esa chica, él se ve tan amable con los demas. Pero nunca conmigo.

—Kerent, no botes tanta baba —susurra Lucas con una sonrisa burlona.

Mis ojos se abren como platos por haber sido tan obvia. Lucas se aclara la garganta. Todos estallamos en risas y carcajadas.

Hacer picnic entre nosotros se ha convertido en algo cotidiano. Es algo que nos saca de nuestros deberes y obligaciones.

Al pasar los días, sentimos la verdadera presión de ser alumnos de Marifor.

La presión de los profesores junto a los rumores de los alumnos mayores no ayudaba a las ansias de no poder encontrar a nuestro Tereny.

Pero sin importarle al tiempo. El tan temido día llego, la ceremonia tereny. Todos los estudiantes que no tenemos un tereny hemos sido citados enfrente del bosque que se encuentra a unos pocos kilómetros de la academia, ese bosque es conocido por habitar seres magníficos.

Alrededor de trecientos estudiantes estamos reunidos en la entrada del bosque esperando las instrucciones del señor Direnty.

—Tengo miedo —exclama Lisa tomando mi mano.

La trato de reconfortar con un abrazo, iba a decirle algo, pero el señor Direnty empieza a decir las indicaciones.

—Bienvenidos a la ceremonia Tereny. Este día lo deben de aprovechar al máximo, para poder encontrar un Tereny es necesario estar solos, porque si están en compañía de amigos su Tereny no se mostrará porque se sentirá incomodo. Recuerden ustedes no elijen al Tereny, ellos lo elijen a ustedes. Que comience la ceremonia —culmina el director mientras acaricia a una enorme pitón de colores brillantes.

Tristemente me tuve que separar de mi grupo, en especial de Lisa, aunque tampoco quería separarme de Ariana y Lucas.

Me adentré al bosque, caminando muy despacio, puedo ver diferentes Tereny, pero ninguno se fija en mí. Una enorme Anaconda se me queda viendo, yo me detengo pensando que quizás es mi Tereny, pero solo me observa y se va.

Sigo caminando, hasta detenerme en una madriguera en la que se encuentran muchos conejos. Son tan lindos de tan distintos colores demostrando que son seres mágicos.

Me detengo junto a un pequeño arroyo a pensar porque si este día no encuentro un Tereny o mejor dicho ninguno me quiere tendré que esperar todo un año, me imagino que Adrián ya ha de ver encontrado a su Tereny, espero que mis amigos encuentren a los suyos.

Este bosque es tan espeso, que parece contener todas las verdades que no sabemos.

—¡Señorita Hada! —grita una voz conocida.

Cuando volteo hacia la voz, el que me llama es el ave que estaba con Adrián.

—Señorita necesito llevarla a un lugar —vocifero tan rápido que me cuesta comprender lo que quiere decir.

—¿Perdón? —digo aun sin comprender.

—Sígueme, sígueme.



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En el texto hay: fantasia, academia de magia

Editado: 03.02.2026

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