Mientras esperábamos al maestro, todo el salón se llenó de ruido por tantas personas reunidas, Lisa y yo también empezamos a hablar mineras veíamos a Ariana y Lucas hablar muy enamorados.
—¿Te sigue preocupando la loca de Alexia? —indaga Lisa con una sonrisa pícara, mientras mueve las cejas de arriba a abajo.
—No hables tan alto —le pido con mirada angustiante viendo que nadie haya escuchado.
—Eso lo confirma, te preocupa —se responde así misma.
—Es que es él se ve demasiado feliz a su lado y él le permite tantas cosas que a mí nunca me permitió en estos ocho años de compromiso —susurro observándolo hablar con esa chica rubia que estaba junto a sus seguidores.
—Para mí es una lagartija humana, muy fea —carcajea haciendo gestos de asco.
Le iba a responder, pero vemos que entra un mago que supongo que será nuestro profesor.
—Los he reunido por órdenes de su alteza el Príncipe Adrián, él les comunicara algo de suma importancia —grita sentándose y dándole la palabra a adrián.
Todos dirigimos la mirada hacia Adrián mientras vemos que él se dirige hacia el frente del salón, al estar frente nos escudriña con una mirada molesta.
—Seré directo, el príncipe heredero del imperio Astiriamo es acusado de acosar a la señorita Alexia —exclama furioso y chasqueando los dedos y al instante dos guardias entran.
Aturdida por la acusación, observo con pánico como los guardias que entraron se encaminan hacia Lucas y lo agarran de los brazos y lo halan. Ariana les pide que lo suelten, pero ellos hacen caso omiso llevando a Lucas hacia Adrián y lo arrodillan ante él, puedo ver que Lucas no pone resistencia. Me sentí indignada y muy molesta, porque sé que Lucas ama con enloquecimiento a Ariana, se perfectamente que él no lo haría.
Sintiendo la necesidad de abogar por mi amigo me levanto de mi asiento un poco temblorosa por lo que hare a continuación.
—Su alteza Adrián está faltando a las leyes imperiales, además el príncipe Lucas es una persona distinguida, incapaz de hacer lo que usted le está acusando —expongo mirándolo a los ojos mientras mis piernas tiemblan por los nervios.
El salón se queda en silencio mientras ven como Adrián se coloca rojo de la furia.
—¡Insolente! Eres una entrometida que yo recuerde no mencione tu nombre, pero eres tan estúpida como para refutar —me grita viéndome colorado del enojo, ante su mirada, siento mis ojos escocer por el llanto, pero trato de disimular.
—Como le decía está faltando a las leyes imperiales, porque para usted poder acusar y tocar a un miembro de la familia real de otro imperio o reino necesita pruebas —informo irguiéndome más y siento a todo el salón ponerse tieso.
—No necesito pruebas cuando la señorita Alexia ha quedado traumatizada del momento hecho por el príncipe Lucas —la defiende mirándome con esos iris color verde y café ennegrecidos por la ira.
Todas las piezas que estaban en mi cabeza empezaron a encajar, la estaba amparando, porque la quiere incluso creo que la ama, ama a esa chica llamada Alexia. Furiosa y dolida por toda la humillación de que mi prometido proteja a su amante murmuro un hechizo implorando a la magia terrestre, ella es testigo de todo lo que ocurre y guarda esos recuerdos en su esencia. Con un movimiento de mano proyecto en la pizarra mágica lo que sucedió ese día exactamente en el momento adecuado.
La primera grabación muestra a Alexia besarse muy desesperadamente con el heredero del imperio Catoh mientras la toma de la cintura, es una imagen muy comprometedora.
La muy ingrata se está revolcando con terceros.
Las risas y los murmullos llenan el salón mientras una Alexia muy enfadada se dirige hacia mí.
Al estar frente a mí, levanta la mano dispuesta a abofetearme, al realizar el movimiento ella se golpea con una fuerza descomunal que le hace sangrar la nariz mientras cae de rodillas al suelo y es debido a la magia de Ciel ya que mi dragón se ríe de ella.
Ahora se levanta mucho más enfurecida, ahora dispuesta a golpearme con un puño, pero es detenida por un chico que no recuerdo haberlo visto nunca.
—No oses ponerle un dedo encima, porque si lo haces yo mismo te desmembrare, sucia repugnante —dice ese chico con voz gélida a Alexia arrojándola al suelo.
—Gracias —le agradezco perdiéndome en sus ojos profundos, rápidamente le inclino el rostro en señal de respeto.
El solamente me sonríe mientras también inclina la cabeza hacia mí y se coloca junto a mí.
Adrián por su parte se me muy desconcertado y dolido ya que muchas lagrimas se acumulan en sus ojos. Imagino que ha de ser difícil ver a tu amante serte infiel, creo que el destino le esta cobrando mi dolor.
—Como pueden ver, la señorita Alexia no estaba con su alteza Lucas —termino mientras mi mirada se clava en Alexia por mentirosa.
Muchos espectadores empiezan a alzar la voz murmurando en defensa a Alexia. Ella tiene muchos fanáticos, aunque es extraño que la mayoría sean del género masculino.
—¡Silencio! Cállense si no quieren perder sus lenguas o sus cabezas —dice el chico etéreo ordenando con autoridad.