Un momento más

Capítulo 5

—Han sido meses tranquilos, ¿no crees? —me dijo Ariana una tarde en el comedor.

—Demasiado tranquilos —respondí sonriendo.

Y era verdad, la academia se había vuelto… ligera y divertida incluso.

—¿Otra vez estudiando conmigo? —murmuró Cedric sentándose a mi lado.

—Si no me ayudas, reprobaré.

—Mentira, solo quieres mi compañía.

Rodé los ojos.

Con Cedric me había vuelto cercana, demasiado cercana.

—¿No tienes otros amigos? —le pregunté una vez.

—No los necesito.

—Eso es extraño.

—¿Te molesta?

—No… —admití bajito.

Porque no me molestaba, me hacía sentir especial.

Ariana y Lucas parecían vivir en su propio mundo.

—¿Otra vez juntos? —les dije cuando los vi llegar tomados del brazo.

—Siempre —respondió Lucas riendo.

—Somos inseparables —añadió Ariana.

Y lo eran, más que antes. Lisa, en cambio, seguía igual.

—¡Sonríe o te sacudo! —me dijo un día moviéndome los hombros.

—Estoy sonriendo.

—Eso no cuenta, quiero dientes.

Reí.

Yo también seguía siendo yo… solo que ahora tenía más control sobre mi magia.

—Estás mejorando —me dijo el profesor.

—¿En serio?

—Mucho, pero tus emociones siguen traicionándote.

Ahí estaba el problema.

Porque si hablamos de Adrián…

—¿Ya lo sabes? —susurraron en el pasillo.

—Se comprometió con Alexia.

No respondí.

—Rompió su compromiso anterior —dijo alguien más—. Ahora sí va en serio.

En serio.

Cuando lo vi con ella, sonriendo como si el mundo le perteneciera, algo dentro de mí se vino abajo.

Corrí al bosque.

—¡Detente! —gritó Cedric detrás de mí.

Pero no pude, mi poder explotó.

Los árboles se partieron, la tierra tembló y el aire se volvió pesado.

—¡Kerent, basta!

No escuchaba nada.

Solo el dolor, solo esa sensación de no haber sido suficiente y destruí parte del bosque antes de caer de rodillas.

Después de eso… desaparecí una semana sin ir clases.

—No puedes quedarte aquí para siempre —dijo Cedric entrando a mi habitación.

No respondí.

—Entonces me quedaré contigo.

Y lo hizo.

—Te traje algo —decía dejando dulces sobre la mesa.

—No tengo hambre.

—Pues yo sí, así que comerás conmigo.

A veces me hacía bailar.

—Estás pisándome.

—Es tu culpa por no seguir el ritmo.

Poco a poco volví a respirar.

—No tienes que fingir conmigo —me dijo una noche.

—No estoy fingiendo.

—Sí lo haces.

Cedric siempre me defendía.

—No hablen así de ella.

—No la miren así.

A su lado me sentía protegida, pero mi corazón… mi corazón seguía siendo de Adrián.

—¿Por qué él? —me preguntó Cedric una vez.

No supe responder, porque lo amo y eso duele.

Lástima verlo feliz con Alexia, duele preguntarme por qué no fui suficiente y duele querer su felicidad… aunque no sea conmigo.

—Algún día dejará de doler —me dijo Lisa.

—¿Cuándo?

—Cuando tú lo decidas.

Había llegado un día importante y conmemorativo, hoy era el día del reencuentro.

—¿Estás lista? —preguntó Cedric cuando apareció frente a mi puerta.

—Más que lista —respondí intentando que no notara lo nerviosa que estaba.

Él sonrió levemente.

Caminamos hacia los jardines, a medio camino se nos unieron Lisa, Lucas y Ariana.

—¡Por fin! —exclamó Lisa—. Pensé que ibas a desmayarte antes de llegar.

—Cállate.

Lucas observó a Cedric con una sonrisa ladeada.

—¿Nervioso?

—¿Yo? No.

Ariana lo miró con atención.

—Un poco sí —susurro Cedric carraspeando—. Solo… no quiero meter la pata frente a un duque.

No dije nada, pero lo noté, estaba más tenso de lo que aparentaba.

Al llegar a los jardines traseros, el ambiente era distinto, risas, voces y abrazos. Algunos estudiantes ya corrían hacia sus familias.

—¡Mamá!
—¡Papá!

El aire estaba lleno de emoción.

Y entonces los vi.

Mi familia y mi corazón comenzó a latir más rápido.

—¡Kerent! —escuché antes de ver quién venía corriendo.

—¡Kyel!

Mi hermano mayor me levantó del suelo.

—Has crecido.

—Bájame.

—No.

Reí mientras me llenaba la cara de besos.

—¡Es mi turno! —gruñó Keyran apartándolo.

—¡Oye!

Keiran me abrazó con fuerza.

—No vuelvas a tardar tanto en escribir.

—Te escribí la semana pasada.

—No fue suficiente.

Y entonces…

—Hija.

Esa sola palabra bastó, mi padre caminó hacia mí con su postura firme, imponente como siempre.

El duque Jerin Aziter, muchos bajaban la mirada cuando él pasaba.

Yo corrí hacia él.

—Padre.

Sus brazos me rodearon sin dudar.

—Te ves fuerte.

—He estado entrenando.

—Lo noto.

Detrás de él apareció mi madre.

—Mi niña… —susurró acariciando mi rostro.

—Madre.

Ella me abrazó con una dulzura que deshacía cualquier temor.

—Estás más delgada.

—Mamá…

—Te alimentan bien, ¿verdad?

—Sí.

Con mi familia reunida, me perdí de vista de mis amigos por un momento.

—¡Mamá! —gritó Lisa desde lejos—. ¡Legaste!

La vi junto a su madre, abrazándola con ternura.

—Mamá… te extrañé —dijo Lisa con una sonrisa.

—Yo también, mi niña —respondió su madre, apretándola contra sí.

Lucas y Ariana estaban cerca, charlando animadamente con sus familias.

—¡Lucas, está igual de torpe! —bromeó Ariana hacia la familia de Lucas.

—¡Oye! —respondió él, riendo—. Mejor me callo antes de que digas algo peor.

Finalmente, mis ojos se posaron en Cedríc, estaba junto a su familia, y algo me llamó la atención: un niño pequeño a su lado que era un clon de él.

—¿Ese es… Cedríc de niño? —susurré para mí misma.

Cedríc parecía notar que lo miraba y, al mismo tiempo, no apartaba la mirada de mí.

Sus ojos… son de su madre y su cabello… de su padre, qué familia tan… perfecta y mi atención cambió hacia Adrián y su padre.



#869 en Fantasía
#155 en Magia

En el texto hay: fantasia, academia de magia

Editado: 23.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.