Un monstruo perfecto

Sombra del pasado

—Noah, ¿ya tienes todo? —preguntó Ren mientras caminaba lentamente por los pasillos de la casa.
—Sí. Será mejor irnos antes de que ocurra algo.
Ren desvió la mirada hacia una de las ventanas. —No te preocupes... vamos a estar bien.
—Lo sé.
Noah había logrado convencerlo de marcharse. En realidad, Ren ya lo había pensado antes, pero ahora que el momento finalmente había llegado, el miedo comenzaba a apretarle el pecho.
No sabía qué hacer.
—Voy enseguida —dijo Noah mientras acomodaba algunas cosas—. Sé a dónde ir. Hay un lugar tranquilo... y una persona a la que quiero muchísimo. Estaremos bien con ella.
Ren asintió despacio. —De acuerdo.
Mientras recorría las habitaciones por última vez, sus pasos se detuvieron frente a una puerta entreabierta.
El cuarto del piano.
Se acercó lentamente y apartó un poco la puerta. Una fina capa de polvo cubría el instrumento, aunque incluso así seguía viéndose hermoso bajo la tenue luz de la tarde.
Por un instante, Ren sintió que el aire se quedaba atrapado en sus pulmones.
A pesar de todo... seguía amándolo.
—Ren —la voz de Noah lo sacó de sus pensamientos—. Aquí estabas.
Sus ojos se abrieron un poco al entrar al cuarto. —¿Un piano? No sabía que había uno aquí.
Noah soltó una pequeña risa. —Esta casa realmente es misteriosa.
Ren no respondió de inmediato.
—¿Ren?
Él bajó la mirada lentamente. —Disculpa... me perdí en mis pensamientos.
—No te preocupes —murmuró Noah acercándose un poco más—. ¿Qué es lo que te hace recordar?
Ren permaneció en silencio unos segundos antes de hablar.
—Mi familia es conocida por la venta de rubíes... pero también por ser grandes pianistas.
Sus dedos rozaron apenas la superficie del piano.
—Yo fui la excepción.
Noah lo observó en silencio.
—Perdí mi habilidad hace muchos años.
—¿Qué ocurrió?
Ren dejó escapar una pequeña sonrisa cansada. —Tuve un accidente.
Sus ojos bajaron lentamente hacia su mano enguantada.
—Mi madre... me lastimó la mano. Fue un accidente. Ella estaba muy alterada ese día.
Su voz se volvió más baja.
—Como sabes, la herida fue grave... pero no lo hizo con intención. Sé que, a su manera, se preocupa por mí.
El silencio llenó el cuarto.
Noah sintió un nudo en el pecho al escuchar la tranquilidad con la que Ren intentaba justificar algo que claramente todavía le dolía.
Se acercó despacio hasta quedar frente a él.
—Ren... mi amor... ¿qué fue lo que te hicieron?
Y antes de que Ren pudiera responder, Noah lo abrazó con fuerza entre sus brazos.

Ren soltó unas lágrimas casi de inmediato al sentir el abrazo de Noah.

Su respiración se quebró lentamente.

—Noah... la verdad estoy cansado.

Sus dedos se aferraron apenas a la ropa de él.

—Por favor... no me abandones.

Y por primera vez desde aquel incidente, alguien lo estaba consolando de verdad.

Ren cerró los ojos con fuerza antes de continuar hablando en voz baja.

—Mi madre acababa de perder a mi abuela... y yo la molesté ese día. Ella estaba alterada, discutimos y... yo resbalé por las escaleras.

Su mano tembló apenas.

—Esa caída me costó mi mano.

El silencio llenó el cuarto.

—Ella se culpó durante años —murmuró Ren—. Sé que tampoco la pasa bien en esa casa. Ya casi no habla con nadie y... quisiera sacarla de ahí, pero mi padre nunca lo permitiría.

Bajó la mirada lentamente.

—A veces siento que me odia... pero mientras más me rechazaba, más quería estar cerca de ella.

Noah sintió un nudo en el pecho al escucharlo.

Entonces levantó una mano y acarició suavemente el rostro de Ren.

—Ren... tu madre, a su manera, te amó. Sigues aquí gracias a eso.

Sus ojos bajaron un momento.

—Eres una gran persona... y eres a quien amo.

Ren abrió apenas los ojos, sorprendido por la sinceridad en su voz.

Noah soltó una pequeña risa triste.

—En cambio, yo no sé cómo puedes amarme a mí. Soy imperfecto en todos los sentidos y lo único que puedo darte es mi corazón.

Desvió la mirada.

—Así que no la culpes. Imagino que tampoco tuvo una vida fácil... sobre todo si se sentía atrapada.

Ren lo observó en silencio antes de murmurar:

—¿Tu madre te odia?

Noah permaneció callado unos segundos.

—Sí... ella me odia.

—¿Por qué...?

Noah bajó lentamente la cabeza.

—Porque mi hermano murió por mi culpa.

La habitación quedó en silencio.

—Yo nunca quise que pasara así... pero desde entonces nada volvió a ser igual.

Sus dedos se tensaron apenas.

—Aunque supongo que ahora está mejor sin mí. Se casó de nuevo... tiene otra vida... y parece feliz.

Una pequeña sonrisa triste apareció en su rostro.

—Eso es lo importante.

—Noah...

Ren tomó el rostro de Noah entre sus manos con cuidado, como si temiera que desapareciera frente a él. Sus ojos todavía estaban húmedos por las lágrimas, pero esta vez había algo distinto en ellos.

Algo más cálido.

Se inclinó lentamente y besó sus labios.

El beso fue suave, pero lleno de todo aquello que ninguno había podido decir durante tanto tiempo.

Cuando se separó apenas unos centímetros de él, Ren apoyó su frente contra la de Noah y murmuró en voz baja:

—Entonces déjame ser egoísta... porque incluso sabiendo todo eso, sigues siendo la persona que más amo en este mundo.

Noah abrió ligeramente los ojos.

Por un instante pareció olvidar incluso cómo respirar.

Después sonrió sin poder evitarlo y abrazó a Ren con más fuerza, aunque unos segundos después finalmente procesó lo que acababa de escuchar.

—¿Qué...?

El color subió rápidamente a sus mejillas.

Ren soltó una pequeña risa al verlo reaccionar así.

Noah apartó la mirada con evidente vergüenza mientras recordaba aquellas palabras.



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En el texto hay: boyslove, triller, un asesino

Editado: 07.07.2026

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