-Antonio...
-¿Qué ocurre? -preguntó Antonio levantando la vista.
-¿Podemos hablar?
-Claro, por favor pasa.
Nicolás entró lentamente al despacho y cerró la puerta detrás de él.
-¿Qué has logrado descubrir? -preguntó Nicolás.
Antonio guardó silencio unos segundos antes de responder:
-Escucha... es complicado decirlo, pero tu hijo sigue siendo un posible sospechoso, al igual que gran parte de las personas que han estado opinando sobre el caso.
-¿Qué...? -murmuró Nicolás.
-Sí, como escuchaste.
Nicolás frunció ligeramente el ceño. -¿Y quiénes crees que son?
Antonio suspiró cansado. -He estado pensando en algunos nombres.
-¿Quiénes?
-Aún no tengo pruebas suficientes... pero sospecho de familias nobles como los Valmont, los Alderic... y especialmente los Braidon.
Nicolás levantó la mirada de inmediato. -Espera... ¿por qué sospechas de alguien de la familia Braidon?
Antonio apoyó ambos brazos sobre el escritorio antes de responder:
-La verdad, esa familia me parece extraña. Son demasiado estrictos y sospecho que intentaron matar a Noah para obligar a Ren a regresar.
El ambiente del despacho se volvió pesado.
-Además, cuando fuimos a visitarlos... no hablaron bien de Ren. No parecía preocupación. Era algo más.
Nicolás bajó lentamente la mirada, como si acabara de recordar algo importante.
-El tío de Ren... Cassian Braidon... -murmuró en voz baja.
-Sabes... aún recuerdo cuando hablamos del caso de Noah.
Nicolás levantó lentamente la mirada.
-Cassian miró con molestia apenas mencionamos ese nombre. Fue extraño... demasiado extraño.
Cassian Braidon vivía en las sombras. Era un hombre callado que casi nunca se involucraba en nada y siempre permanecía apartado de los demás.
Excepto cuando se trataba de Ren.
Nunca tuvieron una buena relación.
Nicolás todavía recordaba la forma fría en que lo miraba cada vez que su nombre aparecía en una conversación. Había algo extraño en su actitud, algo que hacía sentir incómodo incluso el ambiente de la habitación.
Ren y Noah viajaban en una carruosa mientras el sonido de las ruedas acompañaba el camino silencioso. Ren sostenía las riendas con tranquilidad mientras el viento frío movía apenas su cabello.
Noah lo observó unos segundos antes de hablar.
-Y bueno, Ren... cuéntame qué te gusta de mí.
Ren parpadeó confundido. -¿Qué?
Noah soltó una pequeña risa. -Solo bromeaba.
Pero Ren desvió apenas la mirada hacia él. -Bueno... todo.
-¿Eh?
-Todo de ti es hermoso -murmuró con naturalidad-. Me gusta tu sonrisa, tus ojos, tu personalidad... incluso lo alegre y enérgico que eres.
Noah se quedó completamente en silencio.
Después giró el rostro hacia otro lado intentando ocultar la evidente vergüenza en sus mejillas.
Ren sonrió apenas al verlo así.
-A mí también me gusta todo de ti... -murmuró Noah casi en voz baja.
-¿Qué? -preguntó Ren acercándose apenas.
Noah se hundió más en su asiento. -No puedo repetirlo.
-Sí lo escuché -dijo Ren conteniendo una risa-, pero quería volver a oírlo.
-Hay veces en las que me caes mal -murmuró Noah aún avergonzado.
Ren sonrió un poco. -Y aun así me quieres.
Noah rodó los ojos y miró hacia otro lado.
El cielo ya comenzaba a oscurecer.
-Oye -dijo Ren mientras seguía manejando-, ¿quieres dormir en una posada o mejor afuera?
-Si vamos a una posada capaz nos roban.
-Tienes un poco de razón.
-Entonces mejor quedémonos por aquí.
-De acuerdo, pero vamos a alejarnos un poco del camino.
Cuando cayó la noche, Ren detuvo la carruosa cerca de un árbol. Noah ayudó a encender una fogata y después ambos se sentaron bajo una manta.
El fuego crepitaba suavemente frente a ellos mientras el bosque permanecía tranquilo.
Ren abrazaba a Noah mientras observaba el fuego.
-No hay animales cerca... eso es bueno.
Noah soltó un pequeño suspiro y terminó apoyando la cabeza sobre el pecho de Ren. El sonido tranquilo de su respiración y el calor de la fogata hicieron que, por primera vez en días, todo pareciera en calma.
-Ren... esos hombres que vinieron el otro día, ¿están sospechando de ti?
Ren bajó un poco la mirada. -Noah... vinieron a interrogarme.
Noah levantó apenas la cabeza para verlo. -¿Y todo está bien?
-Sí -respondió después de unos segundos-. Pero no quiero volver ahí.
Noah permaneció en silencio.
Ren lo abrazó un poco más fuerte contra su pecho mientras observaba las llamas de la fogata.
"No quiero que sepan de ti, mi Noah. Nadie tiene que descubrir la verdad sobre tu nuevo comienzo."
Ese pensamiento cruzó por su mente mientras acariciaba lentamente su cabello.
Luego de estar un rato junto al fuego, Ren habló.
-Vamos a dormir. Ya hice un espacio dentro de la carruosa para que puedas descansar.
Noah levantó la mirada. -Ren, durmamos juntos.
-Noah, tengo que vigilar. Duerme tranquilo.
Noah lo miró molesto. -Estoy diciendo que vengas.
Ren suspiró. -Sí, ya voy.
Entre los dos movieron algunas cosas dentro de la carruosa.
-Creo que si pasamos esta maleta para allá sí cabemos los dos.
Después de acomodar todo, Noah sonrió un poco.
-Listo, ¿ves?
-Qué terco eres.
Ambos entraron a la carruosa. El espacio era pequeño, así que terminaron bastante cerca uno del otro.
Ren se acomodó primero y Noah se acostó a su lado.
-Ren... -murmuró mientras acariciaba suavemente su rostro.
Ren lo miró unos segundos antes de acercarse y besar sus labios.
El beso continuó lentamente mientras afuera solo se escuchaba el viento moviendo los árboles.