— ¿Te diste cuenta del chico de la máscara en la fiesta de Miguel?— me preguntó mi mejor amiga de la infancia, Camila, mientras caminábamos hacia el comedor de la escuela.
— Si, me dió risa su máscara, toda simple y gris.— Dije con una sonrisa en los labios.
— Baboso, ¡eso lo hace ver guapo y misterioso!— Me dió un pequeño golpe en la cabeza.
— ¿Guapo? yo no puedo opinar, no soy gay.
Llegamos al comedor y ahí ella abrió su lonchera para empezar a comer, pues siempre decía que no le gustaba la comida que vendían ahí y prefería llevar su propia comida hecha por su mamá.
— Yo digo que si lo eres, solo que no lo admites.— Dijo con la boca llena de ensalada.
Yo me puse completamente rojo, aunque no había sentido atracción por ningún chico hasta el momento, algo en mi sabía que ella tenía razón
— ¡Ya te dije que no lo soy!
A mi mente llegó un recuerdo, el momento en el que aquel enmascarado había pasado al lado mío y por accidente chocó conmigo, yo lo miré un poco enojado pero él se disculpó y se alejó, no sabía porque me acordaba de eso en este momento pero hice el recuerdo a un lado.
— Tus ojitos muestran amor, ¿acaso te gusta el enmascarado guapo?— Camila siguió molestando.
— ¡Claro que no! Ya te dije que solo me dió risa su máscara.
Ella soltó una carcajada, pues no me creía para nada.
De repente sentí como que alguien me estaba mirando, volteé hacia atrás y solamente ví a aquel grupo de amigos que siempre me hacía bullying, así que aparté la mirada rápidamente.
-SEGUNDA PERSPECTIVA-
Desde esta mañana me escapé para poder ver a Lucian desde lejos, escondido detrás de muebles, plantas, paredes, solo para que él no se dé cuenta de mi presencia, cuando él estaba sentado en el comedor con esa amiguita suya de repente volteó hacia la dirección en la que yo estaba, así que me escondí rápidamente detrás de una pared cercana, pude notar que a parte de mi había otro grupo de chicos mirándolo de lejos, no sabía quienes eran, pues tiene más de un año que no venía a verlo de lejos debido a lo ocupado que estaba y lo vigilado que me tienen la mayoría del tiempo.
Realmente deseaba acercarme a él para hablar como...
— ¡Ahí estás!— Esa vocecilla me sacó de mis pensamientos, era la voz del único chico de doce años que yo era capaz de soportar, aunque no me guste admitirlo.
— ¿¡Qué haces aquí!?
— Tengo mis trucos bajo la manga, hermanito— Dijo Ivan con su sonrisa infantil.
— Deja de decirme así, además, ¿cómo lograste que te dejaran entrar a una preparatoria?
— Soy más inteligente de lo que crees, y nadie se resiste a mi carita de niño inocente.
Rodé los ojos ante esas palabras.
— Claro, pero si supieran que tú-
— ¡No lo sabrán!— Me interrumpió, como siempre suele hacerlo. — Yo soy bueno fingiendo, no como otros.— Me señaló con el dedo y yo puse cara de ofendido, pero por mi máscara él no lo pudo ver.
— Cállate y salgamos de aquí antes de que manden a Erick a buscarnos.— Eché un último vistazo hacia donde estaba Lucian aún sentado comiendo, sonó el timbre y me apresuré a jalar a Ivan hasta la salida de la preparatoria.