-Perspectiva de Lucian-
Llegué a casa después de la escuela y mi madre estaba sentada en la mesa junto a mi hermano mayor, David, ellos dos me miraron con una sonrisa.
— Ven a comer cariño, debes estar cansado y hambriento.— Dijo mi madre con un tono suave.
— De rato, tengo tareas.—
Empecé a subir las escaleras, pero cuando iba a en el tercer escalón mi hermano se levantó y me agarró por el brazo con fuerza.
— ¿Qué te pasa? Nuestra madre trabaja muy duro y tú le pagas con desprecios, ¿eres idiota?
Debo admitir que sentí mucho miedo, no me gustaba cuando mi hermano reaccionaba así, era muy mala señal... Mis ojos se llenaron de lágrimas, a lo cual mi hermano me dió un fuerte puñetazo en la mejilla, haciéndome caer al suelo de las escaleras y lastimándome la mano.
— ¡Ya deja de llorar por todo! ¡No eres una mujer!
Pensé que mi madre iba a hacer algo para defenderme, como siempre, ese pensamiento se quedó solo en eso... Un simple pensamiento, su mirada suave se convirtió en una de decepción, solamente agaché la mirada.
— Iré a cambiarme y después bajo a comer...— Dije con la mirada abajo.
— Más te vale.— Mi hermano se fue a sentar nuevamente, yo me levanté con un poco de dificultad y subí las escaleras.
Me quité el uniforme lo más rápido que pude y me puse la ropa que estaba en la cama, ignoré el dolor persistente en mi mano para bajar a comer, el silencio abajo era ensordecedor, me senté pero no empecé a comer de inmediato... Hasta que mi hermano golpeó la mesa con el puño haciendo que me asustara.
— Come la maldita comida.
Asentí rápidamente y empecé a comer, con la mirada agachada.
Cuando terminé de comer fui al fregadero, lavé mi plato y ddespués, finalmente pude ir a mi habitación, aunque realmente no tenía mucha tarea, pero me gustaba estar encerrado ahí todo el día... O al menos hasta que vayan a buscarme.