Un nombre escrito en cada verso

Conversaciones que No Duermen

Hay algo increíble en pasar el tiempo contigo,
aunque sea robándole horas a la noche.
Las madrugadas se alargan
porque ninguna quiere despedirse,
porque la voz encuentra refugio
antes de que llegue el sueño.

Hablamos hasta que el mundo se queda en silencio,
cuando solo existen tus palabras
cruzando la pantalla
y mi deseo de estar a tu lado,
no detrás del vidrio luminoso,
sino cerca, real, respirando el mismo aire.

Las llamadas se vuelven abrigo,
los mensajes, una forma de quedarnos.

No importa la hora,
siempre parece temprano
cuando eres tú quien habla.
El cansancio se rinde
ante la forma en que dices mi nombre
aunque no lo pronuncies.

Hay tanto tiempo compartido en la oscuridad,
tantas risas suaves,
tantos silencios que no incomodan,
que empiezo a creer
que el amor también aprende a existir así:
esperando, imaginando, sosteniéndose
en la promesa de un encuentro.

Porque mientras hablamos
a través de una pantalla,
mi corazón no entiende de distancia.
Solo sabe que te quiere cerca,
que anhela el día

en que esas noches largas
dejen de ser palabras
y se conviertan en presencia.




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