"Mi Suk"
—¿Aceptarías trabajar conmigo?
Volví a hacer contacto visual y un escalofrió recorrió toda mi columna vertebral. Mi mano se levantó cuidadosamente hasta llegar al objeto y sin pensarlo dos veces, acepté su ofrecimiento. Los hombros del contrario se relajaron y regresó a la posición anterior.
Recogí todo el material que se encontraba a mi costado y busqué la última hoja del contrato original, bajo la línea que me interesaba alcancé a leer "Firma o sello del interesado", por otro lado, estaba ilustrada la firma de Young Soo. Se trataba de una marca sencilla, pero refinado.
Apreté el bolígrafo a la vez que dirigía la punta hacia la parte superior de la línea negra, quizás, eran los nervios del momento porque cada vez que me convencía en escribir mi mano no paraba de temblar frenéticamente. Intenté ocultar las emociones del momento, pero algo dentro de mi decía que el señor Won ya estaba enterado desde hace mucho tiempo.
Volví a ponerme recta sobre mi asiento y mientras respiraba hondo dejé que mi mano se deslizara delicadamente sobre la hoja, dejando al final, un trazo inestable debido al soporte que decidí optar. Tragué duro y cerré la carpeta al decirme internamente que ya no había vuelta atrás, a pesar de que me hiciera la mujer independiente que me ha caracterizado en los últimos años, al final permití que un hombre cautivara mis ojos por medio de un gran número.
—Espero que nuestro ambiente laboral sea gratificante —habló segundos después. Parpadeé tras regresar al presente y rápidamente me dirigí hacia él. —Antes de irme necesito que también firmes la copia. En caso de que tengas alguna duda puedes volver a leer el contrato o llamarme.
Busqué los papeles que me había mencionado y con más confianza volví a firmar. Tras eso, le entregué todo lo que le perteneciera y guardé silencio en espera de que dijera algo importante.
—Necesito que estés disponible mañana en la mañana, mi chofer pasará por ti a las nueve para algunas pruebas de imagen. Sinceramente no sé cuánto tarden los expertos, pero les avisaré que terminen temprano para que alcances a ir a tu trabajo.
—¿Tan pronto empezaremos? —pregunté sorprendida. Cuando vi que el contrario se puso de pie, copié su acción.
—En alguno de estos días cenaremos con mi abuela, así que necesito que todo esté preparado con anticipación. No sé si lo sabías, pero esteremos lanzando una nueva colección junto a la edición más reciente de nuestra revista, supongo que te imaginaras la carga de trabajo que tenemos. El punto es que, el evento de esa noche es muy importante para mí porque te anunciaré como mi novia frente a los invitados. Si les sobra un poco de tiempo, quizás avancen a las pruebas del lanzamiento.
—Entiendo, me aseguraré de estar aquí antes de las nueve. Mañana tengo que entregar mi renuncia.
—Está bien, te llamaré en caso de que suceda algo.
Y sin más se dirigió hacia la salida, como niña pequeña lo seguí hasta la puerta y antes de cerrarla, se aseguré de que haya entrado a su vehículo. A estas alturas tenía que observar cada uno de sus movimientos dado que, no sabía en qué momento sería capaz de aparecer repentinamente. En completo silencio volví a dirigirme a la sala y me lancé al sillón más grande, el día de hoy había experimentado tantas emociones que mi cerebro solo suplicaba por un estado de tranquilidad, ante el intenso dolor de cabeza cerré los ojos y me concentré en mis respiraciones.
—Oh, ¿y el señor Won? —escuché de pronto. Abrí los ojos sorprendida y me percaté que desde la base de su cuello colgaba un delantal color celeste. Sus manos tenían unos guantes transparentes en donde quedaban restos de comida.
—Ya se fue, me dijo que ya era algo tarde y que mañana tenía que ir temprano a la oficina. Se disculpó por no quedarse.
Mentí, sabía que a estas alturas lo que menos le interesaba era cenar junto a mi madre luego de recibir mi firma. Decidí mencionarle lo anterior porque no quería que se sintiera mal por su solidaridad.
—Es una lástima, tenía el presentimiento de que le iba a gustar la cena. Me esforcé mucho en hacerla. —Añadió bajo un tono de melancolía.
Por mi parte me le acerqué y la abracé por los hombros para darle ánimo. —¿Qué tal si pruebo su cena? Todo el día trabaje y tengo mucha hambre.
—¡Tú, niña! —Golpeó mi frente, rápidamente me separé de ella y acaricié la zona afectada. Mi expresión había cambiado rápidamente tras recibir una acción inesperada. —¿Acaso no te dan una hora para comer? ¿Qué clase de jefe tienes como para llegar a casa con hambre?
—¡Mamá! —Elevé la voz. —¿Cuantas veces le he dicho que no me asuste de esta manera? Además, no pude comer nada porque estaba nerviosa de que Young Soo llegara a mi trabajo, sentía el estómago revuelto y pensé que en cualquier momento vomitaría en frente de los clientes, imagínese como estaba mi jefa cuando mis compañeras empezaron a quejarse de mi bajo rendimiento laboral. Todo el día me gritó.
—¿Y por qué no me dijiste que el señor Won iba a venir? Nunca en la vida imaginé que un hombre como él llegaría a nuestro hogar a beber un vaso con agua. ¿Sabes la vergüenza que pase con él cuando vio que la casa era un desastre? Y ni hablar de mi apariencia, ¡parezco una indigente! —esto último lo gritó, provocando que, mis manos fueran directamente a proteger mis oídos.
—Le estoy diciendo que tengo hambre y solo piensa en como se ve. Esto me confirma una vez más el poco interés que tiene sobre mí.
—¿Poco interés? —Rió sin ganas. —Cuando ayer llegaste con Sun Hee te pregunté porque tenías todos esos golpes y solo me dijiste que te habías caído de la bicicleta, pero nunca me mencionaste que fue porque casi fuiste atropellada por el chofer del señor Won.
La miré sorprendida y un par de palabras intentaron salir de mi boca, parecía estar tartamudeado en ese momento. —¿Se lo dijo Young Soo?