"Mi Suk"
—Lo sentimos caballero, pero por el momento estamos cerr...
—Jefa. —Interrumpió Bon Hwa de inmediato. Analicé su expresión y su cara me decía que tal vez, él sabía de quien se trataba. La mujer lo miró confundida. —Por alguna razón, su rostro me resulta familiar, pero no estoy seguro de donde lo he visto.
—Yo creo que te estás confundiendo. —Reí un poco nerviosa. Al decir lo anterior, tenía la esperanza de que desapareciera todo tipo de relación con el hombre ya que, empezaba a sentir como la angustia se apoderaba de mis manos al imaginar que el tema del contrato saliera en medio de la conversación. Simplemente, no quería que nadie lo supiera. —Se nota a simple vista que él no es de por aquí, tan solo vean su ropa y su calzado. —Ambas personas lo volvieron a mirar "disimuladamente" —De seguro esas prendas deben de costar mucho dinero, les apuesto que ni juntando nuestros salarios seríamos capaz de comprar todo lo que lleva puesto.
—¡Mi Suk! —Sonó molesta, por mi parte solo sonreí avergonzada. —Creo que he sido bastante justa con sus pagos, o es que... ¿Tienes algún problema con eso?
—No es el momento de discutir, y si lo van a hacer lo único que van a provocar es que ese hombre se vaya y nos tachen como un pésimo restaurante. —El chico interfirió, su tono de voz era mucho más dominante, por lo que ambas guardamos silencio. —Tengo la teoría de que él esté trabajando para la mafia.
—¿La mafia? —Jae Soon sorprendida, gritó. Rápidamente cubrí sus labios mientras que, de fondo se lograba escuchar como Bon Hwa maldecía en bajo. Sabíamos que nuestra jefa nos había metido en problemas porque lo más seguro era que Young Soo nos había escuchado.
—Por favor... —Suplicó el contrario. —Para la próxima tiene que ser más sutil, ¿qué tal si su gente se mete al local y termina con la vida de todos al saber que hemos descifrado sus raíces?
En ese instante parecía que los ojos de la mayor se iban a salir de sus orbitas en los próximos minutos. Todos presenciábamos como su respiración aumentaba con cada segundo que transcurría, sentía como el sudor bajaba lentamente sobre mi frente al saber que las cosas se estaban saliendo de control gracias a especulaciones que solo sucedian en las peliculas.
—Bon Hwa, deja de decir estupideces que lo único que estás provocando es que nuestra jefa se le bajé la presión. Es imposible que ese hombre sea mafioso al haber hecho un simple análisis de su vestimenta.
—¿Entonces qué? ¿Se trata de un millonario que por casualidad de la vida llegó a nuestro restaurante a pedir algo de nuestro menú? Teniendo a tanta gente trabajando para él crees que llego aquí porque deseaba comer una pieza de pollo. Todos los días debe de comer platillos de alta calidad, es estúpido que alguien como él este frente a nosotros.
—Es humano, tiene pies y cerebro para ser capaz de venir aquí y desear todo lo que él quiera del menú. El hecho de tener dinero no significa que no pueda darse el gusto de comer pollo frito.
—Está bien, está bien. —Mencionó Jae Soon mientras retiraba mi mano. —Sea quien sea, es un cliente más y tenemos que atenderlo.
—El letrero dice cerrado y no está bien que una persona como él se sienta con el derecho de romper las reglas. Él pagará lo que es justo y Bon Hwa y yo tendremos que trabajar horas extras, estamos cansados y mañana en la mañana tenemos cosas que hacer.
Tras esto, el chico asintió.
—Si es el tema de las horas extras el origen de toda esta discusión me lo hubieran dicho antes... —Se escuchó molesta, pero también cansada de nuestra actitud infantil. —Bon Hwa... —Este se apuntó un tanto sorprendido. —Termina de hacer tus últimas tareas y encárgate de la bolsa negra que está frente al mostrado, Mi Suk... —Esta vez me miró. —Toma el pedido el hombre y házmela saber, cuando hayan terminado se pueden retirar. Yo me encargaré de él y después me ocuparé de cerrar el restaurante.
—Jefa... —Bon Hwa habló.
—Dejen de hablar y trabajen, el cliente ha esperado por mucho tiempo y lo más seguro es que esté enfadado por no atenderlo como se debe.
Tras esto, el cuerpo de la mayor se movió hacia la cocina con bastante enojo. Cuando hice contacto visual con Bon Hwa, este se encogió los hombros y tomó la bolsa de la basura para desaparecer por una de las puertas traseras del local. Ahora, estaba sola con Young Soo.
—¿No vas a tomar mi orden? Tengo mucha hambre.
Apreté los dientes e intenté respirar hondo, tenía que sonreír y ser amable con él, como si solo se tratara de un cliente más, pero el hecho de pensar que solo vino hasta aquí con el posible propósito de burlarse de mi situación no me traía nada contenta. Así que, de mala gana me le acerqué y adorné mi rostro con una sonrisa hipócrita.
—¿Seguro que ya se ha decidido? No le gustaría ver nuestro menú.
—No gracias, creo que me dieron el tiempo suficiente como para leer el menú desde las pantallas, a pesar de que sea un local un tanto pequeño sí que tienen una gran variedad de presentaciones. Me gusta eso.
—Me alegra escuchar eso. —Volví a sonreír forzosamente. —La próxima vez no olvide invitar a sus compañeros de trabajo para que también puedan disfrutar de nuestros maravillosos platillos.
Young Soo me miró con detenimiento y de sus labios salió una risa burlesca, por mi parte me moví incomoda y mis mejillas se relajaron un poco, provocando que mi hermoso gesto se convirtiera en una desagradable mueca.
—¿Qué es lo gracioso?
—No tienes que sonreír como una psicópata, no es necesario que te fuerces frente a mí.
Mi rostro se relajó y aclaré mi garganta, de seguro me veía como una idiota y aquel hombre se estaba aprovechando de mi incomodidad para hacer chistes estúpidos.
—Lo siento, solo intenté ser amable dentro de mi área de trabajo. Es un requerimiento importante. Entonces... —Tomé el bolígrafo junto con la pequeña libreta, preparada para escribir. —¿Qué desea ordenar?