"Mi Suk"
—Deja de gritar que vas a despertar a todos los vecinos, ¿o quieres que todos se enteren de que hay un hombre en la casa? —Esta, miró a Young Soo un tanto apenada. —No es como que tengamos la intención de ofender su honorable apellido, señor Won, pero en un ambiente como este, rodeados de personas que aparentan ser más periodistas que amigos de confianza, es mejor mantener un perfil bajo. Espero que entienda lo que intento decir.
—No se preocupe, soy consciente que ni siquiera se debe de confiar en uno mismo. Al final de todo, cualquier persona que se encuentre allá afuera puede traicionar a su persona.
—Regresando a lo anterior. —Interferí un tanto inquieta, mi ansiedad necesitaba aclarar una situación que posiblemente en un futuro me traería muy malos recuerdos. Así que, necesitaba evitar a toda costa que una parte de mi vida fuera arruinada por una persona que recién conocía. —En dado caso de que Young Soo se quedará a dormir y viéndolo desde un punto ético, no sería lo correcto que dos personas del sexo opuesto duerman en una misma habitación y mucho menos si no han construido un ambiente de confianza.
—Solo decía que podían dormir en la misma habitación, no tienen que dormir bajo las mismas sábanas ni permanecer abrazados toda la noche. Cada quien puede preparar su bulto de ropa y dormir independientemente.
Reí nerviosa al pensar que en este momento me veía como una completa estúpida al pensar en una situación que, por mucho, nunca sucedería y menos con una persona como Young Soo. Quizás, los dramas que solía ver en mis tiempos libres comenzaban a afectar mi imaginación puesto que, al pensar en aquel hombre en la misma habitación que yo solo me hacía pensar que una noche a la que solía estar acostumbrada sería modificada por una experiencia nueva y romántica.
Y aunque fuera cierto lo que dijera mi madre, no podía evitar que algo diferente fuera capaz de suceder esta misma noche.
—Bueno... —mencioné incomoda. Intentando que mis ojos conectarán con los del hombre, pero más bien, estaba demostrando como mis nervios sacaban ventaja de la situación. —No sé qué diga el señor Won ante esto, más bien, él tiene la última palabra.
—No tiene por qué tomar una decisión, está claro que desea quedarse aquí, pero se ve que es un chico que le da vergüenza dar el primer paso —Sonrió la mujer mientras se levantaba de la silla y caminaba hacia el hombre, tomándolo del brazo derecho por sorpresa. —No te preocupes hijo, Mi Suk buscará algunas prendas para ti para que duermas mucho más cómodo. Me imagino que ya sabes en donde está el baño, puedes ir a refrescarte primero y cuando termines, mi hija te puede mostrar su habitación, pero, les voy a pedir un favor, en caso de que, bueno... —Rió un tanto apenada, provocando que sus mejillas se pintarán de un color carmesí. —Ustedes ya son unos adultos y entiendo que el ser humano tiene necesidades básicas, una de ellas, el deseo de ser amado.
—Mamá —dije de inmediato, identificando claramente cuáles eran sus intenciones.
—Si desean dormir juntitos, por favor, sean silenciosos con lo que vayan a hacer porque está noche quiero dormir como una princesa...
—¡Mamá! —Interrumpí avergonzada. Sentía perfectamente como el calor en mi rostro se intensificaba, y mucho más cuando hice contacto visual con Young Soo.
Por Dios, no me quiero imaginar en lo que estará pensando aquel hombre y como está por describirnos como una especie extraña dentro de una población de enfermos que solo se dedican a su reproducción.
—Ya es tarde y esas copas sí que le han afectado, mejor, déjeme la llevo a su cuarto y le ayudo a que vuelva a conciliar el sueño. El señor Won debe de estar muy cansado para escuchar chistes de mal gusto, ¿no es cierto? —Pregunté en dirección al hombre, con la esperanza de que me diera la razón y que el mayor entendiera que su aportación no estaba siendo beneficiosa para ambos.
—Si, claro... Cómo ya se había mencionado en un inicio, ya es tarde. Es mejor que haga caso de lo que su hija le dice, le aseguro que si no duerme dentro de sus horas adecuadas puede empezar a afectar el estado de su piel y me imagino que le gusta verse joven todo el tiempo.
—En eso tienes razón. —Sonrió, tambaleándose un poco, sin saber si era producto de su borrachera o del sueño que estaba ganando está batalla. —Mi Suk, llévame a mi habitación y de paso, buscas algo para el señor Won.
Cómo niña obediente ante los mandatos de una madre, me le acerqué y la tomé de su brazo libre, zafándose del hombre. A pasos torpes recorrimos la mitad de la casa y llegamos a nuestro principal destino. Siendo cuidadosa con mis movimientos, deje que mi madre se recostara sobre las sábanas que la recibían estás últimas noches y siendo cautelosa, pase estás mismas por encima de su pecho. Verificando como su expresión cambiaba a una de satisfacción ante la comodidad que estaba atravesando.
—En aquel armario —dijo mientras que, una de sus manos apuntaba al pequeño mueble. Mi cabeza giró hacia donde ella quería que prestara atención. —Abres una de las puertas y en la parte inferior te encontrarás con unas cajas, ahí hay una ropa que usaba tu papá. Busca lo mejor y dáselo al señor Won.
—Pensé que se había deshecho de todo.
—No podía desaparecer todo lo que estuviera involucrado con tu papá, así que guarde algunas cosas. Vamos, no pierdas más el tiempo conmigo y ve con ese muchacho, se le ve muy estresado.
—Me imagino que está así porque está noche no dormirá en su lujoso colchón, sino más bien sobre unas tablas de madera.
Y sin más, me dirigí hacia el mueble y rebusqué en las cajas, entre varias prendas escogí aquel par que combinará y por supuesto, se asemejará más como un pijama. Cuando ya había obtenido lo que me interesaba, regresé todo como anteriormente se encontraba para finalizar en qué las puertas estuvieran en paralelo.
Teniendo en cuenta que mi madre se había quedado dormida en menos de dos minutos, fui lo bastante meticulosa para atravesar todo el cuarto y salir bajo un rotundo éxito respecto a no haber hecho algún ruido y que eso, fuera la causa de que se despertara.