Parte 2/2
"Mi Suk"
—¿Qué estamos haciendo aquí?
—Por Dios, ¿Podría dejar de preguntar por todo lo que se le pone en frente? Es un carrito de comida y aquí venden un delicioso Tteokbokki, podría catalogarlo como el mejor de la ciudad, y eso que soy experta en buscar esta clase de negocios. Me gusta comparar las recetas de otros cocineros.
—¿Me estás diciendo que vamos a comer aquí? Por favor, tengo el dinero suficiente como para ir a un lugar mucho más decente, además, este no es un sitio adecuado como para poner un puesto de comida.
—Oh, vamos, no va a suceder nada si tan solo se anima a comer algo de este puesto. Le aseguro que no se va a arrepentir, es más, estoy casi segura que va a pedir hasta para llevar.
—No estoy seguro, la comida se ve grasosa —mencionó mientras echaba un rápido vistazo a los compartimentos con comida. Por mi parte, sentía como la saliva comenzaba a acumularse en mis mejillas al mismo tiempo que mis intestinos emitían sonidos ante la necesidad del alimento. Todo se veía tan delicioso.
—Esta vez pagaré yo, así que no se preocupe por la cuenta, puede comer todo lo que desee.
Y sin esperar más me acerque al puesto, admirando a simple vista como el alimento lucía tan exquisito y ni hablar del delicioso olor que emanaba alrededor nuestro. La comida recién calientita y el brillo de las salsas provocaba que mi cerebro se desconectará por algunos minutos, era como si estuviera en el paraíso de la comida callejera.
—No creo que sea saludable que comas esto, aparte de las calorías y grasas que debe de contener ni siquiera sabes si la persona que preparo esto se lavó las manos antes de cocinar.
Me imaginaba que lo anterior lo había dicho con toda la libertad del mundo ya que la dueña del lugar estaba muy entretenida atendiendo algunos clientes.
—Esto es el pan de cada día para cualquier persona de mí misma clase social. Se ve bien, sabe bien y huele bien, es una gran variedad de alimentos que un trabajador merece comer después de un día largo de trabajo. Le aseguro que, si usted prueba esto se sentirá mucho mejor.
Dicho lo anterior, tomé cuatro palillos de madera y dos platos para después entregarle a Young Soo su parte correspondiente. Este cargó los objetos no muy convencido, mirando cada una de mis acciones tal como si él fuera tan solo un niño pequeño esperando las indicaciones de su madre.
—Es libre de escoger todo lo que deseé, al final de todo me comprometí a pagar por esta ocasión. —Una sonrisa salió de mis labios y sin esperar más comencé a probar los deliciosos aperitivos, sintiendo como mis mejillas realizaban un pequeño cosquilleo ante la explosión de sabores. Amaba experimentar esta clase de emociones.
Mientras devoraba la comida, ni siquiera había notado como Young Soo continuaba mirando hacia el frente, debatiéndose mentalmente si debería hacerme caso o no y por un momento llegué a entenderlo puesto que, debido a que él pertenecía a un mundo un poco diferente al mío tal vez esta clase de presentaciones y lugares le traía desconfianza y mucho más cuando los platillos no los sirven en una mesa junto con una copa de vino.
Mi mano tomó una brocheta de pescado y sin pensarlo lo dirigí hacia el rostro de Young Soo, justamente frente a sus labios. Ante mi repentino movimiento, este saltó sobre su sitio, intentando apartar la mirada de la comida.
—¿Qué crees que estás haciendo? Quita eso de mi cara. —Frunció el ceño, ahora intentando alejarse de mí.
—Pruebe un poco, le aseguro que le gustará. No entiendo porque está siendo tan esquivo en probar esta delicia, usted mismo lo puede comprobar, sigo aquí, no me ha dado algún infarto ni mucho menos estoy escupiendo sangre. Simplemente es comida y créame que me sentiré muy mal si sigue ignorando mis intenciones.
Sabía que estaba siendo demasiado insistente y al respetar las decisiones de las personas sin importar lo que cada quien pensara, me estaba contradiciendo al realizar este tipo de acciones. No obstante, debía recordar el porqué de mi insistencia para no sentir algún tipo de culpabilidad.
Cuando los labios de Young Soo dejaron de apretarse ante su negación, fue el momento exacto en donde mi brazo se movió hasta que el pedazo de comida por fin había ingresado a su cavidad oral. Por instinto, el hombre empezó a masticar a la vez que sus ojos formaban dos delicadas líneas.
Mis ojos no se apartaban de su expresión al estar sorprendida de que por fin Young Soo se había prestado. Ahora, su expresión no me decía nada, la comida por fin había pasado de su boca hacia su estómago, pero su lenguaje corporal ya no me indicaba ningún tipo de rechazo. Se le notaba sereno.
Luego de algunos segundos de silencio y observando como el contrario analizaba el alimento frente a él, mi boca se abrió de inmediato cuando su mano tomó otra de las brochetas y se llevaba hacia su boca. Masticando con gusto por el sabor.
Y así pasaron los minutos, no veía la hora de que esto al fin terminase, por mi parte, me sentía tan llena con tan poca comida, sin embargo, por parte de Young Soo parecía que cada pieza de comida que ingresaba a su boca abriese mucho más su apetito y el gusto de experimentar la combinación de nuevos ingredientes.
Después de mirarlo por algunos segundos, una pequeña sonrisa salió de mis labios al saber que mi insistencia si había valido la pena y que el cuento que le había echado a la anciana estaba dando los frutos que esperaba. E independientemente de lo anterior, algo dentro de mí se sentía en calma al notar como el hombre parecía desconectado de su rutina después de mucho tiempo, algo que, de seguro, lo traía tan estresado estás últimas semanas.
Tras algunos minutos más en aquel puesto, cuando Young Soo casi había terminado con todo el alimento, me dispuse a pagar antes de que se le ocurriese tomar otra cosa. La vendedora estaba muy feliz de que por esta noche había tenido una muy buena venta y que tal vez, no sería necesario quedarse a altas horas de la noche para ganar lo suficiente como para sobrevivir una día más.