"Mi Suk"
¿Cómo podría describir lo que mi cuerpo estaba experimentando en estos momentos? ¿Comodidad? Sí, eso sentía. ¿Encontrarse entre las nubes? Bueno, podría catalogarlo como una metáfora muy linda, sin embargo, la inquietud comenzaba a crecer cada vez que mis manos se decidían por explorar todo aquello que me rodeara, siendo que esto no fuera algo que ya estuviera acostumbrada cada vez que despertaba por las mañanas.
Mis párpados se fueron abriendo lentamente con el fin de acostumbrarme a la luz natural que me envolvía. Cuando mis ojos se adaptaron lo primero que vi fue una enorme pared blanca (a un costado mío), siendo decorada con algunos cuadros pequeños y una ventana en el centro de esta. En automático mi corazón comenzó a latir con fuerza y rápidamente tomé asiento sobre la cama, mirando el cuarto con bastante pánico.
¿En dónde estaba? ¿Qué sucedió anoche? ¿En dónde estaba Young Soo? ¿Porque estaba aquí y no en mi casa? O al menos que...
Baje la mirada hacia mi cuerpo y empecé a examinar cada rincón, verificando que todo estuviera en el sitio que le correspondía. Cuando noté que todo se encontraba como aún lo recordaba dejé escapar un largo suspiro, confirmando nuevamente que nada extraño había sucedido durante la noche.
El lugar era muy elegante, el color de las paredes lo hacía ver limpio, fresco y acogedor, no como lo que estaba acostumbrada a ver todos los días cada vez que entraba a mi habitación. Una enorme gama de colores que en conjunto parecía ser como el vómito de algún niño en el parque de diversiones.
De pronto recordé a mi madre y lo preocupada que debe de estar ante mi ausencia sobre una noche entera, así que, rápidamente busqué mi bolso con la mirada y al no ser capaz de ver mis pertenencias volví a entrar en pánico.
Moví las sábanas y nada, revisé sobre las mesitas y tampoco.
Podría jurar que mi desesperación era tan grande que en algún punto de la búsqueda comencé a echar un vistazo por detrás de los cuadros que aún adornaban la pared. No obstante, como si fuera una especie de milagro a lo lejos noté algo que acaparó toda mi atención y esto se encontraba en uno de los lugares que nunca se me ocurrió buscar.
Sí, que estúpida.
Me acerqué gateando hacia debajo de la cama y en cuanto obtuve lo que quería busqué con desesperación hasta dar con mi celular, al tenerlo en la mano presione algunos botones y espere a que la persona del otro lado contestara. No obstante, al no obtener la respuesta que esperaba volví a marcar.
Nada.
La historia de repitió unas seis veces más y en ningún intento fui capaz de conseguir lo que necesitaba.
El dolor de mis rodillas era cada vez más molesto al permanecer en una posición en la que mi cuerpo no estaba acostumbrado a soportar. En estos momentos parecía ser un pequeño cachorrito que se está escondiendo del regaño de su dueño.
De pronto, algunos pasos del exterior se hicieron notar y posteriormente la puerta de la habitación se abrió, permitiéndome ver un par de piernas acercándose a la cama. Comencé a entrar en pánico al no querer ser descubierta en una posición para nada cómoda, así que simplemente apreté los ojos como si eso me ayudara a desaparecer del campo de visión de la persona que venía.
—¿Mi Suk? —Inmediatamente reconocí la voz. —¿Qué estás haciendo ahí?
—Ah, hola Young Soo. —Reí mientras me acomodaba sobre mis piernas, intentando controlar mi ansiedad para saber porque me había traído a este lugar. —Lo que pasa es que ... Estaba contando hormigas.
—¿Hormigas? —Preguntó confundido. —Pero aquí no hay.
Si, lo sé bobo, pero mis nervios tienen la culpa de que responda las cosas más estúpidas que se me vienen a la cabeza.
—¿Qué tan seguro está? Acabo de ver una debajo de la cama, pero no tiene por qué disculparse. —Me levanté rápidamente, sin embargo, no había tomado en cuenta que al hacer algo como lo anterior provocaría que perdiera el equilibrio al sentir como mis piernas fueron prisioneras de mi propio peso.
Quizás, mi destino era caer bajo el efecto de la típica escena en cámara lenta, pero no había tomado en cuenta que no era la única persona que se encontraba en ese lugar ya que tan pronto mi cuerpo se movió la mano de Young Soo me tomó fuertemente del brazo.
—Y-ya me en-encargué de ella... —Tartamudeé, aún sin entender lo que había sucedido hace algunos segundos. Comenzaba a sentir como mi rostro se calentaba ante la mirada fija de Young Soo y por el cabello de mi madre, si que empezaba a ponerme nerviosa.
No obstante, aquel momento no duro mucho ya que un fuerte dolor llegó a penetrar mi cabeza, haciendo que mi vista se nublara y que volviera a sentirme mareada. Inmediatamente sentí el cuerpo de Young Soo detrás de mí mientras me sostenía de los hombros.
—¿Estás bien?
—Si, eso creo. —Reí nerviosa, intentando alejarme de él. —Solo es un dolor de cabeza ya pasará.
—Vamos a la cama.
Sin decir una palabra más, ambos nos acercamos al colchón en donde me ayudo a tomar asiento.
—Iré por una pastilla.
Y antes de que me negara el hombre ya había desaparecido de mi campo de visión. Pasaron algunos minutos y Young Soo volvió a aparecer con una tableta blanca junto con un vaso con agua, con un poco de vergüenza acepte su solidaridad y deje el objeto sobre la mesita de noche una vez que había ingerido el líquido.
—¿Qué sucedió anoche? No recuerdo nada.
—Bebiste mucho y al final te quedaste dormida. Te llevé a casa, pero nadie respondió cuando llamé a la puerta.
Oh, ¿Por qué no me sorprendía escuchar algo como esto?
—Luego busqué entre tus cosas y no tenías las llaves de tu casa, así que lo único que se me ocurrió fue traerte aquí.
¡Por Dios! ¿Por qué tenía que ser tan estúpida como para olvidar mis llaves? O en el peor de los casos, ¿En dónde las había dejado?
—No paso nada extraño, ¿Cierto? Hablo de... —lamí mis labios ante la angustia. Young Soo me miraba con detenimiento y eso hacía que me sintiera cada vez más nerviosa. —Ya sabe, de haber hecho algo vergonzoso.