"Young Soo"
—¿Es capaz de quitarme todo sin algún tipo de remordimiento? —Pregunté, mientras el dolor en mi pecho comenzaba a intensificarse tras haber escuchado lo anterior.
A fin de cuentas, de nada sirvió la infinidad de escenarios que mi mente había construido antes de entrar aquí porque la realidad me superó una vez más, y algo como esto nunca llegue pensé que ocurriría.
No entendía lo que sentía en ese momento, pero de algo si estaba seguro. En caso de que mi abuela no cambiara de opinión en los próximos minutos mi ego llegaría a interferir en mi decisión y sería capaz de cumplir con su petición.
Porque nadie más que mi familia sabe todo el esfuerzo y dedicación que le he puesto a la empresa a pesar de que ni siquiera he cumplido diez años dentro de esta. Las ideas innovadoras que he propuesto en estos últimos años han logrado que la marca se haya catapultado a lo que en un inicio mis padres nunca imaginaron alcanzar.
Gracias a mis padres fue que logramos entrar a este mundo sin carencias, pero en cuanto a mí, yo soy el genio que nos ha mantenido en esta posición y aunque yo no estuve en los inicios de la marca no era justo que fuera tratado como si lo que hice fuera el peor error que un hombre allá cometido en esta vida.
—¿Por qué se está comportando de esta manera? ¿Tanto le afectó haber leído esas estúpidas páginas?
—Cuida tu vocabulario, Young Soo. —Expresó con enojo.
Mi respiración comenzaba a acelerarse, tanto que mis pulmones no eran capaces de obtener la cantidad de oxígeno que mi cuerpo reclamaba.
—Ya no soy un niño como para que me diga cómo debo hablar.
—Entonces si eres lo suficientemente hombre, ¿Por qué te da miedo que te quite todo? ¿Por qué no asumes tu responsabilidad y empiezas a trabajar como tú padre lo hizo en un inicio? Tantos años de sacrificio y aún no sabes lo que mi hijo arriesgó para darnos está vida, como para que ahora insinúes temor ante lo que hay fuera. Dios mío, ¿Cómo puedes actuar de esa manera?
—Nuestra pelea comenzó por la viralización de unas fotografías, ¿Y ahora me dice que soy un cobarde por cuestionar sus decisiones? —Reí sin ganas. —Propuse la opción de irme por unos días por el bienestar de ambos, sería capaz de demandar todas esas páginas con el fin de que usted ya no sinta vergüenza de que me haya atrevido a entrar a un lugar tan asqueroso como usted lo ha mencionado. Es más, ni siquiera sé la razón por la cual estamos discutiendo cuando ha decidido meter un montón de porquería en la conversación, pero aunque lo quiera negar y no pueda, siento que el tema de mi padre es algo que siempre ha querido decirme, quizás, sea algo que reprendió durante todos estos años y ahora que tuvo la oportunidad de decirlo no la desaprovechó.
La expresión de la mujer se fue relajando poco a poco, como si en este momento se diera cuenta de la gravedad que comenzaba a envolvernos ante el actuar de su enojo. De alguna manera, cada quien dijo lo que al otro le lastimaba, pero por esta vez ella quiso atacar sin piedad.
—Si su verdadero coraje es que nunca me he esforzado en esta vida entonces lo mejor sería hacer caso a su palabra. Tal vez, no merezca todo esto... —Reí mientras observaba los lujos que me rodeaban, repasando por mi cabeza alguno de los recuerdos que cree bajo este mismo techo cuando tan solo era un niño. —Nací en una cuna de oro, algo que muchos hubieran deseado, pero que más podría ganar cuando la única persona a la que llegaba admirar en este mundo se exprese de mi como si todo lo que he hecho por la empresa no haya valido la pena.
—Young Soo.
—¡He sacrificado todo! —Grité, con un nudo en la garganta. —Sacrifique mi vida, mis amistades, mis amoríos e incluso lo que deseaba ser en esta vida. Todo... —Susurré, aún sin entender cómo es que habían pasado tantos años y aún seguía en la misma posición de siempre. Estaba solo y sin algún sueño al que deseaba alcanzar.
Los ojos de mi abuela comenzaban a cristalizarse mientras me deshacía de la corbata que me hacía sentir asfixiado.
—Después de todo, la idea de irme de este lugar no resultó ser tan malo, ¿No? —Tragué duro. —Me iré, si le preocupa el nuevo lanzamiento Tae Sung puede asumir la responsabilidad, él es el más capacitado para dar por finalizado los últimos detalles.
Tras esto, saqué mi billetera y mi celular para dejarlo sobre el escritorio al igual que mi maletín en donde conservaba papelería importante de la compañía.
La voz de mi abuela pronunciaba mi nombre, una y otra vez, cada vez con más desesperación, no obstante, mis pies no tenían pensado en detenerse a pesar de que la voz suplicante de mi abuela se escuchará en cada uno de los rincones de la mansión. Crucé la entrada y bajé los escalones con prisa, encontrándome con mi chófer hablando por teléfono.
El hombre guardó el pequeño aparato e inmediatamente me abrió la puerta trasera, esperando a que ingresará.
—¿A dónde necesita que lo lleve, señor?
—Puedes irte a casa, por el día de hoy no necesitaré de tus servicios.
—Entiendo, entonces... —Realizó una pequeña reverencia al mismo tiempo que una sonrisa se escapaba de sus labios. —Lo veré el día de mañana, buena noche señor Won.
—¡Espera!
El sujeto de giró sobre sus talones y me miró un poco confundido. Solo chaqueé la lengua y me le acerqué.
—Préstame tu teléfono.
—¿Mi teléfono? —Preguntó, mientras sacaba el objeto aún sin ser capaz de entender. —¿Para qué lo necesita?
—Solo dámelo, ¿Sí?
No necesité que el señor Park me lo entregara, ya que, por mi desesperación se lo había arrebatado de las manos para teclear con velocidad, esperando que del otro lado de la llamada la persona se apresurara a contestar.
Nada.
—¿A quién le está marcando?
—Diría que es algo que no le incumbe, pero al notar que anteriormente ha tenido conversaciones con mi asistente quizás en un futuro ya no será una especie de secreto.