"Mi Suk"
—¡Ustedes dos! ¿Creen que iban a ser capaces de engañarme? ¿A mí? —Apuntó su pecho con insistencia. Sus ojos comenzaban a adquirir un característico color rojizo debido a la furia que su cuerpo no era capaz de soportar.
Verla en ese estado me hacia pensar si la decisión de haber ayudado a Young Soo resultó ser una buena idea, sin embargo, al ponerme en sus zapatos llegué a entender el miedo y la preocupación que debió haber sentido al no saber en donde pasaría la noche. No podía dejarlo solo cuando el peligro estaba en todos lados.
—Nunca llegue a imaginar que mi hija traería a un hombre a esta casa, ni siquiera ha ocurrido algo así en mis propios sueños. —Sus ojos se cristalizaron. —Ahora sé que siempre debí haber dudado de usted, porque desde el momento que puso un pie en esta casa supe que algo no estaba bien con ustedes dos.
—¿Cómo puede decir algo así cuando siempre lo ha tratado como toda una celebridad? Incluso el día que lo conoció le preparó la cen...
Un golpe en mi espalda provocó que un quejido de dolor saliera inmediatamente de mi boca, la palma de mi madre sobre mi piel había sido tan mortal que producto de mi desesperación, el dolor se expandió desde mis vértebras torácicas hasta el final de mi coxis.
—¡Mocosa testaruda! —Gritó cerca de mi oído.
Apreté los ojos y rápidamente me cubrí los oídos por la molestia. ¡Dios! Recién habíamos empezado esta discusión y ya empezaba a imaginar que por esta noche no saldría viva.
—¿Qué iban a hacer allá adentro? ¿Eh? —Volvió a golpearme, pero está vez en el hombro. —¿Creen que me van a convencer con otro cuentito más? ¡¿Creen que soy una tonta?!
Sentí como el cuerpo de Young Soo se estremeció a un costado mío cuando mi madre me había golpeado, a pesar de que mi mente estaba ocupada en crear una nueva excusa, era imposible no estar al tanto de él cuando el "único responsable de aquí" no paraba de gritarnos y juzgarnos como si lo que había hecho fuera el peor delito que puede provocar el ser humano en este mundo.
—Mamá, por favor... —Supliqué al borde de la desesperación. Mis piernas aguantando el peso de mi cuerpo comenzaba a ser una tortura con el paso del tiempo, por lo que rogaba desde el interior que esto terminara de una buena vez. —Necesito que se calme, ¿Sí?
—¿Y por qué me voy a calmar? ¡¿Eh?! —Levantó nuevamente su brazo con el fin de golpearme, no obstante, mis ojos se cerraron con fuerza al mismo tiempo que el cuerpo de Young Soo se movía con velocidad para cubrirme.
Tan pronto como volví a mirar hacia el frente, una expresión de sorpresa llegó a mi cuando vi que la mano de Young Soo sostenía el brazo de mi madre. En cuando observé la expresión de ella supe que esto iría de mal en peor.
—¿Qué está haciendo? ¿Por qué se mete entre mi hija y yo? ¿Quién se cree que es para impedir que golpee a mi hija?
Fue de esa manera que su furia salió disparada en dirección al rostro del contrario. Sentía como mi corazón se encogía al escuchar como su voz era expulsada con tanto odio cuando él no había hecho nada malo.
—Mi Suk no tiene la culpa de nada, al que debe de golpear es a mí no a ella...
Y como si se lo hubiera suplicado, las manos de mi madre golpearon el cuerpo de Young Soo sin piedad mientras lanzaba al aire un sin fin de maldiciones. Mi cuerpo se quedó congelado los primeros segundos al no ser capaz de procesar la escena que mis ojos estaban captando, sin embargo, cuando noté que mi madre tenía la intención de golpearlo en la cabeza fue cuando reaccioné y me moví con velocidad para sujetarla de los brazos.
—¡Mamá! Deténgase, por favor... —Mientras más fuerza ejercía sobre ella era como si le diera más poder para seguir atacando. No entendía de donde estaba sacando tanta resistencia, pero necesitaba detenerla antes de que las cosas se complicaran aún más.
—¡Mi Suk, suéltame ya! —La mujer tomó mis brazos en un intento de quitarme de encima. —¡Este hombre es un acosador, te engañó para meterse a tu cuarto y hacerte daño!
—¡No es cierto! Young Soo no es culpable de nada, yo soy la que le dije que se metiera a mi habitación.
—¿Qué dijiste? —La mujer se detuvo para mirarme. Su entrecejo se frunció. —¿Por qué? ¡¿Por qué hiciste eso?!
—¡Porque lo echaron de su casa! —contesté alto, con la esperanza de que esto por fin terminará.
—¿Tú crees que me lo voy a creer? —Rió sin ganas. —¿Un hombre con mucho poder económico no es capaz de pagarse una noche en un hotel? —Volvió a reír indignada.
Mis ojos se detuvieron en los del nombrado, suplicando ayuda para que dijera toda la verdad antes de que fuera demasiado rápido para salir vivos de aquí. La poca estabilidad emocional que tenía para esa noche al fin se había extinguido gracias a mi propia madre.
—Si me permite explicarle, señora Kim... El hecho de haberme aparecido en su casa aquella vez fue por asuntos de trabajo. Me di a la necesidad de venir para firmar un contrato con su hija.
Todo estaba perdido, sabía que a partir de este momento todas las cosas cambiarían dentro de esta casa y que posiblemente mi madre no le apetezca dirigirme la palabra por algunos días, pero en algún momento de nuestras vidas ella tendría que saberlo independientemente en qué situación nos encontráramos y hoy, no era una de las mejores que esperaría.
—¿Qué clase de contrato firmaste?
La mirada de mi madre sobre mi provocaba que mi cuerpo no terminará de temblar ante la idea de que en cualquier instante su mano me golpearía sin piedad. A pesar que este negocio lo quise mantener en secreto precisamente para que mi madre no se hiciera a la idea de que estaba metida en malos pasos, empezaba a creer que lo mejor sería contarle todo puesto que, no había una mejor excusa para explicar la razón por la que Young Soo estaba aquí.
—Yo... No es nada malo, no quiero que piense en otras cosas...
—¿Esa fue la razón por la cual renunciaste a tu otro empleo?