"Mi Suk"
El ambiente resultaba incómodo para una persona que aún no conocía las intenciones de un hombre que recién se había aparecido en la puerta de su hogar. Young Soo, miraba con seriedad al mayor y este, no paraba de observar todo lo que le rodeaba como si la decoración de un lugar tan humilde fuera a repercutir en su buen gusto por la decoración de interiores.
Era extraño aceptar que un hombre desconocido atravesara las puertas de mi casa como si el riesgo de correr algún peligro no estuviera a la vuelta de la esquina, considerando que dentro de esta viven dos mujeres que fácilmente podrían abusar de su privacidad, sin embargo, una pequeña parte de mi se sentía protegida ante la presencia de Young Soo, aunque esté, no sé sentía muy contento ante la presencia del mayor.
—Y bien... —mencioné en medio del silencio. Intentando romper el ambiente incómodo que nos rodeaba. —Podría saber quién es usted y por qué está aquí.
—Oh, por supuesto. Que maleducado he sido con usted en nuestro primer encuentro, señorita... —Dudó.
—Kim, mi apellido es Kim.
De pronto, me sentí nerviosa al haber analizado mi respuesta ya que, no sabía si el hecho de haber revelado un poco de mi información personal resultó ser una buena idea.
—Un gusto, señorita Kim, mi nombre es Kang Suck Chin y vengo representando a una de las marcas más famosas dentro de la industria alimenticia del país, me imagino que en algún momento de su vida ha oído hablar de Jjap Myeon, ¿O estoy en lo incorrecto?
Mis ojos se abrieron ante la sorpresa de haber escuchado tales palabras, como podría negar una marca como esta cuando la mayor parte de mi vida he sido fiel a su gran variedad de productos.
—¡Oh, Dios mío! por supuesto que he oído hablar de ustedes —dije con emoción. —Me encanta su comida, de hecho, creo que me podría considerar como una de sus más fieles compradoras, han pasado tantos años que aún sigo comp...
—¿Qué está haciendo aquí y cómo fue que dio con mi paradero? —Preguntó Young Soo de golpe.
Impidiendo que terminara de alagar dicha marca.
Su expresión seria me angustiaba, tomando en cuenta la frialdad de las palabras que había utilizado para expresar sus dudas, algo dentro de mi cabeza me indicaba que nada bueno saldría de esta conversación. No sabía que había pasado entre estas dos personas, pero llegué a imaginar que el contrario no debió de haber sido muy amigable como para que Young Soo se comportará tan duro.
—El día de ayer su asistente se comunicó conmigo.
—¿Tae Sung? —Preguntó confundido. —¿Por qué él haría algo como eso y sin mi autorización?
El hombre se encogió los hombros. —No estoy seguro, pero no crea que estaba esperando una llamada por parte de ustedes después de que en la última reunión haya sido muy claro con sus planes a futuro. Siendo sincero, pensé que una oportunidad tan grande como está se habría desaprovechado si no fuera porque su empleado se comunicó conmigo.
—¿Él fue quien le dio la dirección de este lugar?
El mayor asintió desde el sofá.
—Es una pena que mi asistente se haya tomado la molestia de haberse comunicado con usted cuando en un inicio no le di una razón para que lo hiciera. Después me comunicaré con él y hablaré seriamente con su persona, lamento haberle quitado su tiempo, pero mi respuesta ante su oferta sigue siendo la misma, así que no hay otra cosa más de que hablar.
—Perdón por entrometerme, pero podría saber qué clase de relación tienen ustedes dos.
—Son negocios, no es algo que te pueda interesar.
—Si me disculpa... —El sujeto interfirió. —¿Podría hacerle una pregunta, señorita Kim? Si es que al caballero no le molesta que intente saber más de usted.
—Lo mejor es que se retire, señor Suck Chin. No entiendo porque tiene que ser tan testarudo con su oferta cuando ya le he dicho que no acepto, además, ¿Cómo puede ser capaz de llegar a la casa de alguien más como si esto de los negocios fuera una simple charla entre amigos? ¿En dónde queda su ética profesional?
—Young Soo... —Susurré enfadada, pero no obtuve una respuesta del contrario. —Por favor, continúe con lo que estaba diciendo.
—¡Mi Suk!
—Tengo derecho de saber lo que está sucediendo y más porque me he ofrecido a ayudarlo cuando ni siquiera tenía un lugar en donde dormir.
—¿Podrías ser más discreta? —Preguntó enfadado. —No es necesario que menciones mi situación actual frente a personas que ni siquiera conoces.
—Si le preocupa que diga algo de lo que he visto y oído, puede estar tranquilo. A veces, se guardar secretos, pero primero tengo que saber si el hecho de quedarme callado me podría traer algún beneficio.
—¿Me está amenazando?
Rápidamente detuve mis manos sobre su pecho al haber visto como su cuerpo se levantaba con brusquedad. Su respiración acelerada provocaba que mi cuerpo se tensara cada vez que lo escuchaba.
—Young Soo, necesito hablar con usted. En privado.
Sin que esté logrará responder, tomé su mano y ambos nos dirigimos hacia mi habitación. Al cerrar la puerta detrás de mí, el hombre no tardó en dirigirse hacia la pequeña ventana para abrirla, quizás, la furia que comenzaba a viajar por sus vasos sanguineos le estaba quitando el oxígeno que aclamaba sus pulmones.
A pesar de que Young Soo apenas había iniciado una etapa dura en su vida no quería agobiarlo con otra situación más, pero la razón de que alguien como el señor Kang estuviera aquí podría llegar a resultar a ser algo muy beneficioso para ambos, aun cuando todavía no conocía su verdadero motivo.
—¿Me puede explicar cómo es que conoce a ese señor? Quiero que sea directo y evite enfadarse cada vez que hablamos de él. No entiendo porque se está comportando de esa manera cuando el hombre solo ha sido amable y paciente con nosotros.
—¿Empiezas a confiar en un sujeto sin conocer realmente cuáles son sus verdaderas intenciones?