Ella no llegó a la ciudad buscando amor.
Llegó buscando paz.
Después de escapar de una relación toxica que la dejó llena de miedo y ansiedad, lo único que quiere es pasar desapercibida, empezar la universidad y no llamar la atención de nadie. Pero sus planes se arruinan el primer día, cuando el chico más problemático casi la atropella con su moto.
Arrogante, irritante.
Y para su mala suerte, también es su compañero de proyecto.
Cuando un chico comienza a acosarla en la universidad, él interviene sin pensarlo y suelta una mentira que lo cambia todo.
Lo que parecía una salida fácil se convierte en una actuación constante. Deben fingir frente a todos. Sostener miradas que no deberían importar. Inventar gestos que empiezan a sentirse demasiado reales.
Pero fuera del papel, siguen chocando.
Hasta que ella empieza a notar cosas que nadie más ve: los gritos y maltratos que ocurren en las paredes de su casa, la forma en que él carga una rabia que no parece nacer de la rebeldía, sino del dolor.
Entre traumas, secretos familiares y sentimientos que ninguno sabe cómo nombrar, ambos descubren que, a veces, las mentiras no nacen para engañar… sino para mostrar lo que más miedo da admitir.