---Templo de Aries---
-Kiki, mi pequeño, te dije que lo lograrías- Mu orgulloso de su alumno que ahora está portando la armadura de aires, sin dudarlo lo abraza, sonriendo.
-Gracias mamá- El ahora adolescente corresponde ese fuerte abrazo, cumpliendo un sueño que había tenido desde pequeño y por fin lo logro.
Es el sueño de muchos jóvenes aprendieses, llegar a portar las armaduras de sus maestros, volverse dignos de ellos, demostrar que todo el tiempo y esfuerzo que invitaron en ellos valió la pena.
Las lágrimas entre ambos Arianos no se hizo esperar, después de todo son sensibles ante esta ella emoción.
-Felicidades Kiki- Virgo como siempre, mostrando su orgullo y felicidad con pocas palabras, pero en esta ocasión se divisa una pequeña sonrisa.
-Gracias papá- El pequeño peli naranja no lo pensó mucho y le dio un abrazo al rubio, demostrándole su agradecimiento por su apoyo que de alguna forma que le brindo y sigue haciéndolo.
Además que de cierta forma le alentó en varios momentos que pensaba rendirse, que se daba cuenta que los entrenamientos iban en aumento y no se sentía capaz.
A Shaka esto no le molestó en lo más mínimo, aceptando ese abrazo a su manera algo fría de ser, pero demostrando su lado más amoroso.
-Te dije que lo lograrías- Y obviamente no podía faltar la pequeña Lemuriana fruto del amor de ambos caballeros dorados, bueno ahora uno ya no portara su armadura pero se entiende el sentido.
-Lo sé- Después de romper el abrazo con el rubio, el ahora caballero de Aries se inclinó para estar al nivel de la pequeña, sonriéndole –Siempre tienes la razón-
-Lo sé- Hablo modesta ante su declaración, con sus ojos cerrados similar al gesto que su padre hace ya no tan seguido, le dio un fuerte abrazo al Lemuriano –Lo hiciste bien-
-Anshin, eres tan linda- Obviamente cargar a esta niña de cinco años no sería ninguna molestia, es un muy pequeño peso para lo que ahora su rango es.
Una muy hermosa familia que se han vuelto, todo iniciado por como ya se recuerda, por la pequeña ilusión del Lemuriano ahora convertido en caballero dorado.
Jamás creyó que todo esto ocurriera, al ayudar a su maestro a estar al lado de quien de verdad ama y lo ama, descubrir que la Diosa Atena puede tener algunos problemitas con sus poderes, dándoles órganos reproductores a algunos caballeros y sí que los supieron usar.
Pero los pequeños bebes que resultaron de cada unión, ahora son la adoración de cada uno de los padres, incluso de la misma Atena que se considera la tía de esas bendiciones hermosas.
Ahora las cosas van a ir cambiando de a poco, al estar custodiando Aries, no podría ir tan seguido a Jamir, Mu se ocupará de restaurar las armaduras dañadas, y no se alejará mucho del santuario, pues en Virgo tiene a su amado esposo y a su linda hija, que se la pasan mucho tiempo entrenando, con la compañía de Shun, que de igual está preparándose para algún día portar la sexta armadura, si es que de verdad lo desea.
Por el momento todo eso queda en segundo término, solo será un día de festejo genuino, celebrar el ascenso de Kiki.
Estando todo preparado de antemano, porque los tres sabían que lo lograría, el único que no confiaba en sus capacidades era el mismo ahora Aries.
Mas ahora se da cuenta que todo su entrenamiento, su sacrificio, dio frutos y está orgulloso de portar esta amada armadura.
Acompañando todo con una deliciosa comida, donde la mesa preparada esta, platillos para todo gusto, aunque en esta familia la carne es muy poco consumida, por no decir casi nula, aunque Kiki y Mu si la llegan a comer muy de vez en cuando.
Platillos como Thenthuk, Momos y Khabse, es lo preferido del festejado.
Aunque no se puede negar que todos adoran la deliciosa comida de Mu, sobre todo cierto rubio que está decidido en todo momento estar al lado del pelilila y que en efecto extrañara verlo en Aries, pero ahora pasara más tiempo en Virgo y eso tiene sus ventajas.
Pensaron esperar a los mandamases, pero ellos después del nombramiento de Kiki y felicitarlo, tuvieron que ir junto a Atena a un asunto importante, algo que de seguro pronto sabrán de que se trata.
Por lo tanto tenían completa confianza de empezar a comer sin esperarlos, ya se unirían después, pues todo el día será solo del tema de ese acontecimiento.
Orgullosos del no tan pequeño Kiki, con catorce años ahora.
-Mamá, los momos están deliciosos- Anshin degustando uno de esos platillos tan feliz, sonrojada por que en verdad es su preferido.
-Gracias mi pequeña- Le encanta en el corazón que quienes ama, le guste lo que prepara con tanto amor.
-Sabes Anshin…- Kiki hablo algo divertido, sonriendo ampliamente –Los momos que hace mamá conquistaron el corazón de papá- Diciendo esto, sabiendo que es una parte del verdadero motivo y de paso avergonzar al rubio.
-¿Enserio?- Miro aquel alimento, curiosa por lo que dijo el mayor.
Serio, con los brazos cruzados, sentado al lado del pelilila, sin abrir sus ojos –Solo es un motivo más para amar a Mu- Contesto tranquilo, aunque sus mejillas aún se sonrojen levemente, dedicando un beso a su esposo en esos dulces labios que adora.
-Lo que cocina mamá es muy rico, es especial- Continuo comiendo –El abuelo Shion también le cocina momos a el abuelo Dohko-
-Eso es porque los Lemurianos cocinamos solo para quienes queremos- Kiki sigue esa conversación tan curiosa y divertida, mientras come el Thenthuk.
-Oh… ¿Tú le has cocinado a alguien hermano Kiki?- Ladeo la cabeza curiosa por saber esa información.
-Pues… A mamá, papá, a ti- Sonrió revolviéndole sus lacios cabellos dorados –Y a nuestros abuelos- Narrando su historia.
Sacudiéndose la cabeza, pues no le gusta que le desordenen el cabello –No, me refiero a si a alguien que quieras mucho, mucho- Giro su “Mirada” al peli naranja.
Se quedó pensando un rato, sin prestar atención a las miradas curiosas y de cierta molestia de parte de los dos mayores, de seguro no queriendo saber la verdad si ese es el caso, pero si quien fuera el que se atreviera.