Un Novio Para Kiki (genbuxkiki Yaoi Lemon)

Capitulo 6 (Aprendices E Hijos)

---Unos días después---

El nuevo caballero de Aries se encuentra dando un tranquilo paseo por el área de entrenamiento del santuario, recordando un poco los días no tan lejanos, cuando al llegar aquí junto a su maestro, comenzó a llevarlo allí, para que pudiera supervisar la resistencia física del menor.

Y a la vez, conocer a nuevos aspirantes, que si bien algunos se acercaban a Kiki en esa época por ser el alumno y a la vez hijo del caballero de Aries.

Otros tenían cierta envidia de que un niño como él fuera el alumno de un caballero de elite, ya que no lo veían como la gran cosa.

Aunque Kiki les callaba la boca, con sus técnicas de telequinesia, sus habilidades y resistencia física, sin duda el entrenamiento de Mu fue muy efectivo.

La mayor respuesta a esto, es que ahora sea el nuevo Aries, el caballero de oro de la primera casa, todo ese camino que debió recorrer, gracias a ello, obtuvo una buena recompensa, pero la gano por sí mismo.

No solo por ser hijo de dos caballeros dorados y nieto de los mandamases, si no que demostró su valía y poder, ese cosmos que a su corta edad mostraba a gran escala, solo debió aprender a manejarlo a la perfección, cosa que hizo y aún se mantiene en constante entrenamiento para nunca bajar el nivel que posee, solo aumentarlo.

Es algo que el Lemuriano peli naranja recuerda con ciertas emociones de conflicto, pero a la vez sonríe, negando con su cabeza, cuando no se creía digno y solo mirarse ahora le demostraba que sí lo era y siempre lo será.

Aunque, pronto deberá estar pensar en tener un alumno, mas eso es algo que nadie se lo ha exigido, sin embargo lo mantiene en su mente presente.

Tal vez ver los entrenamientos de la nueva generación de aspirantes, le dé alguna buena idea de si alguien es ideal para eso.

Después de todo Kiki es solo dos años mayor a cuando Mu lo encontró, cuido, crio y tomo como alumno, así que piensa que podría estar listo.

Aunque primero debería resolver las circensitas en su corazón, ya que acostumbrarse a ser el nuevo Aries ha sido más fácil, aprendió todo muy bien de su mamá.

Su sola presencia apreciada por algunos, lo hacía un blanco de miradas de asombro para algunos de los aspirantes, intentando en cierta forma lucirse para que sean tomados en cuenta ante el Lemuriano, pero esté solo sonríe y le da gracia en cierta forma.

No era muy diferentes a cuando quería llamar la atención de sus padres.

-Solo soy un poco mayor que ellos, no deberían estar tratando de impresionarme- Dice estas palabras con cierta calma, estando algo alejado de ese punto, pero teniendo una buena vista.

Sus deberás estaban ya completos, merecía distraer un poco, ya que en la tarde estaría yendo un momento en Jamir, para asistir al pelilila en una reparación muy importante, pues la armadura de Escorpio se había dañado gravemente en la última misión de Milo.

Provocando que el octavo guardián, este descansado un poco en su templo, ya que la misión que cumplió, por poco le costaba la vida, sin duda una peligrosa amenaza debía representar esto.

Lo cual puso algo tenso al patriarca, y de igual forma al viejo maestro, pues que un enemigo el cual no detectaron desde un inicio tuviera la capacidad de herir a este grado a un dorado es alarmante.

Pero obviamente estarían primero analizando la situación, pidiendo desde luego a Milo y Camus, ya que este último en ningún momento se ha separó de su amado esposo desde que regreso, cuidándolo y ayudándolo en todo lo que podía, poco le importo el también haber regresado de una misión, su prioridad es también cuidar de su amada familia.

No dirían nada obviamente a pedido de los mandamases, pero estarían atentos. Esto significaría que un nuevo enemigo podría ser que estuviera acercándose.

No se comerían la cabeza pensando en ello todo el tiempo, pero tendrían sus precauciones, en todos los sentidos posibles.

Aun así, es un secreto en el santuario por el momento, pero si descubren algo de suma importancia, seria revelado a los dorados, para que estuvieran con la guardia en alto y sobre todo evitar que se cometan errores innecesarios.

Volviendo a quien sus cabellos anaranjados ondean un poco por la suave brisa, un suspiro sale de sus labios, teniendo algunos pensamientos que le hace latir su corazón, cerrando sus ojos para lograr concentrarse solo en lo que imagina.

Al parecer el nuevo Aries había estado un tanto curioso y atento hacia las atenciones que cierto aprendiz de Libra le dedica, algunas visitas presentadas en el primer templo, conversaciones que duraban algunas horas, chistes por parte de Genbu que a veces no eran del todo graciosos, pero para el Lemuriano sí que lo son.

Tal vez no teniendo acercamientos tan atrevidos, pues obvio son dos adolescentes en cierta forma tímidos en ciertas condiciones, pero al menos se están tratando como buenos amigos bastante rápido.

No todos los amores son iguales, a veces en unos se necesita más tiempo para ir madurando, en otros casos no inician con una amistad, sino con un cierto desagrado, admiración, dependiendo de cada quien.

En este caso, su atracción tan rápida de amistad, sin duda logra recordar a cierto castaño de ojos verdes, cuando a la edad de trece años, conoció a su amado borreguito y desde entonces, no ha podido sacarlo de su corazón y ninguna gana tiene de eso.

Sin duda, algunas hermosas historias se repiten, claro con otros protagonistas, en un tiempo diferente y con sus propias dificultades.

Tantas cosas así piensa Kiki, pero necesita aclararlas, hasta para él siente que estos sentimientos nuevos están siendo muy rápidos, sin embargo, no ha sido capaz de pedir algún concejo a su mamá, pues le da cierta vergüenza aun.

Y claro que decir algo a su padre, esta componente fuera de discusión, si tan solo pensar en cómo se comportó cuando Genbu llego, sin duda demostrando que el discípulo de Libra, no es del total agrado de Virgo.




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