Un Nuevo Comienzo

92 CAPITULO (fin de maratón)

Después de haber dejado a Reachel y a Sebastián en su sorpresa, se retiraron para un lugar del páramo y sorprendentemente cada pareja se va a un lugar distinto.

Narra Cristina y Kevin

Kevin y yo llegamos a un pequeño lago que se encuentra en el páramo, en él se reflejaba la luz de la luna que está brillante que alumbra casi todo el páramo, tanto así que hace que se refleje de los árboles, el agua se ve calmada como también puede estar fría por el rocío de la noche, Kevin se posa al lado mío observando al igual que yo, el lago, nos quedamos, así como cinco minutos divagando en nuestros pensamientos.

—Cristina: ¿podemos hablar de lo que sucedió ayer? — pregunto dubitativa volteándome hacia donde está él, quedando de frente, imita mi acción quedando frente mío.

—Kevin: me nació darte ese beso, en realidad moría por hacerlo hace mucho, vi la oportunidad y no la desaproveche — le confieso y ella queda sorpresa.

—Cristina: quedamos en que no iba a ver situaciones donde logremos confundirnos, ¿Dónde quedo eso? — pregunto echa un mar de confusiones.

—Kevin: lo sé, fui yo quien dijo eso, pero la verdad no sé en qué estaba pensando cuando te dije eso, cuando en realidad me estoy muriendo por ti, por estar contigo, estar abrazándote, besándote, dándote cariño, de una manera sorprendente tú logras disipar mis miedos, todo ese temor que siento se disipa cuando estoy contigo — nuevamente le confieso y ella queda sorprendida.

—Cristina: me esperé de todo menos esto, muchas veces dije que iba a hacer todo lo posible para que mis sentimientos no se vieran involucrado y sucedió todo lo contrario, como no iba a suceder si te tengo que ver todos los días — le digo y él sonríe — ¿ahora con todo esto dicho, que sucede entre nosotros? — pregunto.

—Kevin: sucede lo que tú quieras que suceda, hoy estoy seguro de que quiero todo contigo, no tengo ni puta idea de que pueda suceder más adelante, en estos momentos solo quiero vivir el ahora y eso viene acompañado contigo, del futuro me preocuparé después — le digo y a ella se le iluminan los ojos y sonríe, a mí me dan unas ganas inmensas de besarla al final no me contengo, me acerco lentamente hacia ella, beso sus ella se sorprende al inicio, pero entra en confianza y me sigue el beso, comenzó siendo tierno conociendo los pequeños espacios de nuestros labios a medida que el beso se fue intensificando, nuestras lenguas entraron piden permiso para entrar a nuestra cavidad vocal recorriendo cada lugar, sintiéndonos tan cerca entrando en un estado de somnolencia, sintiendo un regocijo en mi corazón al tenerla tan cerca, conociendo un poco más de ella, no miento cuando digo que ella hace que mis miedos se esfumen, ella para mí es un tipo de liberación al alma, asimismo vienen con ella satisfacción y gozo.

>> en esto del amor no me ha ido tan bien, tengo unas heridas por cerrar aun, ellas no me permiten continuar, me mantienen encadenado, me da miedo volver a intentarlo y que me paguen igual, con todo lo sucedido yo he blindado mi corazón donde no le permito el acceso a nadie, pero luego esta ella… milagrosamente ha logrado entrar sin necesidad de forzar la cerradura, se fue abriendo por si sola para darle acceso a ella — nos separamos por falta de aire — ella suspira y levanta la mirada hacia mí, me mira fijamente y me sonríe yo le regreso lo sonrisa<<

—Cristina: supongo que este beso fue el comienzo de algo nuevo — pregunto y asiente — me gustaría ir lento, conocernos un poco más, ayudarnos entre los dos, borrar por completo nuestros miedos y sanar aquellas heridas que aún están abiertas — expreso y él asiente, luego de eso nos sentamos a orillas del lago hablar un poco sobre nosotros y continuar limpiando nuestras almas, no niego que me da un poco de miedo que las cosas no se den y quede con mis sentimientos comprometidos y así mientras hablamos nos quedamos un rato más.

Narra Laura y Carlos

Como no tenía con quien estar, ya que las chicas están cada una dividida con los chicos, yo me vine donde se encuentran las motos a esperar a irnos, estoy metida en mi celular cuando siento unos pasos, me alarmo y busco de donde proviene y no logro descifrarlo, mi cuerpo reacciona y comienza a tener miedo por ende trato de entrar nuevamente al páramo para estar con las chicas “no me importa ser intrusa” — pienso — cuando voy a avanzar aparece Carlos en mi campo de visión asustándome.

—Laura: ¡oye, que te pasa, me asustaste! — le reprocho con el corazón acelerado.

—Carlos: lo siento — respondo indefenso — ¿para dónde ibas? — le pregunto.

—Laura: para donde las chicas, me dio miedo estar aquí sola, escuche un ruido, me asuste y pues eras tú, pero igual me voy — le digo.

—Carlos: ¡no! — demando tomándola por la muñeca — ellas están ocupadas con los chicos, no las vayas a molestar, como tampoco quería estorbar, me vine para acá a esperar para irnos, te encontré aquí, ni siquiera te estaba buscando, fue una completa casualidad — me mira dudosa — si piensas que te voy a molestar, puedes estar tranquila no lo voy a hacer, así que te puedes quedar, me mantendré callado — le informo y ella asiente.

Nos quedamos en silencio cada uno en su móvil, nadie dice nada y la verdad se convirtió en un silencio un poco incómodo, ambos estamos en una tensión y eso lo hace un poco pesado el ambiente.

—Laura: Carlos… — lo llamo y él inmediatamente voltea su rostro hacia mí prestándome su atención completa, mientras que yo la mantengo abajo — es….te…, siento haberte pegado la bofetada el otro día — me disculpo, aunque lo dije un poco rápido la verdad que me cuesta pedir disculpa, pero siento que necesitaba hacerlo, me hace sentir ridícula, lo volteo a mirar y tiene una cara de sorprendido, pero a la vez de confuso, como pensando si es verdad lo que acabe de escuchar.




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