Con el pasar del tiempo Jack empezaba a encajar, junto con cuatro compañeros inesperados: Barry, Deimon, Brailin y Spencer. Cada uno con una personalidad distinta, con los que Jack no pensaba encajar… pero lo hicieron.
Aunque a Jack no le gustaba estar en grupos, disfrutaba su compañía. Con ellos hablaba de temas simples, cotidianos, cosas de chicos de su edad.
Poco a poco, se abrió, pero solo con ellos. En su pequeño círculo, encontró algo que nunca había sentido: un lugar donde podía existir sin esconderse.
No era un cambio dramático. No había dejado de ser quien era.
Pero al menos, ya no tenía que cargar con todo en silencio.
Aun así, su frialdad seguía presente. Esa parte de él se había formado temprano… y no se iba tan fácil.