Un papá para mi bebé.

Lugar y momentos equivocados.

A la mañana siguiente, como era sábado, aproveché para dormir un poco más.

Al girarme en mi cama, casi me caigo enrredada entre las sabanas.

-Preguntale tú.

-No, tú le preguntarás, fue tú idea.

-Patricia y Marianela ¿Qué hacen en mi cama sentadas las dos?

-Dinos como te fue en la cena de ayer.

-Bien, por suerte me aceptaron casi de inmediato. -Digo sonriendo- Verónica está entusiasmada.

-¿Verónica? -preguntó una Marianela confundida.

-Es la hermana menor de Jero.

-Eso es bueno Maga. Con Marianela estábamos pensando en ir al cine más tarde ¿Te apuntas?

-Si, vamos. No programé nada para hoy con Jero, además extraño pasar tiempo con ustedes. -Digo saliendo de la cama y entrando al baño.

Después de bañarme, fui hasta la cocina a preparar el desayuno. Estaba entretenida en la tarea cuando el timbre de entrada sonó.

-¡Yo voy! -Gritó Marianela.

Cinco segundo después, apareció Jero con los chicos y un montón de paquetes.

-Buenos días hermosa. -Me saludó mi novio con un beso en la cabeza- Deja eso, trajimos el desayuno hecho.

-vago. -Digo riendo.

-¿Qué has dicho? -Dice tomando la espátula de madera y dejándola sobre la mesada para luego comenzar a hacerme cosquillas.

-Por favor no. -Digo entre risas.

-Repite lo que has dicho. -Dice sin soltarme.

-Que te quiero. -Digo intentando tomar una bocanada de aire.

-Así esta mejor.

Luego de darme un beso tierno en los labios, fuimos hasta el comedor donde todos ya estaban degustando las cosas que habían traído.
Al sentarnos, Jero me tendió un latte junto a un pequeño pastel de manzana.

-¿Qué harán hoy? -preguntó Thomas.

-Nosotras tendremos tarde de chicas. -Respondió Marianela.

-Nosotros a la noche haremos una fiesta en la residencia donde vivimos. -Salvo Jero, Emannuel y Thomas vivían juntos en una pensión- Y las queríamos invitar.

-Nos encantaría. -Respondió Patricia por las cuatro.

-Genial. Las esperamos.

-¿Qué nos pondremos? -preguntó Marianela entrando a mi pieza y tirándose en mi cama cuando los chicos se hubieron ido.

-La verdad no lo sé, la panza ya se me nota, y en estos momentos me siento la mujer menos sexy que hay en el planeta. -Digo parada frente al espejo viendo mi abultado vientre.

-¿Qué dices? Eres y siempre vas a ser la persona más sexy de todas.

-Gracias Mari. Pero seamos realistas, no queda sexy una panza inflada.

-Pero así y todo estas linda igual. -Dice incorporándose de mi cama para luego venir y abrazarme como si fuese mi hermana.

-Eres la mejor. -Digo -Ahora elijamos lo que nos pondremos esta noche.

Abrí mi armario y comencé a mirar toda la ropa que allí había. 
Elegí un vestido blanco al cuerpo de encaje con mangas largas y unos tacones. Mientras que Marianela se probó varios vestidos mios y terminé por prestarle uno color negro de gasa.

-¿Ya saben lo que se van a poner? -Dice Patricia entrando por la puerta.

-Si, ven, pasa, muestranos lo que te pondrás. -Digo terminando de apartar lo que usaríamos para no tener que dar tantas vueltas más tarde.

Patri nos mostró una pollera de cintura alta con una camisa blanca y unos tacones negros.

Luego de acomodar y limpiar todo, nos sentamos a almorzar y a buscar por internet que película iríamos a ver. Terminamos eligiendo una de terror, ya que las tres eramos adictas a ese género de películas.

Antes de salir, me quite el pillama y elegí un outfit algo cómodo, unos jeans sueltos que había comprado junto al vestido que use en la cena en casa de mis suegros, junto a una camiseta manga larga y mis convers blancas.

Después de comprar los tickets para la función, compramos las palomitas de maíz junto las bebidas y fuimos hasta la sala que nos correspondía. Allí nos ubicamos a la mitad de la sala y comenzamos a disfrutar de los avances.

Estaba atenta a una de las propagandas, cuando al mirar hacia uno de los lados reconocí a Jerónimo, estaba con otra chica que claramente no era yo. La chica se arrimó a él demasiado para mi gusto y este comenzó a reír. Por lo visto no fui la única que logró ver esa escena, ya que Patricia me llamó la atención pegándome un leve codazo.

-De seguro debe haber alguna explicación. -Soltó Marianela.

-Si, seguro. -Respondí sintiendo como un nudo se comenzaba a formar en mi estómago y mis ojos ardían por las lágrimas que intentaban salir.

Debió de sentir que alguien lo miraba ya que comenzó a buscar a la persona, hasta que al final nuestras miradas se encontraron por unos segundos. Mientras las luces se atenuaban pude notar como su cara se transformaba en una de arrepentimiento.

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Hola bellas, ¿Quien será la chica misteriosa?  Las voy a dejar con la intriga hasta el próximo capítulo.




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