Un Pequeño Paso Hacia Una Nueva Vida

Percibir: observar tus patrones antes de cambiarlos

CAPITULO 6
Antes de cambiar algo, necesitas verlo

Existe una razón por la que muchas personas repiten comportamientos que no quieren mantener.

No es porque disfruten necesariamente esos resultados.

No es porque no tengan objetivos.

No es porque no sepan qué deberían hacer.

Es porque gran parte de nuestra vida ocurre en automático.

Nos levantamos.

Seguimos rutinas.

Respondemos a estímulos.

Tomamos decisiones conocidas.

Y muchas veces solo nos damos cuenta del resultado cuando ya ocurrió.

"Volví a pasar demasiado tiempo con el teléfono."

"Volví a posponer esa tarea."

"Volví a comer sin pensar."

"Volví a reaccionar de la misma manera."

Entonces aparece una pregunta:

¿Por qué sigo haciendo esto si sé que no quiero hacerlo?

La respuesta suele estar en una parte que ignoramos:

El patrón.

Los patrones son instrucciones repetidas

Un patrón es una secuencia que aparece una y otra vez.

Puede ser visible:

  • llegar a casa y sentarte siempre en el mismo lugar;
  • revisar mensajes antes de dormir;
  • comprar cuando estás estresado.

O puede ser más profundo:

  • evitar tareas cuando tienes miedo de equivocarte;
  • abandonar cuando algo deja de ser emocionante;
  • buscar distracción cuando aparece incomodidad.

Los patrones no aparecen porque seas una persona determinada para siempre.

Aparecen porque una conducta se repitió suficientes veces hasta convertirse en una respuesta conocida.

Tu cerebro aprende caminos.

Y cuando encuentra un camino conocido, suele utilizarlo.

La parte que ocurre antes del hábito

Muchas personas intentan cambiar una conducta mirando solamente el momento final.

Ejemplo:

"Quiero dejar de perder tiempo con el móvil."

Pero el comportamiento final es solamente una parte de la cadena.

Antes de tomar el teléfono suele haber algo más:

Quizá cansancio.

Quizá aburrimiento.

Quizá una tarea difícil que estás evitando.

Quizá una emoción que no quieres sentir.

El comportamiento es la última pieza.

Para cambiarlo necesitas mirar toda la secuencia.

El ciclo invisible de tus decisiones

La mayoría de comportamientos automáticos siguen una estructura sencilla:

1. Señal

Algo inicia el proceso.

Puede ser:

  • una hora;
  • una emoción;
  • una persona;
  • un lugar;
  • una situación.

Ejemplo:

"Termino de trabajar y siento cansancio."

2. Interpretación

Tu mente crea una explicación.

Ejemplo:

"Necesito desconectar un momento."

3. Acción

Realizas el comportamiento habitual.

Ejemplo:

Abres redes sociales.

4. Resultado inmediato

Obtienes algo.

Ejemplo:

Distracción temporal.

5. Consecuencia posterior

Más tarde ocurre otra cosa.

Ejemplo:

Te acuestas tarde y tienes menos energía al día siguiente.

El problema es que muchas conductas negativas tienen una recompensa inmediata y un coste retrasado.

Y el cerebro humano suele prestar más atención a lo inmediato.

No puedes cambiar lo que no observas

Imagina que alguien intenta mejorar sus gastos, pero nunca mira sus movimientos bancarios.

Cada mes se sorprende:

"No sé dónde se fue el dinero."

No puede corregir porque no tiene información.

Con los hábitos ocurre igual.

Si no sabes:

  • cuándo ocurre;
  • qué lo activa;
  • qué necesidad satisface;

estás intentando cambiar algo que todavía no entiendes.

Por eso el primer paso no es luchar contra el hábito.

Es estudiarlo.

La observación sin juicio

Existe una diferencia importante entre observar y juzgar.

Juzgar dice:

"Soy una persona desordenada."

Observar dice:

"Cuando estoy cansado por la noche, dejo las cosas sin organizar."

Juzgar convierte un comportamiento en una identidad.

Observar convierte un comportamiento en información.

Y la información puede utilizarse.

El científico de tu propia vida

Durante esta etapa no eres un juez.

Eres un investigador.

Tu objetivo no es criticarte.

Tu objetivo es descubrir patrones.

Un científico no dice:

"Este experimento salió mal porque soy incapaz."

Analiza:

¿Qué ocurrió?

¿Qué variables influyeron?

¿Qué puedo modificar?

Esa misma actitud puede cambiar la relación que tienes contigo mismo.

El Diario de Patrones Invisibles

Durante siete días observa un comportamiento que quieras cambiar.

No intentes eliminarlo todavía.

Solo registra.

Situación

¿Qué ocurrió antes?

Momento

¿Cuándo apareció?

Emoción

¿Qué estaba sintiendo?

Acción automática

¿Qué hice?

Beneficio inmediato

¿Qué obtuve en ese momento?

Consecuencia posterior

¿Qué ocurrió después?

Ejemplo práctico

Objetivo:

Reducir el tiempo en redes sociales.

Registro:

Situación:

Terminé una tarea complicada.

Momento:

18:30.

Emoción:

Cansancio y sensación de haber trabajado mucho.

Acción automática:

Abrí el teléfono.

Beneficio inmediato:

Dejé de pensar durante unos minutos.

Consecuencia:

Perdí una hora y retrasé otras tareas.

La conclusión no es:

"Soy una persona sin control."

La conclusión es:

"Estoy utilizando una distracción para recuperar energía después de una tarea exigente."

Esa información abre nuevas opciones.

La pregunta más poderosa

Cuando observes un patrón, evita preguntarte:

"¿Por qué soy así?"

Prueba con:

"¿Qué necesidad está intentando resolver este comportamiento?"




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