Un Pequeño Paso Hacia Una Nueva Vida

La inteligencia emocional: cómo comprender tus emociones y utilizarlas como guía

El Método PAUSA: Percibir, Analizar, Utilizar, Seleccionar, Actuar

Tus emociones no son el problema

Durante mucho tiempo muchas personas aprendieron a dividir sus experiencias en dos categorías:

Pensamientos racionales: buenos.

Emociones: peligrosas.

Como si sentir fuera una debilidad.

Como si mostrar tristeza significara falta de fortaleza.

Como si sentir miedo indicara incapacidad.

Pero las emociones existen por una razón.

Son un sistema de información.

Te avisan.

Te orientan.

Te muestran algo sobre lo que está ocurriendo dentro de ti.

El problema no es sentir.

El problema aparece cuando reaccionamos automáticamente sin comprender qué estamos sintiendo.

Una emoción no es una orden

Esta es una de las ideas más importantes del crecimiento personal:

Puedes sentir algo sin tener que actuar según ese sentimiento.

Puedes sentir miedo y aun así avanzar.

Puedes sentir enfado y aun así responder con calma.

Puedes sentir inseguridad y aun así tomar una decisión valiente.

Las emociones son mensajes.

No instrucciones.

La diferencia entre reacción y respuesta

Una reacción ocurre rápidamente.

Es automática.

No deja espacio para elegir.

Alguien te critica y respondes atacando.

Algo sale mal y abandonas.

Sientes miedo y evitas.

Una respuesta es diferente.

Existe un pequeño espacio entre lo que ocurre y lo que haces.

En ese espacio aparece tu capacidad de elección.

Ese espacio es donde se construye la inteligencia emocional.

El Método PAUSA

Cuando una emoción intensa aparezca, utiliza estos cinco pasos.

1. Percibir: reconoce lo que está ocurriendo

Muchas personas saltan directamente a la acción sin identificar la emoción.

Dicen:

"Estoy mal."

"Estoy raro."

"Estoy estresado."

Pero cuanto más específico eres, más capacidad tienes para gestionar.

Pregúntate:

¿Qué estoy sintiendo exactamente?

¿Enfado?

¿Miedo?

¿Frustración?

¿Vergüenza?

¿Tristeza?

¿Ansiedad?

Nombrar una emoción reduce su intensidad y aumenta tu claridad.

2. Analizar: descubre qué está intentando decirte

Cada emoción tiene una posible función.

El miedo puede indicar que algo es importante.

El enfado puede señalar que un límite ha sido cruzado.

La tristeza puede mostrar una pérdida o una necesidad de cuidado.

La culpa puede señalar que quieres actuar de acuerdo con tus valores.

No todas las interpretaciones serán correctas.

Pero preguntarte qué información contiene una emoción te permite aprender de ella.

3. Utilizar: convierte la emoción en información útil

Una emoción bien entendida puede ayudarte.

Ejemplos:

Si sientes estrés porque tienes demasiados compromisos, quizá necesitas reorganizar prioridades.

Si sientes frustración porque no avanzas, quizá necesitas cambiar tu estrategia.

Si sientes miedo ante una oportunidad, quizá estás creciendo fuera de tu zona conocida.

La emoción deja de ser un obstáculo y se convierte en una señal.

4. Seleccionar: decide cómo quieres responder

Aquí está tu poder.

No puedes elegir siempre lo que sientes.

Pero sí puedes elegir qué haces con ello.

Antes de responder, pregúntate:

¿Esta acción me acerca a la persona que quiero ser?

¿Estoy actuando desde mis valores o desde un impulso momentáneo?

¿Qué decisión agradeceré mañana?

5. Actuar: da un paso consciente

La inteligencia emocional no consiste en pensar eternamente.

También requiere acción.

Después de comprender la emoción, decide el siguiente movimiento.

Una conversación.

Un límite.

Un cambio.

Un descanso.

Una decisión.

La claridad sin acción se convierte en reflexión interminable.

La importancia de no acumular emociones

Muchas personas intentan ignorar lo que sienten.

Guardan frustraciones.

Evitan conversaciones.

Se dicen:

"No pasa nada."

Pero las emociones ignoradas no desaparecen automáticamente.

A menudo buscan otra forma de expresarse.

Pueden aparecer como irritación constante.

Cansancio.

Desmotivación.

Distancia con otras personas.

Escuchar lo que ocurre dentro de ti es una forma de cuidado personal.

La inteligencia emocional en las relaciones

Muchas discusiones no ocurren porque dos personas tengan problemas irreconciliables.

Ocurren porque ambas reaccionan desde emociones no comprendidas.

Una persona siente miedo y se vuelve distante.

Otra siente inseguridad y busca más atención.

Una persona siente frustración y critica.

Otra siente rechazo y se defiende.

Comprender las emociones propias permite comprender mejor las de otros.

Aprende a expresar necesidades

Una habilidad emocional fundamental es pasar de la acusación a la comunicación.

En lugar de:

"Siempre haces lo mismo."

Puedes expresar:

"Cuando ocurre esto, me siento así y necesito esto."

La diferencia parece pequeña.

Pero cambia completamente una conversación.

No se trata de evitar conflictos.

Se trata de resolverlos con más conciencia.

La madurez emocional no es estar siempre tranquilo

Existe una idea equivocada:

Una persona emocionalmente inteligente nunca se enfada.

Nunca se preocupa.

Nunca se siente triste.

Eso no es real.

La madurez emocional no significa ausencia de emociones difíciles.

Significa saber atravesarlas sin destruirte ni destruir a otros.

Ejercicio: Mi mapa emocional

Piensa en una emoción que aparece con frecuencia.

La emoción que más suelo sentir es:

Normalmente aparece cuando:

Lo que intenta comunicarme puede ser:




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