Un plan casi perfecto

Te vi sin que me vieras

"Siempre dije que el primer amor se supera y se olvida, pero cuando te volví a ver supe que no seria nada fácil, y no poder reprimirlo me está matando"

No quiero olvidarte, quiero recordarte que cada latido mío te pertenece, porque eres lo más bonito que me ha pasado. —

Mark Rider.

Nunca me han gustado las fiestas. Bueno, no todas.
A veces salgo, sí, pero solo si voy con mis amigas. Sin ellas, no salgo. Ya sea porque no conozco a mucha gente o porque, sinceramente, no les caigo bien.

Estoy acostumbrada a ese tipo de ambiente: música alta, luces que marean, y miradas encima de mí como si fuera la gran cosa. Como si hubiera algo que envidiar. Todavía no entiendo por qué me odian.

Y para mi mala suerte, justo ahora estoy viviendo eso otra vez.
Mi papá me trajo a una fiesta que organizaron sus amigos de la universidad. Cualquiera pensaría que no está tan mal: adultos platicando sobre sus épocas, sus aventuras, sus recuerdos. Pero esos adultos tienen hijos. Hijos e hijas de mi edad.

Genial.
No, nada genial.

Son chicos de mi misma preparatoria, algunos mayores. Y lo juro, no es exageración: no les caigo bien. Me observan como si tuviera un cartel pegado en la frente que dijera "escúpeme".

Me cruzo de brazos para no parecer intimidada, pero parece que no funciona.
Debí pensarlo dos veces antes de venir. Pero papá estaba tan emocionado con la idea de que conociera más gente... no pude decirle que no.

Ahora que lo pienso, pude haber usado la excusa de Billy.
Pude parecer una hermana responsable, preocupada, que no quería dejarlo solo.
Pero bueno, creo que se lo está pasando mejor en casa de la tía Klia.

Incluso desde hace un mes llevaba planeando una salida con mis amigas. Teníamos todo listo: el lugar, la hora, incluso la playlist para migajeras de Mon Laferte. Y justo hoy... no pude ir.

Les mandé un mensaje diez minutos antes explicando la situación. Sé que quizá se molesten un poco conmigo, para nosotras es importante ese tipo de cosas por más de que sean cosas sin sentido y cada una tiene sus razones para creerlo, pero también sé que me comprenderán. Las conozco. Yo escojo bien a mis amistades, y ellas son excelentes.

Incluso Nico y Stephen estaban emocionados por la salida, porque después íbamos a ir a la feria y Stephen estaba feliz de que me animaría a subir a un juego mecánico con el ya que a las demás les da miedo. Lo sé, me van a reclamar, pero ya tengo pensado cómo compensarlos: les voy a comprar esos llaveros de sus personajes favoritos que llevan prometiendo desde secundaria y nunca compraron. Opuesto que a Zefir le gustará su llavero de tung tung safur o sajur como se le llame a esos muñequitos.

Claro, todo eso será después de lograr salir de esta fiesta.
Por lo menos, mi papá parece divertirse. Lo veo reír con sus amigos, contar historias de la universidad. Y eso, de alguna manera, me hace sentir mejor.

Saco unos audífonos de mi bolso y reproduzco una canción de mi playlist. Una de Morat.
Me levanto del lugar donde estaba sentada y empiezo a caminar. Me da mucha pena preguntar dónde está el baño, así que decido buscarlo por mi cuenta.

El pasillo parece no acabar. Sí, esta es la casa de un rico. Qué suerte la mía de poder ver una casa tan enorme con mis propios ojos. Es más grande que la nuestra. Claro, mi casa es bonita, pero esta... esta es hermosa.
Aunque prefiero la mía. No soportaría vivir rodeada de gente tan molesta.

Un enorme candelabro cuelga en la sala. Llevaba años sin ver uno.
Por fin encuentro el baño.

Después de un rato, salgo.
Y en el marco de la puerta está parado Carlo. Carlo Peret, el hijo del dueño de la casa.

Me mira de arriba abajo. Su mirada incómoda me recuerda a mi gato cuando lo observo mientras duerme. Pobrecito, ya no lo volveré a hacer.
Ay no... ¿qué hago pensando en mi gato justo ahora, cuando Carlo está frente a mí? Seguro me molestará por ir al baño. Viniendo de él, no me sorprendería. Podría molestarme hasta por cagar, claro, Zefir y Stephen harían lo mismo pero a ellos se los dejo pasar, y me imagino que Scarlett también se reiría, después de todo ella dice que solo va al baño una vez a la semana, lo se, quizá tenga un problema digestivo.

—Lía... —dice con una sonrisa torcida.

—¿Qué quieres, Carlo? No me digas que ahora también me vas a molestar por defe...

No termino la frase porque da un paso hacia mí e inclina el rostro. Su sonrisa no me provoca ni un poquito.

—No pensé que vendrías. Creí que no te gustaban las fiestas —menciona, cruzándose de brazos sin apartar sus ojos de mí—. Oh, claro, veniste por mí, ¿cierto?

Ruedo los ojos y suelto una risita burlona.

—Carlo, no eres tan importante como crees.

—Pensé que sí. Después de todo, yo era el que siempre te traía a las fiestas... y te gustaba.

Su voz suave y provocadora roza mi mejilla por lo cerca que se ha puesto. Siento mi piel erizarse por un instante, pero me hago a un lado.

—Para informarte bien, venía porque mis amigas también venían. Nunca hubiera venido sola, y mucho menos contigo. No después de que tú...

Me detengo aún señalando lo con el dedo. Me giro hacia el espejo, intentando tranquilizarme antes de decir algo que no quiero decir.

Carlo se endereza, serio, y vuelve a cruzarse de brazos.

—¿Ah, sí? Sigue mintiéndote. Dilo, Lía, no te quedes callada. ¿Quieres que te pida perdón otra vez? —exclama con ironía.

—No —respondo con voz más calmada-. Porque no importa las veces que lo intentes, Carlo. Lo que hiciste no tiene remedio.

—Tú tampoco eres una santa, Corgan, además ... sin mi tu no los hubieras conocido y no serían tus amigos-murmura acercándose. Puedo sentir el calor de su cuerpo cada vez más cerca. No puedo alejarme aunque quisiera. Quizá ya me acostumbré a él y a esto, pero después de lo que hizo... no lo podría perdonar. Y aun así, aquí está.



#5217 en Novela romántica
#1719 en Otros
#556 en Humor

En el texto hay: humor, romancejuvenil, #friendstolovers

Editado: 13.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.