Un Profesor Encantador

Capítulo 21: De vuelta a Literatura

Narra Brenda

 

Salí indignada del salón y me quedé afuera, esperando a que la maestra saliera. Cuando finalmente lo hizo, me aconsejó que volviera a mi clase de Literatura.

 

- ¡Pero fue Melody... ella me provocó! - intenté defenderme.

 

- Señorita, sé cómo es Melody, pero usted no pertenece a esta clase. He notado que no se concentra y sé que tiene buenas calificaciones en Literatura - me explicó la maestra.

 

Mientras tanto, Alan apareció de la nada y se acercó a nosotras.

 

- Profesora Ramírez... ¿pasa algo aquí? - preguntó.

 

- Bueno... sí, la señorita volverá a su clase - respondió la maestra.

 

- Pero llevo solo un día en esta clase - me quejé.

 

- Y ya fue suficiente. Usted en esta clase no se concentra, no tiene futuro - respondió la maestra con firmeza.

 

Alan interrumpió:

 

- Disculpe que me interponga, pero eso sí que no... Brenda es una excelente alumna, muy concentrada en sus deberes. Es inteligente, aplicada y puede ser la mejor si se lo propone... o mejor dicho, ya es la mejor - defendió Alan con seguridad.

 

Me quedé sorprendida por las palabras de Alan. ¿Realmente estaba defendiéndome? Me miró con ternura y prosiguió.

 

- ...Que usted no sepa apreciar su talento no es problema con ella. Como conclusión, me encantaría tenerla en mi clase - dijo Alan.

 

Perfecto, llévesela... en su clase podrá concentrarse. En mi clase no se concentra - contestó la maestra con firmeza.

 

Tenía un nudo en la garganta, pero aun así pude hablar, aunque con la voz un poco cortada.

 

- Creo que ya está decidido... no tengo nada que hacer aquí. Con su permiso, maestra, me retiro y disculpe si le causé algún inconveniente. Créame que no fue mi intención - dije mientras me dirigía hacia la salida.

 

Comencé a caminar con rumbo a la salida, pero Alan me alcanzó.

 

- Yo podía defenderme sola, no necesitaba su ayuda, Profesor Freeman - le dije con enojo.

 

- Lo hice porque me importas mucho - me dijo con sinceridad.

 

Giré y lo miré a los ojos:

 

- Aun así, no era necesario... y sabes qué ¡¡¡NO TE ENTIENDO!!! - le grité enojada.

 

- ¿Tú no me entiendes? Pues sabes algo... ¡¡¡YO TAMPOCO TE ENTIENDO!!! - me gritó enojado.

 

- ¿Y eso qué? Yo no te lo pregunté. No necesito que usted me entienda... y tampoco tienes por qué defenderme. Porque tú no me conoces, no sabes nada de mí y sabes qué, ya me voy - dije mientras me alejaba de él.

 

- ¿Y adónde vas? - preguntó Alan mientras me alejaba de la escuela.

 

- Me voy a mi casa, ya no quiero estar en esta escuela - respondí sin detenerme.

 

- No puedes salirte así como así de la escuela. Soy tu profesor, ¿lo recuerdas? - dijo Alan tratando de detenerme.

 

- ¡¡¡TODO EL TIEMPO!!! - le grité frustrada - Pero no me importa si me reporta. Aun así, me iré... de todas formas, siempre he tenido buenas calificaciones. Un reporte no me hará nada

 

Le di la espalda, me aseguré de que nadie más me viera y me fui a casa. Había sido un día muy difícil. Llegué y me puse a ver caricaturas. Después de dos horas, llegó mi mamá.

 

- Hija, ¿cómo estás? - preguntó preocupada.

 

- Estoy bien, mamá. Solo necesitaba descansar - le respondí.

 

"Me llamaron de la escuela y me dijeron que te saliste antes... tú nunca hiciste eso - dijo mi madre.

 

"Siempre hay una primera vez - dije encogiéndome de hombros.

 

- Gracias al Profesor Freeman, tu curriculum académico no recibirá esta falta - dijo mi madre mirándome a los ojos.

 

- ¿Qué él hizo qué? ¿El Señor Freeman? - pregunté confundida.

 

- Sí... él dijo que vio que te sentías mal, muy estresada, y te firmó una autorización para irte. ¿Por qué estás tan tensa? - preguntó mi madre.

 

- No fui yo... fue culpa de Melody - traté de justificarme.

 

- Ahora cuéntame... despacio para que pueda entender. ¿Por qué te cambiaste de clase? Me dijeron la manera en que el Señor Freeman te defendió. Se ve que realmente te aprecia mucho - dijo mi madre interesada.

 

- No sé, mamá, estaba bajo mucha presión - le dije tratando de evitar seguir hablando sobre Alan. - Mamá, tengo que ir a la biblioteca por unos libros para la tarea de mañana - agregué un poco nerviosa, buscando la manera de terminar la conversación.

 

- Está bien... pero por favor, ten cuidado - dijo mi mamá preocupada.

 

Salí de casa y me dirigí a la escuela. Cuando llegué a la biblioteca, tomé los libros que necesitaba y decidí dejarlos en mi casillero. Entré a la escuela, sabiendo que no estaba permitido estar ahí en las tardes. En silencio y vigilando que nadie me viera, llegué a mi casillero, guardé mis libros y saqué un cuaderno que necesitaba. Estaba a punto de irme para evitar problemas, cuando escuché una voz que decía:

 

- Señorita, ¿qué hace aquí? Entrar en la tarde está prohibido

 

Estaba asustada, me quedé paralizada, creí que estaba en problemas. Volteé y me encontré de frente con Alan.

 

- ¡Oh! Eres tú - exclamó Alan aliviado.

 

Nos miramos fijamente y después ambos nos fuimos acercando con cautela hasta quedar cara a cara. Los dos hablamos al mismo tiempo.

 

- Creo que te debo una disculpa - dijimos los dos al unísono

 

Nos reímos los dos al mismo tiempo.

 

- Creo que... - estaba por hablar cuando lo interrumpí.

 

- No, déjame hablar primero ¿sí? - le dije.

 

- Ok, adelante, te escucho - respondió Alan.

 




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