🎧Bury a Friend - Billie Eilish
Arek.
La reunión del consejo estudiantil era mi segundo campo de batalla. El primero era mi casa. Aquí, al menos, yo era el general.
La sala, con su larga mesa de caoba y las paredes adornadas con los trofeos de glorias pasadas, olía a cera y ambición juvenil. Tomé mi asiento a la cabecera, el frío del cuero repitiendo la sensación del asiento de mi auto. Uno por uno, fueron llegando las piezas de mi tablero.
Selene se deslizó a mi derecha, su vestido rojo una mancha de sangre contra la madera oscura. Sonreía, pero sus ojos escaneaban la sala, calculando lealtades y debilidades. A mi izquierda, Luther ocupó su lugar con una quietud que era más elocuente que cualquier discurso. Abrió su tablet, listo para ser mi archivo viviente, mi base de datos de secretos útiles. Como Secretario, su trabajo era mantener los registros, pero su verdadero valor estaba en la información que podía obtener.
La puerta se abrió para dar paso a una ráfaga de energía contenida.
-¡Arek! ¡Luther! ¡Selene! ¡Buenas tardes a todos!
La voz de Elián Reyes llenó la sala antes de que su cuerpo lo hiciera. Llevaba una sonrisa tan amplia y brillante que parecía un reflector. Su cabello rubio cenizo, con esos toques anaranjados, parecía capturar toda la luz de la habitación. Se sentó junto a Selene, ocupando el rol de Coordinador de Actividades.
-Listos para un año espectacular, ¿cierto? ¡Vamos a hacer historia!
Su entusiasmo era tan perfecto que resultaba artificial. Pero yo conocía la verdad detrás de esa fachada. Elián no sentía la emoción; la procesaba. Su sonrisa era una herramienta, tan calculada como mi frialdad.
El último en entrar fue Claude Mendoza. Cerró la puerta con un sigilo que contrastaba con la entrada de Elián. Sus pasos eran silenciosos, y su expresión neutral, con ese ceño ligeramente fruncido y sus gafas de carey, hacía que pareciera que estaba a punto de declarar la guerra a alguien. Llevaba una carpeta de cuero impecable. Se sentó al otro lado de Luther, en el puesto de Tesorero.
-Mendoza -asentí en su dirección.
-Ríos -respondió, con una voz serena que desmentía por completo su "cara de malo".
Abrió su carpeta.
-He revisado los estados financieros del año pasado. Hay algunas... discrepancias en el gasto de la banda de jazz. Podemos abordarlo como punto nueve.
Era típico de Claude. Directo, meticuloso, y con una integridad que, en otro contexto, habría sido admirable. Aquí, era un lujo que no siempre podíamos permitirnos.
-Empecemos -dije, y mi voz cortó el murmullo residual. Todos los ojos se clavaron en mí. Era un poder que sabía usar bien.
Los primeros puntos fueron rutinarios. Selene, como Vicepresidenta, presentó la agenda con una eficiencia envidiable. Luther aportaba un dato o una estadística cuando era necesario, siempre con precisión quirúrgica. Elián rebosaba ideas para eventos, cada una más grandiosa que la anterior, siempre acompañada de su sonrisa de candidato político.
-...y para la gala de bienvenida -decía Elián, gesticulando-, podríamos tener un tema de "Noche de Estrellas". ¡Iluminación led con cócteles sin alcohol! Sería magnífico para la integración.
-Suena costoso -interrumpió Claude, sin levantar la vista de sus papeles-. El presupuesto para eventos de primer semestre es limitado. Tendríamos que recortar en otras áreas, como el fondo de emergencia para materiales de arte.
-¡Claude, mi amigo! -Elián se volvió hacia él, con su sonrisa intacta-. La integración emocional de los estudiantes de primer año es una inversión, no un gasto. Un ambiente acogedor reduce los conflictos y mejora el rendimiento. Es lógica pura.
Lógica pura. Elián siempre enmarcaba sus deseos como si fueran ecuaciones irrefutables. Era fascinante y un poco aterrador.
Fue entonces cuando Adeline, como Encargada de Disciplina, decidió hablar. Su voz era calmada pero con una autoridad natural que hacía que todos la escucharan.
-Hablando de disciplina -dijo, mirándome directamente-, he revisado los reportes del año pasado. El índice de conflictos aumentó un 15% durante los eventos sociales masivos. Tal vez deberíamos considerar enfoques más... contenidos.
Un silencio incómodo se apoderó de la sala. Todos miraron hacia mí. Selene inclinó ligeramente la cabeza, curious. Luther deslizó un dedo sobre su tablet.
Yo no cambié mi expresión.
-Tus datos son precisos como siempre, Adeline -dije, con una calma que sabía que la pondría nerviosa-. Pero precisamente por eso necesitamos eventos mejor estructurados, no menos eventos.
Hice una pausa, dejando que mis palabras se asentaran.
-Un evento controlado por nosotros es mejor que docenas de pequeñas reuniones no supervisadas donde los problemas realmente surgen.
Adeline mantuvo mi mirada por un momento, luego asintió lentamente.
-Siempre práctico, Arek.
-Es mi trabajo -respondí. No era una victoria, era un empate. Pero en este juego, los empates me favorecían.
La reunión terminó con la sensación de que todos habían probado sus límites y encontrado los míos. Mientras recogían sus cosas, Selene se acercó a mí.
-Manejaste eso bien -dijo en voz baja-. Adeline puede ser... persistente.
-Es su trabajo ser persistente -respondí, sin mirarla-. Al igual que es el mío asegurarme de que las cosas se hagan.
-Siempre tan dedicado -murmuró ella, y por un momento pensé que detecté algo en su voz, pero cuando miré su rostro, solo mostraba su sonrisa habitual.
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Editado: 16.01.2026