Un reino de luz y sombras

Capítulo 5

Nos dirigimos al “ala del Rey”: Helena delante, yo un paso más rezagada. No consigo memorizar los giros ni los pasillos; todo es enorme, brillante, demasiado perfecto.
Helena parece confiada, casi danzando a mi lado. Yo la sigo con pasos cautelosos, sintiendo cada eco de mis zapatos sobre el suelo pulido. Todo a mi alrededor me recuerda que ahora pertenezco a un mundo donde nada es ordinario.

Llegamos frente a dos imponentes puertas de madera maciza, custodiadas por guardias dorados con sendas lanzas. Al acercarnos, nos miran brevemente y abren paso. Una voz grave nos invita a pasar.

Helena se adelanta con la seguridad que siempre la ha caracterizado. Yo la sigo, respirando hondo.

Dentro, de pie junto a una mesa de mármol, está el que solo puede ser el Rey Magnus. Su porte es sereno, su presencia calmada, la de alguien acostumbrado a que el mundo se doblegue ante su palabra sin levantar la voz. Alto, de movimientos precisos, con cabello rubio claro que cae suavemente sobre su frente. Su rostro, casi perfecto, solo muestra pequeñas líneas de cansancio que lo hacen más humano.

Sus ojos dorados me examinan con atención. No son cálidos ni fríos: simplemente evalúan. Evalúan. Y algo en ellos me hace sentir observada, descubierta, aunque no entiendo por qué. Sus ropajes blancos con bordes dorados, impecables, se ajustan a su cuerpo como si fueran parte de él. La corona sobre su cabeza es mínima, casi simbólica, pero transmite una autoridad ineludible.

Helena habla primero, atropelladamente:
—Buenas tardes, Magnus. Quiero presentarte a mi compañera, mi hermana, mi amiga… —me mira y sonríe—. A quien he traído aquí.

Mi corazón se agita, y al final, me atrevo a levantar la mirada. Nuestras miradas se cruzan. Durante un instante, creo ver algo más en sus ojos, un destello rápido que no comprendo. Magnus no dice nada; simplemente espera. Respiro hondo y me inclino, intentando que mi gesto sea correcto:
—Buenas tardes, Su Majestad. Soy Elora. Helena ha cuidado de mí durante años, y le ruego me permita quedarme aquí con ella.

Por fin, el Rey Magnus sonríe. Su voz es suave, firme, con un timbre que hace que cada palabra parezca medida:
—Bienvenida, Elora —dice, observándome directamente—. Helena me ha hablado de ti. Debe resultar extraño… venir de un mundo sin pneuma.

Se acerca a mí con elegancia, pero no demasiado cerca. Levanta la mano y me tiende la suya. Su piel es cálida. Cuando la coloco sobre la mía, siento un hormigueo leve, extraño. Él nota mi reacción. Sutilmente, sus ojos dorados se entrecierran por un parpadeo imperceptible, un gesto casi invisible, y aprieta ligeramente mi mano antes de retirarla con naturalidad. No hay palabras, solo una percepción.

—Deseo que te sientas cómoda en mi reino, Elora —continúa, con la misma sonrisa impecable—. No todos llegan aquí de manera tan … inesperada.

Hace un breve gesto con la cabeza, apenas perceptible, y se retira hacia la mesa, acomodando la capa que cae con precisión sobre sus hombros. Invitándonos sutilmente a abandonar la estancia.

—¡Elora! —grita Helena mientras se lanza a abrazarme—. Te dije que el rey era… majestuoso y hospitalario. ¡Ya verás!

Siento el abrazo de Helena y por un instante me relajo, aunque el toque de Magnus y esa mirada dorada siguen resonando en mi piel. Salimos del salón, y la pesada puerta se cierra tras nosotras con un sonido firme que parece separar dos mundos.

Helena me toma de la mano mientras descendemos por el pasillo iluminado por esferas flotantes de luz, y siento cómo cada sombra parece desaparecer bajo su resplandor. Llegamos a mi habitación, y al cruzar la puerta, algo dentro de mí reconoce que, por primera vez, este lugar puede ser un refugio.

—Descansa, Elora —susurra Helena desde el marco de la puerta—. Si necesitas algo, sabes dónde encontrarme. Ha sido un día largo y cargado de emociones.

Asiento, cerrando los ojos un instante, y dejo atrás el salón del rey, su presencia impecable… y la extraña sensación ante el roce de nuestras manos.



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En el texto hay: luz y oscuridad, magia, slowburn

Editado: 17.03.2026

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