Un reino de luz y sombras

Capítulo 19

Miro alrededor y el aire vibra con polvo antiguo, papel y madera cálida, mezclado con un tenue aroma a hierbas secas que alguien ha dejado sobre una mesa cercana. Cada rincón parece guardar secretos: un pergamino enrollado, un cuaderno con anotaciones en los márgenes, libros tan gruesos que parecen contener siglos de historia. La luz del sol atraviesa los vitrales y dibuja patrones que bailan sobre el suelo, como si señalaran caminos ocultos.

Mis dedos rozan un libro de cubierta oscura, cubierto de símbolos que no reconozco. Un cosquilleo recorre mi mano; el libro parece reconocerme. Retrocedo, y siento la mirada tranquila de Iseva.

—No todos los libros están aquí para que los leas —dice—. Algunos deben ser descubiertos cuando estés lista. Otros solo esperan que alguien los cuide.

Avanzo entre los estantes. Algunos libros parecen brillar con luz propia, otros emiten un resplandor dorado apenas perceptible. Cada uno me atrae de manera diferente, y no puedo evitar acercarme a ellos. Paso la yema de mis dedos sobre un lomo de cuero gastado, y me sorprende un pequeño cosquilleo que sube por mi brazo. Es como si los libros respiraran conmigo.

Iseva se acerca con paso silencioso y coloca frente a mí un libro de tapa verde gastada.

—Empieza por este —dice—. Cada lectura tiene su tiempo.

Tomo el libro. Al abrirlo, las páginas crujen suavemente. Los símbolos vibran bajo mis dedos, resonando dentro de mí como si conocieran mi nombre. Me siento en una mesa cercana; la luz de la ventana ilumina las páginas. Cada crujido de la madera y susurro de las páginas me envuelven en un silencio expectante.

"El pneuma es la esencia que fluye en todos los seres vivos. Neutro en su forma pura, se inclina hacia la luz o la oscuridad al manifestarse. Su fuerza no es buena ni mala; es la intensidad de su manifestación la que define sus efectos."

Un escalofrío recorre mi espalda. Paso la página:
"Crece y se transforma a lo largo de la vida. En unos, la luz es cálida y brillante; en otros, la oscuridad es densa y silenciosa. Ninguno es superior; ambos son parte de la misma fuerza."

Cierro el libro por un instante, dejando que las palabras calen en mi interior. Mi corazón late más rápido; algo intangible ha empezado a moverse dentro de mí. Recuerdo fragmentos vagos de mi pasado, sensaciones que antes no comprendía: la punzada de miedo inexplicable al observar ciertas sombras, el calor de alegría y alivio al ayudar a alguien. Todo encaja de manera extraña con lo que leo.

Recojo el siguiente libro, de cubierta oscura con un símbolo de dos círculos entrelazados. Las páginas huelen a cera y polvo antiguo, y los caracteres parecen palpitar con cada toque de mis dedos.

"Portadores de luz y oscuridad no siempre están destinados a caminos separados. Su unión puede resonar, abriendo portales, conectando dimensiones y creando espacios donde las leyes del tiempo y la gravedad se doblan."

Paso la página, y un dibujo de figuras humanas con rayos de luz y sombras entrelazadas parece cobrar vida ante mis ojos. Siento un extraño vértigo, como si mi respiración estuviera sincronizada con las figuras.

"No todos los encuentros producen efectos duraderos. La intención y la claridad de la voluntad determinan la magnitud de la manifestación. Solo la práctica y el entendimiento permiten que los portales se concreten."

Cierro el libro, aterrada y fascinada. Comprendo que el poder no solo existe dentro de un portador, sino que se refleja y se potencia al interactuar con otro. Una pequeña voz en mi mente me recuerda escenas que hasta ahora no entendía: sombras que se movían por sí solas, destellos de luz que surgían sin explicación. Todo comienza a tener sentido, y al mismo tiempo, todo se siente demasiado vasto, demasiado antiguo para mi comprensión.

Abro otro tomo, de cuero negro con filigranas plateadas. Su aroma a polvo y cera despierta algo primitivo dentro de mí. Siento el peso de la historia, de la experiencia acumulada que estas páginas contienen.

"La luz se manifiesta con claridad, calor y expansión; ilumina, protege y, a veces, cura. La oscuridad es sutil, se oculta y actúa en silencio; permite observar, proteger y transformar. Ambos poderes son necesarios y complementarios."

Paso la página y me detengo un instante, dejando que cada palabra se hunda en mi mente. La luz… la oscuridad… La combinación de ambas ya la he sentido sin saberlo. La sensación me hace estremecer.

Cierro los ojos. El aire se pliega a mi alrededor y, en un instante, ya no estoy entre estantes, sino en el jardín del palacio. Frente al árbol centenario, Kael descansa apoyado en el tronco.

Me sonríe, una sonrisa ligera y juguetona.
—Pequeña lectora curiosa —susurra—, y su voz resuena como un eco en mis pensamientos.

El viento mueve sus cabellos y siento que el mundo se suspende; cada hoja, cada brizna de hierba parece observarnos. Un par de manos me zarandean suavemente y la visión desaparece.

Abro los ojos: estoy de nuevo en la biblioteca, el libro aún entre mis manos. Iseva sonríe junto a mí:
—Ve a descansar, Elora. Te has pasado aquí todo el día —dice—, y me acompaña hacia la habitación.

En mi cabeza aún resuena la voz de Kael. Algo ha cambiado dentro de mí. La luz, la oscuridad, el poder de unir ambas fuerzas… todo se siente más cercano, más real, más propio que nunca.



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En el texto hay: enemytolover, slowburn, romantasy

Editado: 08.04.2026

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