Un reino de luz y sombras

Capítulo 37

—No tenemos tiempo —repito esta vez más firme.

El silencio se tensa.

Kael no responde de inmediato.

Lo observo.

Pensar.

Medir.

Calcular.

Como siempre.

—Precisamente por eso no vamos a precipitarnos —dice al fin.

Ahí está.

La distancia.

Otra vez.

Niego suavemente con la cabeza.

—No es precipitarse si ya vamos tarde.

Ayla no interviene.

Pero observa.

Siempre observa.

—Elora —empieza Kael.

—No —lo corto.

No hace falta alzar la voz.

—Helena está allí. Con él. Y cada segundo que pasa es una oportunidad más para Magnus.

Mis sombras se agitan, inquietas, respondiendo a lo que no digo… y a lo que sí.

—No voy a quedarme aquí esperando a que todo esté bajo control —añado—. Porque nunca lo va a estar.

El silencio cae.

Pesado.

Denso.

Real.

Kael me sostiene la mirada.

Y esta vez…

no hay solo control en sus ojos.

Hay conflicto.

—No podemos arriesgarlo todo, Elora —dice, con voz contenida—. A todos.

Una pausa.

—Aquí hay gente que ya lo ha perdido todo.

Sus palabras no son duras.

Pero lo son.

—Pero ella… —continúa, más bajo— ella es todo lo que tengo.

El golpe llega ahí.

No por lo que dice.

Por lo que implica.

Asiento.

Una vez.

Sin mirarlo ya.

Y me marcho.

No puedo quedarme.

No puedo responder.

No ahora.

Apenas cruzo la puerta, las lágrimas caen.

Silenciosas.

Imparables.

—Yo la dejé… —susurro.

La frase se rompe antes de terminar.

No quiero pensar en ello.

No puedo.

Cierro los ojos.

El mundo gira demasiado rápido.

Demasiado fuerte.

¿Cómo encontrarla?

¿Cómo llegar hasta ella?

¿Cómo—

El aire cambia.

Frío.

Luego…

calor.

Una presión distinta.

Familiar.

Mi respiración se corta.

No abro los ojos.

No me atrevo.

Pero lo sé.

La siento.

Helena.

Tan cerca que duele.

—¿Qué podemos hacer para salvarla?

Su voz.

Clara.

Real.

Demasiado real.

—Debemos encontrarla… sacarle esa oscuridad antes de que la consuma.

Magnus.

Mi cuerpo se tensa.

Cada músculo.

Cada sombra.

—Debo irme, querida —continúa él—. Pronto podremos salvarla.

Salvarla.

La palabra retumba.

Pero no suena a salvación.

Siento cómo se aleja.

Como una presión que desaparece.

Pero deja algo detrás.

Algo que no entiendo.

No sé cómo hablar.

No sé cómo llegar a ella.

Pero mis pensamientos se aferran a una única cosa.

Estoy bien.

Te encontraré.

Te sacaré de ahí.

Kael puede ayudarte.

Como me ayudó a mí.

Kael—

La luz irrumpe.

Brusca.

Violenta.

Todo se rompe.

El vínculo.

La sensación.

Ella.

Abro los ojos.



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En el texto hay: enemytolover, slowburn, romantasy

Editado: 08.04.2026

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