Un reino de luz y sombras

Capítulo 43

El entrenamiento continúa.

Pero ya no es igual.

No después de lo ocurrido.

No después de lo que hemos dicho…
y de lo que no.

El aire en la sala es el mismo, frío y limpio, pero hay algo distinto en la forma en la que nos movemos dentro de él. Menos distancia. Menos rigidez.

Más cuidado.

Más conciencia.

Kael se aparta apenas, lo justo para recuperar espacio entre los dos.

No demasiado.

Nunca demasiado.

—Otra vez —dice.

Su voz ha recuperado su tono habitual. Controlado. Firme.

Pero no frío.

Asiento.

Mis sombras responden antes de que termine de prepararme, elevándose con una fluidez que antes no tenían. No las fuerzo. No las empujo.

Las dejo ser… lo que necesito que sean.

Kael ataca primero.

Un haz de luz directo, limpio, sin advertencia.

Reacciono.

Las sombras se elevan en un movimiento curvo, desviando el impacto en lugar de bloquearlo. La luz se desliza, se rompe en fragmentos suaves que desaparecen antes de tocar el suelo.

No hay choque.

Hay equilibrio.

—Mejor —murmura.

Y esa sola palabra—

me hace enderezarme un poco más.

Seguimos.

Ataque. Respuesta. Ajuste.

Una y otra vez.

Pero ahora hay algo más.

No solo entrenamos.

Nos leemos.

Empiezo a anticipar su ritmo, no por la luz… sino por él. Por la forma en la que se mueve antes de atacar, por la mínima tensión en sus hombros, por el instante exacto en el que decide.

Y él—

también lo hace.

Lo noto.

En cómo ajusta sus ataques cuando ve que voy un paso por delante.
En cómo cambia el ángulo, la velocidad, la intención.

No me lo pone fácil.

Pero tampoco busca superarme.

Busca… llevarme con él.

El pensamiento me sorprende.

Y me desconcentra.

Solo un segundo.

Kael lo ve.

Pero esta vez—

no ataca.

La luz se disipa antes de alcanzarme.

El silencio cae entre nosotros.

—Estás pensando demasiado —dice.

No hay reproche en su voz.

Solo una certeza tranquila.

Exhalo.

—Lo sé.

Una pausa.

—Pero no puedo evitarlo.

Él ladea ligeramente la cabeza, observándome con más atención de la habitual.

—Entonces no luches contra eso.

Frunzo el ceño.

—¿Cómo?

Da un paso hacia mí.

Lento. Medido.

—No se trata de apagarlo —continúa—. Se trata de que no te controle.

Su mirada se mantiene fija en la mía.

—Siente. Piensa. Pero decide tú qué haces con eso.

Sus palabras se quedan suspendidas entre nosotros.

No son solo sobre el entrenamiento.

Lo sé.

Y él también.

Asiento lentamente.

—Otra vez —digo.

Esta vez soy yo quien ataca.

Las sombras se despliegan hacia él, no como cuchillas, sino como extensión del espacio. Buscan rodearlo, limitar sus movimientos, obligarlo a reaccionar.

Kael responde al instante.

La luz se expande desde él, no para destruirlas, sino para abrirse paso entre ellas, creando huecos, rutas, posibilidades.

Se mueve.

Rápido.

Demasiado cerca.

Lo tengo frente a mí antes de poder reajustar.

Instintivamente, levanto una barrera de sombras entre los dos.

Él la detiene con la mano.

No con fuerza.

Con control.

El contacto entre su luz y mi sombra no estalla.

Se estabiliza.

Como si ambos poderes… se reconocieran.

Mi respiración se corta.

Estamos demasiado cerca.

Otra vez.



#743 en Fantasía
#168 en Joven Adulto

En el texto hay: enemytolover, slowburn, romantasy

Editado: 08.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.