"Y el tono de Argos volvió a vibrar en Eliasib, quien reconoció en el silencio el eco de su amada; y de ese reencuentro de frecuencias nació Haziel, el que porta la nota de los que se buscaron; y Haziel resonó nuevamente en Lamec, para que las almas que se juraron armonía en la edad del Estruendo se hallaran otra vez en la octava de la carne."
-El Decreto de la Creación, 14:3