Después de ese suceso yo trataba de estar bien, de no pensarlo mucho y de seguir normal con mi vida. Mi novio Gregory lo notaba; me conocía demasiado bien como para saber que me pasaba algo que no le había contado.
Lo convencí de que era el estrés; ya casi serían las Pruebas Nacionales y sí me tenían algo preocupada, pero no es como que ocuparan toda mi frustración.
..........................................................
Pasó un mes y me sentía algo extraña. Mi cuerpo se sentía raro, no le di mucha importancia hasta que, buscando mi ropa interior, vi el último paquete de toallas sanitarias que compré hacía aproximadamente dos meses, intacto.
—Carajo, ¿por qué no me ha bajado? Sé que soy algo irregular, pero no tanto así, uf.
—¡Nastasha! Sal de la habitación en 15 minutos o llegarás tarde al colegio.
—Sí, mamá.
No le di muchas vueltas al asunto, me preparé y me dirigí hacia el colegio.
—Al fin entramos a las aulas.
¿Dónde estará? ¿Por qué no ha llegado?
—Hola, bb.
—Uff, ya me estaba preocupando. ¿Por qué llegaste tarde?
—Lo siento, mi desayuno me la quiso liar, pero no lo dejé.
—Está bien, jijiji.
Desde lo que me pasó no he podido decirle ningún nombre cariñoso, ni demostrarle afecto, o siquiera dejar que me toque; no el toque de sexo, sino cualquier contacto.
Él aún sigue creyendo que es por las pruebas, pero no. Y yo no tengo pensado contarle que me violaron, eso no, jamás.
El día transcurrió con normalidad, muchas clases y eso, pero normal.
Estoy con los ojos cerrados y la cabeza recostada en la pared, cuando escucho al grupo que tengo delante decir, entre bromas, hablar:
—No, si no te llega es porque estás embarazada.
Abrí los ojos de golpe.
—No, no, noooo… Eso es imposible, ¿verdad?
...........
—Oye, amor, ¿estás bien? Te he notado algo pálida desde hace bastante rato.
—Debe ser tu imaginación, yo estoy bien.
—¿Segura?
—Sí, Gregory.
..........
Uf, al fin despacharon. Necesito pasar por una farmacia ya.
.....
—Hola.
—¡Hola! ¿En qué te puedo ayudar?
—Amm… sí, este… quiero una prueba de embarazo, por favor.
—Sí, claro.
Aquí tienes, serían 300 pesos.
—Ok, aquí están, muchas gracias.
—A su orden, vuelva pronto.
...........
Llegué a casa al fin; sentí que el camino hacia acá se volvió muchísimo más largo de lo normal.
—Hola, madre, ¿cómo estás?
—Muy bien, ¿y tú, cariño?
—Bien.
—¿Segura? Te noto un poco rara.
—No es nada, es por la escuela, ya sabes, estoy terminando.
Odio mentirle, pero no permitiré que se entere. No, eso no.
—Bueno, me iré a bañar.
—Está bien.
Entro y me doy un baño rápido. Cuando salgo, busco la prueba y me la hago. Cada segundo que pasa tiemblo y siento el corazón como si se me fuera a salir de la boca.
Al ya pasar el tiempo que se le tenía que dar a la prueba, cojo valor y me levanto de la cama para verla.
........................................................................
Holaaa, hasta aquí es este capítulo. Nos vemos en el próximo 💖