Lejos
Había llorado tanto que ni me había percatado de que mis padres volvieron a casa.
—Dulzura, ¿qué pasó? ¿Y esa carita? Cuéntame.
La amo demasiado, pero no le había contado que tenía novio ni tenía pensado hacerlo, y muchísimo menos lo del embarazo o de cómo salí embarazada, así que, muy triste, hablé:
—No es nada, mami, solo que un personaje de un anime, al cual amo con todo mi ser, murió y eso me puso muy triste.
Ella sabe lo mucho que amo el anime, así que supuso que sí, que era por eso que estaba así.
........
Ya había conseguido trabajo, así que era hora de irme de la casa, de decirle a mis padres que me iré. También ya había encontrado un departamento; era súper increíble y muy cómodo.
Ya había pagado el anticipo y todo lo correspondiente, solo me faltaba mudarme. Para que mis padres no se quedaran tan sorprendidos, decidí decirles que es por la universidad, para estar más cerca y empezar a independizarme.
(suspiro)
¿Cómo estarás? No sabes cuánto lo lamento, Gregory, de veras que sí. Siento los ojos algo húmedos, me quieren salir algunas lágrimas, pero lo evito.
Salgo de mi habitación y me siento en los muebles; mis padres también están ahí.
—Hola.
Se me quedan mirando.
Les doy una pequeña sonrisa.
—Quiero decirles algo.
—¿Y ahora qué fue?
—No es nada malo… bueno, dependiendo de cómo lo tomen.
—Uju.
Mi padre, tan conversador.
Bueno, sin rodeos:
—Me mudaré el sábado.
—Mira, muchacha.
—Deja el relajo, mija.
—Hablo muy en serio, me mudaré. Quiero independizarme; además, está cerca de la universidad. Pasado mañana viene un camión para ayudarme con mis cosas y ya he pagado el adelanto, así que me puedo mudar.
Mi madre frunce el ceño como si quisiera decir muchas cosas, pero no supiera por dónde empezar. Mi padre cerró los puños. Sentí su decepción como un peso en el pecho, pero no podía quedarme. No ahora. No así.
—Ni loca.
—¿Y ese dinero de dónde lo sacaste, eh?
Él está muy enojado.
—De mis ahorros y mi sueldo, padre.
Ya tomé una decisión, quieran o no, y yo ya soy mayor de edad.
Me levanto y me voy a mi habitación con el corazón en la mano. Suspiro y me recuesto en la cama a dormir.
........
Ummmmm…
¿Que ya amaneció? Nooo, fue muy corta la noche.
Uf, pero hay que aceptarlo… uy, ya son las 9:03 a. m., vaya.
Me alisto y preparo, y salgo de la habitación.
—Buenos días —le digo a mi madre.
—Hola, mi niña, ¿cómo estás?
—Bien, gracias.
—Necesito hablar contigo, ven, siéntate.
—¿Qué pasa?
—No es nada, ven. Cariño, ¿estás segura en lo de mudarte? Eso es una responsabilidad muy grande.
—Sí, madre, tranquila.
—Está bien, pero recuerda: siempre tendrás tu lugar en esta casa.
—Gracias, madre.
Le doy un abrazo fuerte.
Tuve un gran ajetreo por las cajas, empacando, el camión y, al final, desempacando. Mi madre me llamaba preguntándome si necesitaba ayuda.
Siempre le decía que no; no quería que viniera.
..........
2 meses después…
Ya han pasado dos meses y la barriga ya se me nota, pues ya tengo tres meses de embarazo. Según mi ginecóloga, todo va bien y no hay de qué preocuparme.
Hoy entro a la universidad por primera vez y espero que me vaya bien, de verdad. Lo espero.