Universidad y encuentros
Nastacha
Hoy era lunes, un día muy bueno para mí. Hoy entraba a la universidad por primera vez y eso me emocionaba mucho. Elegí Medicina para especializarme en Pediatría.
Desde pequeña me ha encantado, y lo que no me hizo dudarlo fue mi bebé.
Ya eran las 8:00 de la mañana, tenía que ir a trabajar. Mi trabajo era de medio tiempo, lo cual era más cómodo y conveniente; en serio agradezco haberlo encontrado así.
Las horas pasaron súper rápido y terminó mi turno en el trabajo.
Luego de llegar a casa me recosté media hora para luego hacer algo de comer.
Mientras la comida estaba, aprovechaba el tiempo y me preparaba para ir a la universidad. Era el primer día y no quería por nada llegar tarde. Una vez terminé con todo, salí de mi casa hacia la universidad.
Sabía que hoy sería un día ajetreado porque tendría que buscar mis clases; bueno, de hecho, toda la semana sería así hasta ubicarme totalmente.
Cuando llego a la universidad me dirijo hacia la secretaría para recoger mis horarios y demás.
Luego de salir del departamento donde me explicaron y asesoraron, revisé mi horario para ver cuál era la primera clase que tendría en el día de hoy. No conocía en lo absoluto la universidad, así que sería algo difícil hallar las clases.
Las primeras clases no fueron tan difíciles de hallar, pero sí la clase que se impartiría ahora. Ya eran alrededor de las 5:03 p. m. y me dirigía a la próxima clase; esta sí me costaba encontrarla.
Preguntando y preguntando, al fin la encontré. Ya la puerta estaba cerrada, por lo que deduje que la clase había iniciado. Con mucho valor toqué la puerta, escuchando un “adelante”.
Por lo visto el maestro no había comenzado, pero ya estaba a punto de hacerlo.
Me disculpé y le expliqué el problema por el cual había llegado tarde.
—Está bien, entiendo, pero que no se vuelva a repetir.
Asentí. —Gracias.
—Bien, toma asiento.
Me señaló el único asiento disponible, pero me quedé paralizada cuando choqué miradas con la persona que jamás creí que volvería a ver, o al menos no en mucho tiempo.
Era él. Era Gregory.
Seguí caminando algo temblorosa, sentía que moriría en cualquier momento.
¿Por qué rayos me pasa esto a mí? No lo entiendo.
¿Por qué juegas así conmigo, universo? ¿Por qué joder?
En la misma clase está bien… ¡pero carajo, al lado de él!
¡No puede ser!
Subí las escaleras dirigiéndome a mi “ahora” asiento, respiré hondo y me senté.
Solamente me quedaba actuar como si nada pasara, como si esto no me afectara en lo más mínimo.
Y así pasó toda la clase. Fue algo complicada, pero entendible.
—Bien, hasta aquí ha sido la clase de hoy. Pueden retirarse.
Empecé a recoger mis cosas cuando me hablan.
—¡Hola!
—¡Hola!
Respondí poniendo atención a lo que diría.
—Mucho gusto, soy Kendra Solav. ¡Es un placer!
—Mucho gusto, soy Nastasha, y sí, es con S; mi madre quería que fuera peculiar.
Estrechamos nuestras manos.
—Jiji, ¿y aquí cómo se llama?
Preguntó señalando mi panza.
—Aún no tiene nombre, aún es algo pequeño para saberlo y no es como que se haya dejado ver tampoco.
Río.
—Bueno, como sea, ¡hola a ti!
Sonrío cálidamente, ella me cae bien.
—Bueno, será un placer ser tu compañera.
—Igualmente.
Sonriendo, recojo mis cosas y me dirijo a las clases que faltan, y al terminar con todas, me dirijo a casa.