Nastasha
Los días pasaron rápido y llegó el miércoles. Tenía una cita con mi ginecóloga, la cual me había hecho algunos exámenes.
La doctora quería confirmar algo, algo que aún no me había dicho; pero, en fin, solo me importaba mi bb: mientras estuviera bien, todo lo estaba.
Dado que la cita es hoy, no podré asistir a la universidad.
..........
—¡Buenos días!
—Buen día.
Me siento mientras ella revisa los exámenes.
Veo su rostro y me asusto un poco, pues estaba muy seria.
Ella suelta los papeles y me mira.
—Pasó lo que me temía.
—¿Qué pasó?
—Estás enferma. Te cederé a otro ginecólogo especializado en estos casos.
—Pero dígame algo, explíqueme, porque la última vez que vine me dijo que todo estaba bien.
Le preguntaré algo: ¿mi bebé está bien?
Ella asiente.
Con esa información clara, simplemente salí del consultorio con un papel que me entregó antes de irme.
Y así pasé la semana enferma, yendo a mi trabajo y a la universidad.