Me desperté con el sonido de la alarma de mi celular, otra vez no pude dormir bien..., dejé de lado mi somnolencia y me fui a desayunar, mi mamá ya había preparado la comida. Después de intercambiar un par de palabras con mi madre, me fui a bañar. Como de costumbre, mi mente se quedó vagando un par de minutos mientras el agua de la regadera me golpeaba el cuerpo; era esa sensación de haber perdido algo que amabas solo para darte cuenta de que nunca lo tuviste.
Al terminar de ponerme mi uniforme de la escuela y cuando traté de tomar mis anteojos, sentí un dolor agudo detrás de mis ojos mientras veía lo que parecían ser números, como si se tratasen de miodesopsias. Mientras sostenía mis gafas, mi visión se tornó borrosa en forma de túnel y se detuvo sin más. Me froté los ojos y me puse las gafas, aunque aún me sentía aterrado por lo que había visto; a pesar de eso, salí de mi casa con rumbo a la escuela.
"Tal vez fue una especie de cefalea en racimos o algo así, no, solo fueron un par de segundos, quizás sea por falta de sueño", pensé mientras caminaba hacia el colegio.
En un momento, un señor que regaba sus plantas me saludó. Yo solo pude apartar la mirada y seguí con mi camino. "La próxima vez lo saludaré, sí, eso haré", me dije a mí mismo.
Después de unos minutos, llegué a la escuela, más temprano que la mayoría, como de costumbre. Busqué mi salón y me senté en la fila de adelante, cerca de la puerta.
Mientras esperaba la clase, me compadecí de mí mismo. "Todos son iguales, nadie quiere realmente estar conmigo", me decía a mí mismo entre otras frases fatalistas que se me ocurrían.
Sasha entró por la puerta y se sentó en un pupitre al lado de mí. "Hola, Derek", dijo en un tono algo amable comparado con su humor promedio.
"Ehhm h-hola, Sasha", exclamé tratando de contener una sonrisa; su sola presencia había acabado con mi distimia.
Después de un rato, mis demás compañeros habían llegado. Mientras conversaban entre ellos, yo pensaba en formas de iniciar conversación con Sasha; una parte de mí quería hablar con ella mientras otra me decía que la dejara en paz. Al final, la segunda ganó.
Una vez que llegó el profesor, me resigné a esperar hasta después de clases para hablar con ella.
"Antes de pasar al tema de hoy, les recuerdo que hoy toca evaluación del tema anterior y espero que todos hayan estudiado", exclamó en voz alta mientras la mayoría de la clase se quejaba.
???: "Profe, alivianese, hágala otro día".
???: "Pero profe, yo no sé ni en qué clase estamos".
???: "Profe, ¿qué es una evaluación?" en tono burlesco.
"Y eso es lo que esperaba", alegó en voz baja. "Si, bueno, para no empezar tan mal, pueden hacerlo en parejas con quienes quieran, así que saquen una hoja. Tema: origen de la vida en la Tierra", vociferó y empezó a escribir las preguntas en la pizarra.
Sasha me tocó el hombro y me comentó: "Oye, ¿quieres trabajar juntos?" A lo que yo simplemente asentí para luego mover mi pupitre junto al de ella.
Sasha: "¿Qué mierda con estas preguntas?" Se frotó los ojos con los dedos y suspiró mientras miraba las preguntas en la pizarra. "Veamos: ¿Qué teoría propone que la vida en la Tierra se originó a partir de materia orgánica simple en un 'caldo primitivo' bajo condiciones atmosféricas antiguas? Lo que sea, solo la buscaré en Google cuando el profe no esté mirando", dijo en voz baja y con un tono amargado.
"Hipótesis de Oparin-Haldane", le comenté a Sasha con más seguridad de lo habitual.
Ella me miró y me contestó: "¿Eh, seguro?" Sin dejarme responder, escribió la respuesta en la hoja.
"Bueno, la siguiente: Describa brevemente el experimento de Miller-Urey y su relevancia para la teoría de la evolución química, ¿esta también te la sabes?" me comentó.
"Más o menos, fue un experimento que trató de replicar la atmósfera de la vida en la Tierra con sustancias como aminoácidos y diferentes tipos de gases". Esta vez me sentía más seguro de mí mismo y casi dejé de tartamudear. Tomé la hoja y escribí la respuesta, una versión más extensa y detallada de mi declaración.
Sasha continuó preguntándome mientras yo le daba las respuestas. Después de que terminamos la prueba, volvimos a las clases con normalidad; no podía dejar de pensar en la forma en la que le hablé, por fin dejando atrás mi timidez. Me sentía en el cielo.
Una vez que terminaron las clases, seguí a Sasha al salón del club. Esta vez me quedé viendo a la calle frente a la escuela por la ventana del salón; me sentía realizado por hoy.
"Oye, muchas gracias por lo de hoy, realmente me salvaste con esa prueba", exclamó Sasha y soltó una pequeña risita para luego volver a concentrarse en su celular, a lo cual solo pude asentir con la cabeza.
Mientras veía por la ventana, noté cómo un sujeto le estaba robando la cartera a un tipo que estaba distraído.
Recordando lo que viví ayer, le deseé la muerte a ese sujeto, esperando que sucediera el mismo milagro. Fue entonces cuando el odio dentro de mí emergió, me quité las gafas y miré al ladrón; el ladrón huyó antes de que se dieran cuenta y me desplomé internamente, sintiéndome avergonzado y humillado por creer en cosas tan estúpidas.
Me resigné y me senté en un pupitre hasta que fueron las 4 de la tarde y era la hora de irnos. Sasha se despidió e igualmente me despedí de ella.
De vuelta a casa caminando, me encontré con un vagabundo pidiendo cambio.
Mi curiosidad pudo más y me quité los anteojos para mirarlo con el mismo deseo que tenía con el ladrón; nada pasó.
Hasta que me devolvió la mirada y me dijo: "¿Qué pasa contigo? ¿Qué te traes conmigo?"
"No, nada..." exclamé en voz baja mientras le di una moneda de 5 pesos al tipo. Él solo asintió, así que me puse los anteojos y di un par de pasos hasta que me di cuenta de que me estaba saliendo sangre por los ojos. Me los froté y miré la sangre en mis dedos. Cuando volteé hacia el indigente, este estaba agonizando; para unos segundos después, me desplomé en el suelo. Fue en ese momento que lo entendí todo.