Tres días
Tres días, en los que mi mente no deja de evocar los fragmentos de esa noche, no me atreví a decir una sola palabra a nadie por el temor a ser tachada como loca.
Incluso yo misma me pregunto si todo es producto de mi imaginación,sólo simples alucinaciones.
Estos días el pánico se adueñó de mi, con paranoia camino de la casa a la escuela mirando cada rincón y cada ruido me alerta de inmediato pensando que el monstruo volvió por mi.
Mi casa es el único lugar donde siento seguridad, saber que nada me pasara en estas cuatro paredes me alivia.
El sonido de unas aves cerca a mi ventana me distrae por el sobresalto involuntario, me giro observando la ventana y las espesas nubes grises que cubren el cielo escondiendo completamente los rayos de sol, ahogó un grito al escuchar unos pasos a mi derecha.
Lanzó la almohada levantándome de un salto con una enorme presión en la sien.
—Cariño,¿Estás bien? —papá tomó el objeto acolchado devolviéndolo a la cama— estas un poco rara, no quieres cenar y estas aquí con el corazón desbocado.
Se acomodo en una esquina de la colcha mirando mis movimientos lentos con atención.
—Estoy bien —mentí tomando asiento en la esquina opuesta— un poco cansada y espantada por las pesadillas
—¿Estás segura que no es nada más?
—Nunca te mentiría,¿ustedes tampoco cierto?
—Claro que no, los secretos no hacen parte de la familia Moretti —me sonrió señalando la parte superior de la cama— duerme un rato, cuando despiertes te sentirás mucho mejor
Desvié la mirada con impotencia de no poder contradecir sus palabras y un amargo sabor de incertidumbre martillando mi cabeza
Tragué saliva mirando el lugar que señala— no tengo sueño
—¿Te parece si te cuento una historia? —me miró con ternura apartando las colchas
Esas palabras junto a la mirada hizo que fuera casi imposible no sentirme como la niña de siete años a la que él cada noche le contaba historias llenas de magia,aventuras y finales felices.
Asentí en lo que mordía el interior de mi mejilla calmando el miedo y ganas inmensas de echarme a llorar en cualquier momento.
Me recosté en su pecho escuchando los latidos pausados y rítmicos de su corazón, eso logró que me transmitiera paz en pocos segundos y la sensación aumento al sentir sus dedos acariciar las hebras de mi cabello.
—¿Qué historia quieres escuchar?
—Te acuerdas la historia que mamá siempre te prohibió contarme —mi voz salió suave casi como un susurro— quiero escuchar esa
—No le cuentas nada a tu madre, es capaz de matarme por apoyar ideas fantasiosas— se acomodo mejor y carraspeó antes de dar inicio al relato— hace algunas años ,existió una mujer de larga cabellera caoba y sonrisa deslumbrante aunque era muy rebelde, soñadora e indomable para su época— se le escapó una suave risa y callo unos segundos antes de continuar— el caso es que aquella mujer no soportaba estar bajo reglas que consideraba injustas así que con todo la valentía dentro de ella escapó de ese lugar donde la mantenían cautiva.
—Fue una buena decisión, al no estar bajo las absurdas reglas podría ser libre —la justifique sintiendo mis párpados pesar cada vez más— ella estaría mejor lejos de ese lugar
—Una vez lejos de ese horrible lugar empezó a conocer el mundo que la rodeaba, ella era tan curiosa y quería descubrir la respuesta a cada cosa que pasaba por su mente,aunque en ocasiones extrañaba a algunas personas no quería volver a ser sometida nuevamente.
Con el paso del tiempo quiso que su conocimiento no quedará sólo en ella así que, con gran emoción compartió su sabiduría con algunos habitantes de la pequeña villa donde pasaba sus días, esos pequeños actos hacían que su corazón se hinchara de felicidad, aún más cuando le contaba a un joven de sus grandes aventuras
—¿Quién era ese joven?
—Ellos se conocieron cuando ella estaba cautiva, nunca perdieron el contacto y mantenían encuentros fugaces, con el tiempo no podían ocultar el enorme cariño que se tenían el uno al otro….
Se detuvo soltando un suspiro sonoro
—¿Qué sucedió después? —cuestione con curiosidad por el final de la historia a pesar de que mis párpados se sentían demasiado pesados— ¿tuvieron un final feliz?
—Eso es todo por hoy, descansa —lo último que sentí fue una caricia en mi mejilla y al mismo tiempo una inmensa calidez que me empujó a un profundo sueño.
Esa noche no hubo pesadillas o miedo, solo un largo sueño reparador.
(***)
En la mañana me levanté con el ánimo un poco más elevado, no sólo por el hecho de no tener pesadillas sino también por una sensación embriagante de calma que se mantenía en mi pecho.
Organice las arrugas en la falda a cuadros del uniforme y baje a desayunar, mis padres ya se encontraban allí.
—¿Cómo estás? —preguntó mi madre untando un pequeño pan con mermelada
—Bien, después de dormir me encuentro de maravilla —con disimulo le lancé una mirada cómplice a la tercera persona de la mesa
Zaid asintió guiñando un ojo con naturalidad.
La comida transcurrió con normalidad
De camino a la escuela procure ser rápida, no había paradas extras a menos de que fuese necesario.
El camino no es tan largo y el aire fresco golpeando mi rostro a la vez que balancea mi cabello despeja mi mente y la deja en tranquilidad en los minutos antes de entrar a la escuela.
A unas cuantas calles ya se puede visualizar parte del enorme escudo ubicado en la parte superior de la reja en la entrada, el emblema tiene en letras pequeñas pero legibles la palabra San Lázaro.
En la antigüedad pudo ser un castillo pequeño, la estructura grisesca consta de cuatro torres una de ellas la más lejana es una pequeña iglesia, donde nos reúnen en ocasiones especiales para celebraciones.
En las tres torres restantes se encuentran los salones, baños y un amplio comedor.
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Editado: 24.11.2025