Un sueño para Madeleine

12. ¡SIN EDITAR!

Capítulo doce; quinto piso.

La muñeca de porcelana estaba por ceder a las incontables grietas que la conformaban. No faltaba mucho.

Mientras eso pasaba Madeleine estaba entrando en un caos de sentimientos y lo que predominaba era el miedo y desesperación. Miedo porque estaba por acabar su vida y junto con ella la mayoría de las demás si no encontraba una solución y desesperación porque solo estaba considerando una salida que iba en contra de lo único que creía; la vida.

La barrera estaba cada vez más densa y solo significaba que estaba también llegando a su límite y ella no podía entrar ahí, no sin perder la vida... Ella extrañamente quería más, una nueva oportunidad dónde pudiera ser alguien normal y tomar la decisión que quiera para su vida, poder sentir intensamente y no solo un vistazo y compresión de ello.

Se estaba muriendo y quería sentirse viva.

Quería muchas cosas y todas las anhelas cuando sabes que no hay vuelta atrás.

Lo que contenía ese supuesto espejo fue lo que me guío hasta allí, entonces, ¿Es cómo yo?

No había dejado de pensar en eso y sumándole a eso estaba el hecho de que ya había llegado mi tiempo y aún no aparecía la niña, pero no tengo esperanzas en que lo haga porque tengo la certeza de que soy la última, eso explicaría el porque he aguantado tanto.

Ahora me encuentro en la encrucijada de si tratar de romper la barrera o dejar que se sobrecargue y haga de las suyas, no importa que elija ambas cobrarán muchas vidas.

Quiero tomar la mejor opción.

Pero no sé que... A menos, no lo sé. ¿Debería?

Debería intentarlo, sí.

Con esa desición tomada abrí la puerta de mi cabaña para hacer un viaje hasta el bosque espejo, pero cuando di un paso me encontré al principio del puente que me llevará al precipicio.

Se sentía la energía crepitar en todo el entorno y era más fuerte incluso que la barrera, era energía en toda su esencia y... Espera... Era, no, se sentía como la energía principal de la barrera.

Tenía una cantidad exagerada de preguntas.

¿Se encontraba ahí dentro quién creo la barrera?

Era la pregunta más importante.

Avancé unos pasos y ya no le prestaba atención a mi entorno, solo pensaba en ese espejo y la silueta de una persona en posición fetal.

Cerré los ojos por un movimiento que se sintió como un cambio de lugar y no que yo me haya movido, otra escena.

Mi respiración era pesada cuando abrí los ojos y me encontraba delante del espejo.

¿Pensar en eso me trajo hasta aquí?

Miré a los lados, mi cuerpo, el entorno y sí es como si el lugar en el que estaba pensando llegará hasta a mí.

Fantástico, pero extraño. ¿Qué era?

Me sentía como cuando estás a punto de enfermarte; con fuerzas pero no las suficiente. Lenta.

Yo tenía que entrar. Quería.

Pero era muy difícil aventurarse a algo que posiblemente la mataría, pero ¿Y si no?

Odiaba cuando dudaba de todo, pero que más da.

Estaba perdida. Las personas a su alrededor aún más que ella, pero tenían un sin fin de oportunidades que ella no tenía o no quería ver.

Cualquier razón no era lo suficientemente bueno.

Tenía que hacerlo. Ella no podía dejarlos morir.

La barrera ya estaba empezando a consumir energía, pero pasaba desapercibido para los demás.

Anoche cuando se fue a dormir pensó que tenía suficiente tiempo, pero al despertar se dió cuenta que solo fue una ilusión, una mentira que se dijo a si misma para poder dormír.

Era cruel aunque intentará siempre ir contra corriente.

Tomó una respiración profunda y se armó de valor para entrar.

Alzó la mano y se conectó con el supuesto espejo para pedirle permiso. Eso suponía ella que tenía que hacer ya que era la misma energía principal de la barrera. Ella creyó que se encontraría con un espacio infinito igual que el de la barrera, pero no fue así, no estaba preparada para lo que vio, ¿Cómo podría estarlo?

— ¿Qué había ahí dentro? —Le preguntó la mujer con una genuina curiosidad al hombre de una apariencia joven, pero que se veía que tenía un alma vieja.

— Es hora de dormír. Mañana seguiremos y todo llegará a su fin. —Dijo el hombre con una sonrisita que podría catalogarse como divertida, pero no era así.

— Aún no es tan tarde. —Protestó la mujer impaciente por saber más. Quizás pasó por alto las últimas palabras dichas por el peculiar hombre. No debería.

— La historia es lo suficientemente buena, pero es necesario descansar, han pasado dos días y aunque en mí no haga efecto, es muy diferente para tí. —Dicho eso la mujer pareció percatarse de ello y asintió dándole razón.

Se levantó del mueble dónde estaba sentada y se dirigió al baño, quizás a bañarse para irse a descansar.

Mientras el hombre se levantó del otro mueble dónde él estaba y se dirigió a la ventana del departamento donde se encontraban.



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En el texto hay: romance, dimensiones, fantasia épica

Editado: 06.08.2026

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