Capítulo quince; porque no soy cualquier hombre.
Estaba enojada conmigo, con él, con el mundo y con quién quiera que sea que mueve los hilos de esta absurda humanidad.
No sentía por ellos algo como el amor o su ausencia, pero me sentía frustrada y herida por el hecho de quitarme tanto, bueno, quitarle creo que más bien quitarnos, si, eso.
La oportunidad de ser alguien normal por así decirlo, me fue quitada abruptamente y aunque era lo que había que hacer según su explicación, bueno, entiendo también que era por el bien de esas personas que nada tienen que ver con esto, pero carajo me hubiera gustado ser un poco egoísta, si, me hubiera gustado pero él no me lo permitiría, dice que el arrepentimiento no es algo con lo que pueda lidiar ahora, eso dice.
No sé muchas cosas y sé demasiado. Esa es una combinación que trae demasiados problemas.
Han pasado dos semanas desde la última vez que me habló de esa Madeleine y estoy con una duda existencial de saber que había ahí dentro, pero entiendo que no hayamos tenido tiempo para eso porque desde que ví el anillo en mi mano esa noche yo empecé, bueno, nuestras mentes o personalidades, creo que es mejor forma de explicar, se volvieron una sola. Es decir todos los recuerdos que le quité y ella a mí hacen parte de nosotras —bueno yo— y aunque una perteneció en verdad aquí, ya no lo hace, porque ella solo era un reflejo y este ya se extinguió, si, soy yo, la que ha estado desde que el principio de esto, la real o eso trato de creer.
Todo el cambio fue muy riguroso, me la pasé en delirios, memorias vividas, migraña, desmayos y total descontrol de mi cuerpo. Los efectos secundarios me tenían arta y aunque me pasó todo eso, cuando concluyó la unión, desperté como si nada hubiera pasado y así fue con mi cuerpo.
No sé quién veló por mi vida o si solo sobreviví sola, lo cual es imposible. Le pregunté a Lanne pero no me dijo nada, bueno si dijo y fue; No has muerto, deja de joder. Fue la primera vez que lo escuché decir una palabrota, debo de admitir que fue lo más interesante y divertido de mi día de mierda.
Soy apática, pero siento demasiado para serlo. Soy muy cambiante como lo somos todos, nunca mantenemos una actitud porque nuestra estabilidad es el constante cambio. Tan humana.
Ahora me encuentro en una playa tomando el sol, se siente genial y ahora no sé dónde estamos, porque es obvio que en Medellín no es. Observo el cielo azúl lleno de pinceladas de color blanco o gris, las nubes le dan un toque genuino, te hace sentir que es de verdad.
Siento pasos que acercan a mí y supongo que es él.
— Levántate de ahí.
— No quiero.
— Es la una de la tarde y tú estás acostada en la arena, ¿Quién te crees que eres? —Todo lo dice en un tono de voz que me sugiere que haga caso.
— Soy Batman —Le digo en forma de burla.
— Eres como una niña, que fastidio —Dice con resignación.
Suspiro y me levanto.
— No entiendo porque te sorprende ya que siempre has estado al lado mío.
— Justo por esa razón sé que estás haciendo esto porque te estás sintiendo vacía otra vez y si no le prestas atención simplemente volverás a ser—
Lo interrumpo.
— ¿No se supone que ibas a matarme? — Le reclamo—. Aún no entiendo porque no lo has hecho. Ya te recordé, estuviste siempre ahí y... ¡No lo entiendo! Yo... Yo... —Sollozo — No quiero sentirme así y no sé porque no acabas tu absurda historia de esa estúpida Madeleine que me imagino que va a terminar muerta como yo.
Respiro entrecortada, mis ojos están húmedos.
Él me observa y su mirada es tan apacible que empuño mis manos.
— ¿Sabes?, Odio esta cercanía contigo y lo hago porque es tan natural, recién despertada supuse que era porque habías estado presente de alguna u otra forma en mi vida, pero eso no es suficiente como para generar sentimientos de seguridad y ahora lo único que pienso es que te conozco... Lo hago, pero no soy yo quien lo hace —Digo esto con duda porque no sé cómo explicarlo mejor—. ¿Entiendes lo que digo?
Le pregunto con desesperación.
— Por supuesto. —Dice con una tipo de voz que me suena a que no se encuentra del todo aquí, pero está atento.
— ¿Lo haces enserio? —Pregunto y él asiente en respuesta— Siento que me estoy volviendo loca con todo esto respecto a tí —Me río—. Que estupidez, lo que debería estarme volviendo loca es el hecho de que soñé con muchas versiones de mí y no éstas sensaciones absurdas.
— ¿Volviéndote loca? —Pregunta con diversión.
Lo ignoro, quiero exegirle y preguntarle otras cosas, pero sé que no puedo dejar salir todo esto de una vez. Ya habrá tiempo, eso espero.
— ¿Volviéndose loca? — Susurra eso para si mismo y se ríe—. Está más allá de eso.
— Estúpido.— Digo lo último para mí y me alejo caminando por toda la orilla de la playa.
Exploté delante de Lanne, que estrés. Sí, es cierto que odio tener esos sentimientos por alguien que sé que me va a matar, aunque no lo haya dicho explícitamente, pero tampoco lo ha negado.
Hace una semana que volvieron todos mis recuerdos.