Capítulo dieciocho; colapso.
LANNE NOVRHA
Se ve mareada y entiendo el porque, está empezando a recordar y no sé cómo sentirme al respecto.
— ¿Dónde estamos? — Pregunta y no sé si debo responder a eso.
— En Rusia.
— ¿En Rusia? Vaya es la segunda vez que me respondes dónde estamos, ¿Por qué? — Me pregunta con la ira brillando en sus ojos.
No me mires así, por favor.
— ¿Por qué no?
— ¡Sabes me está molestando tu... Tu actitud! — Medio grita levantándose del suelo.
— Bien.
No quiero que se altere demasiado, pero al parecer ella va a continuar y quizás, bueno, quizás no, sé que va a colapsar.
— ¡¿Cómo es que puedes hacer esto?! ¡¿Cómo puedes tener la misma apariencia que hace tantos años?! ¡¿Cómo?! ¡Dime, maldita sea! — Sus puños están apretados y tiene el rostro rojo mientras exige unas respuestas que no sé si puede darles.
— Aún no — Digo y mi voz suena segura, pero solo es una mentira. Una más.
— ¡¿Aún no?! ¡¿Aún no?! — Sus ojos que se parecen al whiskey se humedecen y yo me siento fatal—. ¡Respóndeme, joder! Nunca contestas a lo que te pregunto y hay — toma aire y continua— hay un peligro que siento que está persiguiéndonos y aún así no hay respuestas. ¡No las hay!
Cuánta razón tiene.
Está respirando con dificultad al decir lo último y como dije colapsó.
Me acerqué a ella y la sostuve antes de que se cayera.
— ¿Qué me está pasando? — Pregunta y no respondo—. Me siento débil y a la vez con tanta energía que me está ahogando — Dice en susurro lo último y se queda dormida.
Lo sabía, pero aún así no hice nada para detenerlo. Nada raro.
Quizás a ella le parezca insensible, pero no es así. No puedo explicar muchas cosas, aún no.
No puedo. No puedo.
Es eso lo que domina mi vida alrededor de ella y aún así lo puedo todo, solo por ella. Por ellos.
Pero el poderlo todo y no ser capaz de hacer nada, son tan iguales. Extremistas. Peligrosos y cobran muchas vidas.
Lo ví. En el último momento sus ojos tomaron su forma original y con ello venía un recordatorio de que el tiempo se nos acaba, aunque seamos parte de el.
Sus ojos color whiskey se pusieron más claros y en ellos venía la alusión de las manecillas del reloj y números romanos.
Lo recuerdo, si, lo hago. No quiero hacerlo más pero no puedo y no quiero, olvidar. No. Jamás.
« —¿Por qué estás hablando como si yo fuera la madre de todo? — Su voz es fuerte como siempre, aunque se ve perdida.
No ha cambiado nada.
No le respondo y solo trato de que no vea que estoy hecho un lío.
He venido a esta dimensión como en todas las anteriores y las que vienen, a buscarla. Se lo prometí aunque ella no me lo haya pedido. »
¿Me recordarás, Novrha?
Si, todo el tiempo. Aún lo hago y así será hasta que me hagas olvidarlo.
¿Por qué te haría eso?
Puedo escucharla haciéndome esa pregunta con una sonrisita que nada tiene que ver con la tristeza de sus ojos y ahí, justo ahí, sabré que me hará olvidar, solo porque es egoísta.
La observo entre mis brazos y es hermosa, me quedo ahí no sé por cuánto tiempo, entre recuerdos del pasado que anhelo de nuevo, pero esas sensaciones no van a volver. Ella me hirió gravemente.
«— ¿Por qué lo hiciste? — Mi voz suena justo como me siento. Roto, triste y traicionado, pero sé que no debo sentirme así.
Ella solo me observa vacía. Nunca pensé ver esa expresión en ella y solo hace que mi tristeza vaya en aumento, tanto, que siento que nunca sonreí alguna vez.
— Era mi desición necesaria, todos tenemos de esas... Y aunque hiriera a otros y en mí se sembrará la semilla de la duda o arrepentimiento yo no podría, no, no debería dejar que sentimientos tan absurdos como esos crecieran. »
Creí como un maldito estúpido que después de esas palabras no habría otras que me hicieran sangrar más la herida, pero me equivoqué. Como siempre. Como nunca.
— Themba bese weqa nami — Confía y salta conmigo. Pronuncio después de haberla rodeado con mi energía.
Adoro la sensación de cambio, no sé porque, pero es que es como cambiar una página y a diferencia de eso yo sé exactamente dónde estaremos, pero a veces las sorpresas causan problemas. Espero que no haya una de ellas esperando.
Estaba tan perdido en mis pensamientos que no noté que ya habíamos llegado.
Estamos cerca del lago Baikal en Siberia.
Es hermoso y peligroso como todo en ésta vida, hasta la persona más inocente que una vez conocí tiene a todo el universo patas arriba solo porque está pagando un error que nadie conoce realmente.
Entro a la cabaña y subo a la habitación para que descanse.