Un sueño para Madeleine

20. ¡SIN EDITAR!

Capítulo veinte; Decisión.

EL REY DERIVAN ZERCH'S.

Sabía que todo lo que decía sentir al querer acabar con todos ellos era una ilusión igual que la falta se sentimientos también lo era, porque sentía y mucho, pero la falta de conexión con el entorno hacía que fuera difícil.

El problema radica en que las mentiras fuertes como esas se hacen con todo lo que lleva a la verdad y se vuelve absoluta.

Pero aún puedo ver un poco entre tanta estupidez creada por la soledad y el hecho de cargar tanta mierda en los hombros, eso te cansa, te agota sentimentalmente y cuando crees que al fin caerás nunca lo haces y sigues y sigues aunque la fuerza sacada para tal acto simplemente se lleve hasta lo que no creías tener y aún así... Aún así hay un poco más por acabar, pero no lo hará y yo no lo permitiré, al menos esta vez porque quiero ayudarla un poco.

Jamás entenderé porque ella quiere dar lo último que le queda a una solución que no llegará y lo peor de todo es que ella lo sabe, yo lo sé, esto no debe prevalecer, la destrucción se acerca y estoy de acuerdo con ello porque esto es, no, aquí hay un desbalance natural, lo siento y estoy seguro que ella también.

Ahora está el hecho de que olvidó con quién habló y eso es preocupante porque yo lo siento, es como un llamado ahogado a mi ser que está al punto del colapso y lo conozco, es tan familiar que hace que mi pecho de inche por la emoción que causa y mis ojos parecen ver una silueta a la que no relaciono con nada y su nombre parece que suena en todos lados y yo no soy capaz de pensarlo claramente y mucho menos decirlo, pero sé su nombre.

— Su Majestad ya está todo preparado — Interrumpe quien supongo que es uno de los que sirven a este supuesto rey.

Asiento en respuesta y me bajo del balcón en el que estoy de pie observando ésta ciudad que pronto estará desapareciendo.

Salgo de la habitación donde a veces duermo y recorro un pasillo lleno de pinturas de antiguos monarcas, que estupidez.

Llego a otro balcón en el que se supone que voy a dar buenas noticias y si supieran que exactamente voy a hacer lo contrario.

Todos aplauden pero es breve y sé que la razón es mi apariencia, estoy vestido como una persona normal y de seguro me veo cansado, como si tener treinta fuera solo un cuento.

Me miran un poco deseccionados y otros curiosos, eso provoca una sonrisa burlona que estoy seguro aún así se ve cansada.

— Queridos súbditos de Tellehit — Saludo y me subo en la baranda de este palco—. Bien, espero que estén bien porque yo traigo buenas noticias — Me siento y miro hacia abajo sintiéndome bien porque todo esto desaparezca, pero mal por todas la vidas que cobrará—, al menos para mí y ¡Oh, dejen de hablar tanto y escuchen atentamente! — Digo alzando un poco la voz y borrando mi sonrisa, todos hacen silencio pero las miradas llenas de desprecio y algo más no desaparecen—. En unas horas la muerte estará cerca y nuestra querida barrera nos consumirá, nadie quedará vivo — Los jadeos de sorpresa y miedo no se hacen esperar y yo los miro con un poco de lastima—. No habrá otra Madeleine eso no pasará y tampoco es culpa de la actual, ella está buscando una solución o algo por el estilo y — Quiero decir lo siento, pero me contengo porque justo en ese momento cuando los estoy mirando atentamente a todos por primera vez siento que los conozco y no sé qué pensar frente a eso, el asombro pasa y el querer salvarlos borra todo lo demás, pero me rindo porque no quiero que la ilusión se haga paso—... Yo, me disculpo por la broma hecha — Todos se ríen nerviosamente y le miran con un poco de alivio mezclado con desconfianza—, muy pronto seremos libres — Digo lo último como un deseo y me sorprende la mirada de anhelo que provoca esa palabras en ellos.

Me levanto y me voy sin decir nada más.

Hay algo que está dando vueltas en mi cabeza además de ese rostro y nombre, es un lugar, eso creo.

Me esfuerzo en recordar y eso hace que me mareé y tropeze, caigo de rodillas, el dolor de intensifica es como si me estubieran clavando agujas a mi cerebro, es una sensación horrible, mi respiración se acelera tanto que creo que me desmayaré o si no me matará, me duelen tanto los pulmones como la cabeza.

Oigo voces a lo lejos y en medio de todo esto supongo que es alguien preocupándose por su supuesto rey, no lo sé, no quiero que se acerquen a mí.

— Me quiero ir. Quiero volver a casa — Digo en forma de ruego, pero no sé que es lo que ruego exactamente— Quiero volver a casa. Quiero volver a casa — Pido una y otra vez.

Todo el dolor va disminuyendo mientras yo sigo diciendo esas palabras y de pronto siento que todo se mueve.

Me quedo ahí sin decir más nada porque estoy seguro que he tenido ésta sensación antes, pero no sé dónde, odio esto, hoy estoy así, todo se me hace conocido pero no recuerdo nada.

Dejo de pensar en todo eso y solo respiro.

Después de que todo dolor ha desaparecido me levanto y abro los ojos, quedo un poco sorprendido, pero nada más allá de eso.

Observo todo alrededor y es tan tranquilo, hermoso, lleno de vida que se siente en paz, así debería ser todo lo que está vivo.

Camino siguiendo esos arbustos que parecen unos cerezos pequeños, cruzo el puente tan colorido que parece un atardecer y cruzo el bosque espeso, al llegar al acantilado noto que esos arbustos son un sendero.



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En el texto hay: romance, dimensiones, fantasia épica

Editado: 06.08.2026

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